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Escritos y poemas

José Manuel Vivas

Domingo, 12 de Junio de 2016

TRAYECTO VITAL

Siendo pájaro
(hace tanto de eso)
conocí la duda,
supe de la incertidumbre,
acumulé en mis nidos
árboles pacientes,
plumas y cascaras de otras vidas
que partieron,
sin mí,
hacia dispares y desconocidos
tiempos futuros.
Luego fui tierra,
crecieron en mí estas palabras
abrumadas y sordas
con las que escribo que fui pájaro
antes, incluso, de ser hombre,
antes de aprender que la vida era esto,
un ardid de alas, voces y silencios.
Ahora pertenezco a la ceniza,
ascuas de un incendio
casi extinto.
Apenas quedan breves tizones
en esta hoguera que alumbra
(con timidez)
los días pausados del invierno.
Aquí espero sucumbir,
sin resistencia alguna,
al frío lodo de la muerte.


MONSTRUOS

¿Dónde habitan los monstruos?
¿En qué lugares construyeron su guarida?
¿En qué momento buscaron tu sangre?
Puede que cerca de ti
se oculten invisibles,
bajo la aparente sonrisa
de cualquier ciudadano
honrado,
creyente,
respetable.
No dejes que te engañe
su galantería de marketing.
Pueden sobrevivir
entre las sombras,
bajo los charcos,
en la luz titubeante
de las farolas,
en los rostros demacrados
de los oficinistas
o en las manos grises
de las cajeras del supermercado.
No dejes de observar
a tu alrededor
ni un instante.
Habitan estos monstruos
en cualquier esquina,
en rincones húmedos,
lánguidos escaparates,
calles mal iluminadas,
en plazas y zaguanes,
en tu casa también
y en la mía.
Sin duda están alertas,
esperando
nuestro descuido un instante
para devorar, con simulada lujuria,
todos nuestros sueños.


PRESENCIA

Yo quiero estar allí,
para cuando se despidan
la hoja del árbol,
el animal de su guarida,
el hombre del hombre.
Yo quiero estar presente
en los atajos,
la memoria,
las distancias,
la pulpa dulce
del fruto deshuesado,
el designio que se otorga
a quién nace prematuro
entre la sangre
de una madre muerta,
y no es más que otra sombra
dibujada en los andenes vacíos
de estaciones sin nombre.
Yo quiero estar allí,
para cuando llegue
la hoja al suelo,
el animal al bosque,
el hombre al silencio.
Ocupar esta distancia pretendo,
ser ese instante de luz que atraviesa
las sombras de todas las noches,
el corazón de este motín
donde claudican el árbol,
el animal herido,
la última esperanza
del último hombre.




Laura Olalla

Jueves, 09 de Junio de 2016


Desnúdame con la palabra viva,
la sencilla, la transparente, la
que siempre usamos para andar por casa;
porque ya sólo somos briznas de un tiempo incólume
que reitera el silencio.
Tú que esperas vencido,
adviérteme,
sábeme en ti ahora que
nada se nos permite donde los ojos velan.
La presencia,  prohibida;
el camino, cerrado;
y la mano entreabierta
para rasgar el viento
que nos reprocha la unidad.

La espera es el remanso que ahonda en la inquietud,
el trasiego que horada el corazón
del día o de la noche.

La vida es un enigma
como la primavera en el umbral del sueño
que me vierte tu nombre
cuando asoma su voz ya de regreso a casa.


MÉRIDA - BADAJOZ
La  eme
de madre en el umbral de la memoria
pretendiendo
ser trigo que
ensayara la hora de abrirse en
el lienzo del  amanecer,
recorre tus solares ojos donde
se desnuda un blasón,
acuñado en
esos muros augustos de tu origen romano:
un Templo,
el de Marte,
y una santa,
Eulalia.
Tus renglones escritos fueron  cuna de dioses.

Hoy vienes adornada con tu blanco amarillo
rociando de viento el azogue del  mar;
un silencio, un murmullo me va acercando a ti;
hoy un espacio de maduro albor
corrige esa memoria en retornado aliento.

-Las campanas devotas me  anuncian el ángelus-.

¡Mérida...,
si fuera de tus brazos,
del vientre que alimenta la savia del trigal...!


EL OLFATO
¡Qué silencio me abate!,
sonámbula destierro el modo
verbal de su fragancia;
la tenue vida que
va dirigiendo el viento que lo inunda.
El perfume me acerca, me subyuga,
embiste como toro
de terciopelo que roza el rocío;
mece mi cuna cuando su éter
recorre sentimientos preñados de embriaguez;
su dulce aroma me persigue
amiga del relente.
Elemento hacia dentro
que
cristaliza en el aire.

Vive en mí a través de mi nariz.

Juana Vázquez

Lunes, 06 de Junio de 2016



POR NO OIR A LOS PAJAROS
AL fin de toda búsqueda,
he vuelto al desamparo,
en mi boca el lamento
de los desheredados.
Quise buscar la música
misteriosa del mar,
sin escuchar primero
los trinos de los pájaros,
no supe de medida,
de límite, ni estado.
Convocando a la voz que poderosa auna
a todos los contrarios,
que enlaza luz y sombra,
dejé atrás la hierba,
el monte y el collado,
sin escuchar siquiera
los trinos de los pájaros.
Y profané el espacio
del misterioso mar,
buscando los acordes
de la invisible mano,
más todo fue silencio en mis poemas,
calló la música y nada me fue dado.
Pero dispuesta a todo límite,
hollé de nuevo
el reino de la luz y los presagios,
y dirigí mi voz, mi grito mutilado,
hacia los acordes lejanos de la luna,
sin escuchar primero
los trinos de los pájaros.
Mas no hallé señal alguna,
ni percibí otro canto,
que el murmullo de esta música hueca,
que suena en la región de los desheredados.
Y fui vencida por los dioses
y mi orgullo doblegado,
por profanar con mis pobre poemas
el reino de lo vedado.
Recogeré mi voz y escucharé a los pájaros.

En  el Confín del nombre (Huerga y Fierro) 1998.


Nunca amanecía
anochecida me besaba la luna
para que no despertara de los sueños.
Fueron años de alegrías y descalabros
la música inundaba todo
y mi cama se movía entre el ocaso
como un fragmento de alba rota.
Nunca amanecía
las sandalias siempre estaban nuevas
jamás perdían su tersura ni se eclipsaba su brillo
mi mesa siempre estaba puesta
y los sirvientes permanecían inmóviles
con la sopera a medio abrir
los ojos soñolientos y los delantales blancos.
Un día quise conocer las flores que se abren con el sol
y se crucificaron sus pétalos
anochecidos con las estrellas.
Deambulé  por todos los lugares de mi pueblo
atravesé desorientada el tiempo
soñé y desoñé de la vida a la nada
y sólo oí el ladrar de perros, los gemidos de la noche
y las canciones de los poetas.
Tuve la sensación de que me llamaba el azul del mar
pero la luz ciega lo había pintado de negro
y había  dispersado fantasmas entre sus aguas.
Las horas marcaban en los relojes al revés
el portero reposaba su cabeza entre las hojas del calendario
y las orugas encendían plegarias como las luciérnagas.
Nunca amanecía
los sueños me eran fieles en la vida
y consiguieron que viviera unos cuantos años
abrazada a la realidad de las madrugadas.
Y ahora que soy tiempo que me he acostumbrado a los sueños
se me representan los espejos torcidos de la vida
y me piden que sea yo... Si nunca fui más que un sueño
¿Qué puedo hacer ahora en la tierra?
Seguro que ni sabré ir a comprar una hogaza de pan para comer.
Por eso pido al dios de los sueños
que no me expulse del país de la luna
quiero seguir anochecida
aunque nunca vea como se abren los pétalos de las flores
ni como se dispersa el rocío de la mañana.

Gramática de Luna (Huerga y Fierro) 2006.


Yo que pequeña y débil me agarré al poema
por andar medio tísica
y con dolor de sombras.
Por tener el pecho lleno de cristales
el cuerpo anillado de  miedos y melancolía
y las tijeras abiertas en los ojos.

Yo que quise crecer con el poema
para echar en él
las  heridas de mis sueños.
Hoy rebasado  los cincuenta
me encuentro con que hablo de dientes para dentro
de que desnudarme me da vergüenza
de que un pudor juvenil absurdo estúpido
me agarra la garganta cuando escribo.
De que no me sirve para el sol ciego
que redobla a penumbra
en los laberintos de mi cabeza
esta poesía de encaje que hago.

Yo necesito en esta melancolía
vestir de luto quemar romero
y no hacer poemas cantautores
para estrenar en días de fiestas
con música y tacones.

El Incendio de las horas (Huerga y Fierrro) 2015.

Ambrosio Gallego

Viernes, 03 de Junio de 2016

NADA PREGUNTO. NADA ESPERO. NADA MUERO

Por tierras de Jaén

En la madrugada silenciosa,
cuando bajo al lavabo que está en el patio de la casa,
me atrae el olor del jazmín que crece junto a la puerta
sobre una gran olla de barro.

Esbelto contra la pared enjalbegada deja caer
todas las noches sus flores al suelo.
El suelo queda como un malherido vendado,
casi blanco,
pero la nieve que cura está lejos.

Me acerco más y aspiro cerrando los ojos.
Veo el libro que he dejado en la mesita,
en el que todavía estoy vagamente bajo sus aguas
como en este jazmín líquido.

Donde nada pregunto. Nada espero. Nada muero.
(Inédito)



ALUMNOS BAJO EL MORAL
Con buen tiempo, a última hora, solemos ir al patio solitario.
Se sientan bajo el moral en una ovalada mesa de piedra,
y apoyan sus apuntes sobre carpetas llenas de grafitis.

Subrayad los tópicos del Siglo de Oro.

Ocupamos toda la sombra. El cielo es
tres veces la tierra que vemos.
El aire se nombra en las hojas políglotas
y escucha voces, por fin sin griterío.
Ningún sonido se superpone a otro, todos
esperan su vez, y desfilan
disfrutando de su escaso instante de gloria.

Subrayad sólo lo importante.

Y pienso cómo
poder bajar la cabeza hasta las letras,
si hoy no ladra el sol deslumbrado tal vez
por un azul empeñado en trascender.

Al rato miran lo importante porque lo contemplan.

Y en medio, más que la sensación de creer vivir,
la de no poder morir.
(Inédito)


(grúa)

Sube el alba persianas de arrisotados ojos.
Sabe hacerlo con mano de azucena,
no como yo que la fealdad subía
con temprano chirrido, férreamente.
¿Por qué el destino me entregó estos ruidos,
y los ruidos un óxido tan sordo?
Yo, que me hiero con la débil agua,
que me ofusco al sentir
los coches y colegios apagados,
¿cómo no me encontró llena ternura
antes que este metálico vacío
de estar solo y sin peso que respire?
Pero este sabor dura demasiado.
Domingos hacia el cine. Los veía
bajo una lluvia en paz.
Paraguas que juntaban voces romas.
Y faros alejándose.
¡Quién pudiera elevarles aquel ánimo,
aun sin la guinda del vuelo!

Del libro inédito Objetos que nos hablan


REMOS POR CRUCES

Sobre las dunas del Takla Makan, al noroeste de China,
clavaron remos por cruces.

Pero debajo, ríos invisibles.

Son estacas altas de álamos muertos,
restos de una vida remota
con agua potable, pastos y ganado.
Extrañas estelas mortuorias lo cuentan.

Ahora el invierno cubre de escarcha la arena finísima
que deja a la vista tumbas profanadas.
Como siempre los vivos son el peor frío.
Lo calla el niño momificado con gorro de fieltro,
arrebatado a los brazos de su madre también muerta.
La codicia todo lo convierte en campo de batalla.

Secreta necrópolis de Ayala Mazar, con remos por cruces,
con ataúdes en forma de pequeños barcos, ¿es que quieres
contarnos algo que no sepamos de la muerte?
¿Preguntarle a ella misma que dónde está su victoria?

O simplemente señalas tu agua potable y profunda
que espera un nuevo y definitivo golpe de remo hacia la luz.
Tú los colocaste, amiga memoria.

Parece que en lo inhóspito sólo los ojos ciegos buscan.
(Inédito)


VIEJO CON PERRO

I
El viejo no paraba de contar lo de las rosas por el mes de María,
allá en La Serena, buscando entre las huertas
las mejores rosas de agua,
cuando era sólo pantalón decía,
y los brocales rotos de los pozos de los suicidas
eran abiertas sombrillas de rosales  silvestres.

Luego su abuelo, que leía pedazos de libros encontrados
en la cámara, llena de aperos y jaulas vacías,
se llevaba esas hojas con sus cabras al monte.

Y volvía lleno de atajos jamás oídos.

En aquellas noches de búho y lumbre, su voz
recién vestida de palabras forasteras sonaba a pasos
sobre un puente,
y de fondo la diosa radio Vanguard, decía.


II
El viejo, al mirarme, abría sus prados preferidos,
tal vez para que me tendiera debajo de sus nubes.
Sus manos casi tapaban el perrillo tembloroso entre sus rodillas.
Mientras, los aspersores zumbaban por llegar a todas partes
–así es el agua-.
Un jardinero, joven y con cresta, saludaba sin prisas.
¿A nosotros?
Trabajaba no contra el tiempo ni contra nadie.

Cruzaba veloz una urraca. No, dos alegres urracas de salto en salto.

Yo sonreía recolocando con pereza mi pierna escayolada.
Espinas de agua me devolvían las rosillas silvestres del viejo.

Qué extraña plasticidad, lejos de las ruidosas aulas.
Todas las mañanas aquel banco y un camino aprendido,
la barbilla levantada, y en un mismo puño luz en haces,
y ramas, y cotorras argentinas, tórtolas, urracas,
semillas finísimas que de algún modo aprendieron
el esfuerzo que precede a la dicha de creer.

III
Yo vine aquí hace muchos años, decía.
Ciudad de descampados con cabañas maltrechas
en las que escondíamos perros que no querían en casa.
A menudo cruzábamos por endebles tablas cloacas negras.

Yo lo escuchaba mirando los garabatos del yeso,
imaginándome allá como un tarzán doloroso,
casi al tiempo que volvía su voz contra el olvido.

Años de barro hasta los tobillos y extensos vertederos.
Estamos sentados sobre un vertedero
que ahora es un gran parque, decía.
Yo miraba de nuevo al joven crestado
-su labor casi cumplida-.
Palpaba la tierra que había regado.
Los insectos saltarían al vacío solo con verlo,
yéndose ya
bajo un sol heroico sobre un cielo de azul cerámica,
creciéndonos con verlo,
y yo tumbado bajo las nubes de este viejo
que ablanda sus manos contra el perro adormilado.
Para que no haya olvido, pensaba yo.
Aun con breves ojos tras casas con humo.
Para que no haya olvido
–me repetía-

Nada es el recuerdo sin mañana, dijo el viejo.


Joaquín Araujo

Lunes, 30 de Mayo de 2016

 

ELIJO ELEGIR
Y elijo la condición de árbol
porque come luz.

¡ Qué delicia desayunar transparencia,
comer lucidez y cenar ocasos anaranjados !

Y con ellos construir el verdor, la sombra
y esa rara nube que es la copa de los árboles
donde se esconde el canto de los pájaros.

Ahora no puedo,
pero en cuanto lo deje
seré lo que he elegido.


AUSCHWITZ
Nadie, nunca, podrá expresar con suficiente emoción y cordura lo que allí sucedió. Menos aún repararlo. Lo único que podemos hacer, además de no olvidar, de ahí estos versos por los que pido disculpas, es tener presente que no sólo no ha concluido, sino que los huevos envenenados de otros holocaustos, acaso el de la totalidad de lo vivaz, están siendo incubados en estos momentos.

La barbarie devoradora forma parte del alma humana, sus tácticas y sus sistemas. De la misma forma que la compasión, la libertad y el respeto forman parte de la CULTURA. De ahí que debamos incrementar todo lo posible nuestro cuidado, a todo y a todos, para que siga sin eclosionar otra solución final. Para que respetemos a lo que  nos respeta, para que nos respetemos a nosotros mismos  como he querido recordar en este poema.


¿Por qué la vemos si no está?
La invisible mancha que
humilla todas las miradas.

¿Por qué queda luz?
Cinco mil gafas «Gandhi» (tan mías)
sin cristales, en una vitrina iluminada.

¿A qué fotografiar?
Instantáneas en las que el uniforme
niega la cara de quien lo soporta.

¿Un naturalista?
La leve lavandera blanca
agita su cola, como siempre,
sobre el tejado del horno
crematorio, como nunca.

¿Cómo es posible?
La tristeza de que
las risas no estén prohibidas

¿Sentimos?
Quieres llorar y te da vergüenza,
de la que te avergüenzas.

¿Y el panorama?
Como un incierto oleaje
de banderas de paz
flotan mil gaviotas –también reidoras-
que , como gomas de borrar, hacen
de su blancura un olvidar.

Por primera vez rechazas un paisaje
jugoso y palpitante.
No aceptas que todo esto
no sea un socavón inerte
o un agujero negro que
engulla toda la historia.

¡Crece la hierba, fluye el Vístula, canta el zorzal!
Es más, no ha faltado un solo año la lluvia
ni el aroma de los colores.
Todo proclama que la vida no desprecia,
ni siquiera a nuestra, ya siempre,
desconsolada especie.

Auschwitz (22.06. 2009)


AIRE
Alimento imprescindible que peso no añade.
Suma de los suspiros de la arboleda,
el aliento de las olas y los hálitos de las almas.
Indistinta inspiración de mente y  pulmones.
Humus de los aromas. Bandera de todos.
Delicia que levemente acaricia el mundo.
Vehículo que la luz, mejor jinete todavía,
ilumina y calienta para que seamos.
Invisibilidad que comunica a la comunicación.
A veces, incluso, rescata algunas miradas
dejándolas irse, admiradas, tras horizontes
y otras alas que se han echado a volar.

Dos libélulas, copulando, alientan mi asombro
y proclaman que la belleza es primera
destreza de la,ahora herida, transparencia.

¡ Cielos: el aire se está cayendo !




MIS FUENTES SON LAS FUENTES

Sumo mi mirada para que lo mirado me acepte como
hermano de Ssol y Aaire, de Aagua y Ttierra.
Contemplo para que todo quede preñado de admiración.
Para calentar, como una lumbre, mi compasión
que funda afinidades con la justa causa de la vivacidad.
Contemplo para ver volar mi libertad sin moverme.
Echo raíces como el bosque sin dejar de triscar por los horizontes.
Quedo anudado a un tiempo que nadie mide ni quiere vencer.
Me atalantan los ritmos de la leve lentitud de esa sabia savia
donde se esconde la eternidad.
Las caricias de los lenguajes sin palabras
cobran sentido y se lo dan a mis sentidos.
Convocado por el abrazo de todas las lontananzas
obedezco a la Belleza anterior a la belleza,
porque allá la transparencia emite templos
anteriores y más sagrados que lo sagrado.
Veo huir a las definiciones que hieren a la vivacidad.
Veo fundirse lo alto con lo bajo lo líquido con lo sólido
lo quieto con lo raudo, lo callado con lo que canta…
veo las diferencias diluyéndose en las confluencias.
Confirmo que no hay destreza mayor que la de los vínculos.
Son proclamas a que reconozcas tus límites si es que
quieres ser tan ilimitado como lo que te limita.
Viendo brotar más originalidad que agua de las fuentes,
de los veneros, chortales, alfaguaras, piedras manantías,
donde comienza esa larga primavera que
son los caminos del agua, tan ayunos de codicias,
tan origen como destino. Tan lo mismo en todas partes
para que todo sea diferente y completo como parte y
como todo, como todo lo que no tiene que producir ganancias.
Miro como un poseso para poseerme dándome.
Dieta visual que alimenta emociones que
te dejan salir de la historia para que vivas el tiempo
que narra su pasar fertilizando a la vida.
Contemplo para desobedecer a lo correcto y a la nada,
a la urgencia y a la comodidad que son las heridas que
desparrama una civilización que se ha arrancado los ojos.
La mirada, de tan admirada, enamorada derroca a la dictadura
al totalitarismo que impone la muchedumbre de lo feo.
Porque a veces, solo a veces, si tus fuentes son las fuentes,
consigues ser lo que miras.

Agustín Romero Barroso

Lunes, 30 de Mayo de 2016


PAL HIJO

para el hijo que nunca tuve
no te fíes jamás de predicadores

voceros correveidiles publicistas
informadores anunciadores divulgadores
periodistas historiadores
sucedáneos
pregoneros
del Amo

esto es
mantenedores
como vigas
de Bancos
Capitales
Mercados
Especuladores
Estados
Partidos Políticos
Cubiles Similares

sino acabarás siendo
simple voto
para justificar artesonado
sustentador de tétrico mundo
del Amo

(Del poemario Cantamañas, 2007, inédito)



FLEXIONES Y REFLEXIONES DE UN POETA FAMOSO
Escarranchado sobre el mundo
Trazando su curso en la historia
Gloriosa siempre para los que como él
Maquinan trazan auscultan regulan
Su futuro como hombre de letras
Aventajado vate poeta de premio
No en vano el ministro también lo es
Que hay que ser serios y dejarse
De juegos y de pruebas o tanteos
Si uno quiere la fama inmortal
Que sólo el poder concede
Hay que ser solvente y competitivo
Que todos van a lo mismo menos
Esos jóvenes que nada saben todavía
De todo esto en prosa de la poesía
Aunque escriban versos estupendos
Que bien pueden servir para sus planes
Lo primero trepar luego trepar y también luego
Y muy serios como funcionarios de la cosa
Como si en ello fuera la misma vida tan oscura
Organizarse y aliado con los que más pueden
Entramado con los soles que calientan
Con la zorrería suficiente como para no ser zafio
Con ese cálculo en milímetros y micras
Con ese don de la oportunidad que tiene
Hacer amigos de corazón y aun de bazo
Amigos unidos por lo que hay que llamar
Gustos y disgustos estéticos no éticos
Mirando para el día de mañana como todo
El que quiera ser alguien en la vida
Que si no ya se sabe te pisan el cuello
Y como si uno no publica uno no es nadie
Como en el todo de la vida importa el Mercado
Estar en el Mercado como una oferta más
O la que más si se puede y se permite
Porque lo ideal es vivir bien de todo esto
Ideal porque rula como idea por la testa
No por la idealidad generosa de la ocurrencia
Que digo yo que bien podría ser albañil
O banquero o sastre que también es arte
Pero poeta mola mucho si uno se sitúa donde debe
O donde se haya marcado con el cálculo
Y conviene estudiar algo estar en la brecha
Y situarse en profesión con mucho tiempo libre
Una de las poltronas que rifan los que mandan
No está nada mal para el suceso y la dedicación
Que hay que ver la cantidad de poetas y escritores
Que se amoldan a un cargo que no se sabe
Tiene un despachito secreto y su buen sillón
En algún recoveco de la graciosa administración
Provincial que eso es de capital de la provincia
Pero lo suyo es ser como actor de cine
Pero con pedigrí y altura de su alta cosa
Porque hoy todo lo marca la industria
Y el Mercado y moda y los modos como no
Del cine y en general del Espectáculo
Todo lo demás es una suprema mentira
Nada existe fuera de sus modos y moda
Conviene repetirlo para que se aprenda
Y no se sufra tanto y tanto por imposibles
Como afirmarse en calidad y generosidad
Y todo eso que alguna vez entusiasmó a pocos
Hoy nada de eso existe sino todo lo mide
La caterva de sabios que se hacen el arrimo
Del tinglado espectacular así la vida
Y todo para las masas todo amoldado
Todo medido a la medida de sus necesidades

(De Odas y loas, 2005, inédito)

ECRIBIR COMO ESCARBAR
Horacio: El alma te dejo.
Flavio: No quiero alma, sino a ti.
Horacio: ¿Pues puédome ir y quedar?
Flavio: Escóndete, Horacio, en mí.

(texto de teatro español antiguo)


porque el que escribe está tras su careta
su persona resuena desde un fondo
de una sima o un abismo hondo y jondo
de cante matricial si es un poeta

quien mana voz y ser por esa grieta
del abismo y de la rima del trasfondo
ardiéndose y jugando a lo redondo
su vida y para todos la ruleta

rusa si con el azar de su escritura
se rompen de la muerte maleficios
hechizos sortilegios la atadura

letal y mortal en sus auspicios
cercenarlos a cero con frescura
escribir es vivir hados propicios

vivir es escribirse
inscribirse en el cuenco de la vida
instalarse aflorarla en su lambida

(De Zandaula, 2014).


TÉRMINOS
cuando un día estés solo y no sepas
si alguien cierto te amó siquiera y quién
ten presente verdad de ese suceso
su extremada dulzura y su gesto
su bondad y belleza y verdadero
incluso ante tu forma de mirar
de reír de soñar y de estar sólo
ante el tiempo final definitivo

(De Zandaula, 2014)


HAMBRE DE HEMBRA/HAMBRE DE HOMBRE
Que me era luz la hambre.
Lazarillo de Tormes

hambre tiene todo hombre de su hembra
si le late su fragua en esta vida
y vigor si le bate con el cosmos
partido en dos final por esa muerte
hundido tobogán rampa del hombre
ardido por el fuego y todo el eros

afamada avidez su todo es eros
crepita en mil pedazos por la hembra
se entusiasma y se vibra para el hombre
todo se desenvuelve y late vida
la feliz armazón contra la muerte
la llama luminaria de ese cosmos

contra el caos metálico es un cosmos
zambullido de lleno por el eros
en reluciente triunfo contra muerte
renaciendo vital en toda hembra
fluyendo como un río de su vida
empapada del agua inunda al hombre

un ser tan solo en medio de ese cosmos
la trampa calavera y de su eros
huye todo de sí porque la muerte
le cuerna en las entrañas de la hembra
fuera de sí saltando como vida
atrapado de sí en tanto que hombre

ardida lucidez en toda muerte
la fogosa medida que en el hombre
late como virtud urgida de hembra
un encendido pálpito del cosmos
tal vez luz porque es fuego de aquel eros
restallando gozoso como vida

heroico batallando de por vida
de por ser por estar contra la muerte
y ser mortal venial como por eros
hundido tobogán rampa del hombre
contra el caos metálico del cosmos
crepitando en pedazos por su hembra

hambre que determina toda vida
como el cosmos señala por la muerte
del hombre cenital brincando en eros

(De Zandaula, 2014).



ESTÁ LA CRISIS TODA
No hay abrazo
más fiel ni a más largo plazo.
Severo Sarduy

trota la tropa y trata de la crisis
como el humo de fábrica la masa
si mansa entretenida con el voto
el consumo la muerte y de la banca
sumida en una trepa toda treta
de la trama y la traza tira el amo

si tanto aman los mansos del amo
mandando furibundo en esa crisis
la críptica ruptura como treta
crisálida de engaño pa la masa
atiborre de estafa con la banca
sumado el capital dueño del voto

devotos en capilla para voto
pues seleccionan todo para el amo
apuntalado siempre por la banca
chupándose la sangre con la crisis
camelo trenza urdimbre con la masa
horda tropel caterva de la treta

públicas algazaras de la treta
revolución barata para el voto
la mentira y el circo de la masa
el febril espectáculo del amo
mera especulación de falsa crisis
y todo el río revuelto de la banca

del banco de remeros de la banca
todos crujen y sufren la misma treta
aguantan de penuria con la crisis
y siendo su puntal voto con voto
columna sosteniendo fiel al amo
por inopia adorado de la masa

sumida de sus miedos va la masa
hincándose los dientes pa la banca
resabida de odios por el amo
sabiamente sembrados por la treta
publicitaria toda como voto
en la guerra total esta es la crisis

crisis que se derrama por la masa
del voto venial gana la banca
por la treta tramada por el amo

(De Zandaula, 2014).

Eladio Méndez Fernández

Domingo, 29 de Mayo de 2016


LA CREACIÓN
Decidiste
que no te gustaba este mundo
y te proclamaste diosa
para crear uno a tu medida.
El primer día,
citaste mi nombre y dijiste:
que salgan de él todas las tormentas,
los mares, la flor de la azucena,
los secretos más íntimos,
la nieve y la planicie,
los seres animados,
la bruma y las estrellas…
Los restantes seis días
los consagraste a buscar
algún defecto en mí.


CREER

Teníamos el deseo
de transformar el mundo.
Entre tabaco de liar
y cervezas a granel,
en cada barra
de cada bar de la ciudad,
en todas nuestras plazas
buscábamos el cómo.
Ya,
de madrugada
en un gélido parque, alguien
nos ofreció un abrazo,
en nuestros corazones,
como un rayo anhelado
sentimos el latir
de aquella sangre hermana.
Allí,
comenzamos a creer
en una sociedad
sin tantas amarguras.


LOS OLVIDADOS

Sabed hermanos que vengo
de la cárcel del olvido
de fundirme con los nuestros.
Vengo de un lugar maldito
donde los niños se amparan
entre bombas y fusiles,
a la sombra de las balas...
he visto el hambre desnuda
en estómagos de arañas,
cadáveres verticales
sin sueños sin esperanzas.
Allí he visto a la injusticia
silenciar a la cigarra.
Vengo de un mundo arrasado
por la sordidez humana.

CARTA PARA  ÁNGELA
Querida Ángela.
Hermana de la metáfora y la aurora,
te escribo desde el alba que dibujan mis ojos
cuando sueñan tus versos.
Me gustaría decirte que hace ya varios días
tuve la fortuna de hallar “tu carta abierta”,
esa epístola que a Jesús de Nazaret va dirigida
y que firma y rubrica un tal Segundo López,
carpintero, para más señas.
Quiero decirte, Ángela,
que he sentido cercana tu voz en esa carta,
y en esa cercanía deseo preguntarte:
De qué parte del árbol candeal brota tu verso
que ni el fuego minucioso del olvido lo consume,
ni ajarlo logra el transcurrir de tiempo
de qué candente bronce se forja tu poema
que al rugir de los cañones intimida
y el tañer de la campana lo desea.
Dime,
de qué arcilla primaria surgieron esos versos
que se oponen a las caricias de manos alfareras
e indómitos escapan al calor del horno ufano.
No quiero terminar sin preguntarte
en qué surco de luz sembraste la palabra
que los párpados sedientos inquietos la procuran
y con fervor demandan los labios ávidos de versos.
Desconozco el camino que tomará esta carta hasta llegar a ti,
pero en la seguridad de que saldrás a su encuentro,
recibe el abrazo sincero de alguien que por azar
tuvo la dicha de hallarte en la poesía.

Luis Alfonso Píriz

Lunes, 23 de Mayo de 2016

HOMENAJE A BORGES


CITA EN CALLE GARAY

Sonreía tu retrato sobre el inútil piano.
Muerta, eras toda mía: ni desdén, ni esperanza.
Y era tu aniversario un rito de añoranza
hasta el coñac infausto que escanció un día mi mano.

Él abrió las compuertas de La Tierra – del océano…- ,
del punto donde todo el Universo danza.
Lo vi con estos ojos, es cierto. Mi venganza
fue negarlo, dejarle con su duda y su arcano.

Pero lo vi, lo vi: un instante gigante
que el lenguaje, lineal, en sus redes no atrapa.
Vi la pequeña esfera de fulgor injuriante,

el Tiempo sin relojes, el espacio sin mapa,
y tus cartas obscenas a Carlos, y la atroz
reliquia de tu cuerpo, y oí tu risa, y tu voz…

(¿ O fue todo un mal sueño que el olvido diluye
en las aguas del tiempo que lentamente huye…?)


FUNES EL MEMORIOSO

Yo, Señor, soy ya solo recuerdos implacables.
Mi memoria, escombrera herida por fulgores:
las hojas de una parra, la espuma, los colores
de las nubes que otros dirían innumerables.

En mí, todo converge y perdura: insobornables
formas, palabras, grietas, manchas, estrellas, flores…
Oigo crecer la yerba. Siento en mí los rencores
de los días detenidos fluyendo interminables.

Yo solo, más recuerdos tengo en mi laberinto,
que todos los humanos desde que el mundo es mundo.
El Universo entero cabe en este recinto

donde gime la rueda de un pensar vagabundo.
Mas quisiera dormir, dormir, dormir en la corriente,
río abajo, entre las piedras de un agua transparente…



Félix. R. Morillón

Jueves, 19 de Mayo de 2016

VENECIA

No sólo los metálicos caballos
Que encadilan al sol,
o la varada plaza de San Marcos
donde los acrecidos aguaceros
confunden a las góndolas
ni el puente de Rialto que conduce
al dédalo del agua oscurecida
y al verdín que maquilla
el añoso semblante de las piedras.

Venecia es algo más.
que esta armoniosa pátina de un sueño
el marmóreo festón
tras el que avistan ojos impacientes,
en la hora de la cita,
irigados encuentros en el café Florián
ante espejos que aguardan
la festiva riqueza de sus máscaras,
o el vaporetto que en el Adriático
satisface sus ínfulas viajeras
con el trajín pujante…

Toda Venecia es tiempo detenido,
pálpito apasionado que no desea morir
y ofrece a la mirada su viva majestad,
crepuscular visión
que hemos de mantener en la memoria
como la bella lágrima de una ardiente elegía.


GINGERS Y FRED


¿ Acaso no sentían envidia las palomas
cuando ascendiendo ingrávidos,
flexibles como juncos cimbreantes,
aleteaban parejos al compás
de la armoniosa música?

¿ y el rítmico repique de sus pies
No hacía majestuoso el equilibrio,
conjunción caudalosa del deslumbre
y el palpitante ensueño de sus giros?

Eran Ginger y Fred solozando el respiro,
Y también las palomas, su cálido reflejo.

Y era el latido joven de nuestra alegre sangre
Disfrutando el sonoro y armónico despliegue,
Perdurable en el tiempo de nuestra adolescencia.
+ Gingers Roger y Fred Astaire, bailarines en
películas de la época dorada.

AGOSTO EN EL SUR

Cómo jadea en la tarde
la palabra candente.

Afiebrado, el mercurio
Rebasa en su recinto
la delirante escala.

Algún rincón sombreado
de la calle
ofrece el espejismo
de una tregua.

Abrasador el aire
es el aliento
de una hoguera infernal.


José Iglesias Benítez

Martes, 17 de Mayo de 2016

 

CAFE-JAZZ

A Julia Rodríguez-Moñino

Alta sombra de Dios, la noche escancia
su líquido cristal en la ciudad impura.
El neón a lo lejos dibuja su arco iris
sobre un cielo quebrado.
Ya la calle destila
un fluido de noctámbulos que claman
por una mano, un beso, un corazón que llene
los huecos que dejaron los años y las penas.
Algunos dan al aire, como un rito,
el fervor de su risa,
pero también la noche les estalla por dentro
-me lo dicen sus ojos-
con esplendor de luto y terciopelo
como un doblar solemne de campanas.
La avenida desprende
sus fulgores metálicos, sus charoles, sus brillos,
que me llenan la ausencia
de gritos de colores, de alaridos de luz.
Qué solo, corazón, qué solo.
Siento
una escarcha desnuda entre las manos,
un dolor de carámbano en las venas,
en la orilla del cuerpo y en el alma.
El saxo en el café
desgrana un llanto discordante y triste
y la lengua del jazz moja los sexos
con su nostalgia de saliva oscura.
La música se adensa
por detrás de la puerta acristalada
y el humo la amortigua como un eco
suave y lejanísimo.
Algunos vasos,
malheridos de alcohol y manos ávidas,
descargan sobre el mármol
su abandono de labios y de bocas,
la luz turbia que rompe sobre el hielo
el último dulzor sin esperanza alguna.
El jazz llora su pena de negro apaleado
-su pena que es la tuya, corazón solitario,
tu tristeza insondable-
y aúlla y se adelgaza
en un lamento largo de trompeta
que se estira y que rueda
con un pesar de lágrima infinita.
Qué solo, corazón, qué desolado.
Igual que un ruiseñor
al que hubieran cortado la garganta
el canto se te ha muerto
y la sangre –el canto era tu sangre-
derrama la agonía
de antiguas soledades que fueron tu costumbre.
Pero el jazz no es un ruiseñor, ni un mirlo
en la araña del techo, ni una alondra
bajo el estéril surco de la barra.
El jazz es este negro que toca la trompeta
muriéndose en la nota sostenida.
El jazz es este negro que agoniza en el saxo,
la furia del pianista que vuela con Duke Ellington
para dejar que el alma se eleve como el humo.
El jazz es una muerte irremediable
que aguarda al corazón desamparado.
Y cuando todo acaba
-qué solo, corazón, qué solo vuelves
a la calle que espera
con cantos de sirenas y escaparates muertos-
alta sombra de Dios la noche enfría.
(Del libro Revelaciones, Dip. Cáceres 2007)

LA CARTERA DE HORCAJO (*)

(Si ahora casi nadie escribe cartas,
la cartera de Horcajo, ¿qué reparte?)
La cartera de Horcajo
tiene sol en el cuerpo. Tiene sombras
que alguien desvelará como quien mira
una carta al trasluz, como quien abre
un cuerpo de mujer por vez primera.
La cartera de Horcajo
viene de Avellanar, sube a Castillo,
y va poniendo sol entre los dientes,
las crenchas y las uñas del paisaje.
Y va poniendo alas. Va poniendo
las aladas palabras de sus cartas,
las aladas palabras de unas cartas no suyas
pero suyas, amigas, encontradas
en el fondo de un saco luminoso de sueños,
en el fondo del saco de sus sueños de luz.
La cartera de Horcajo
tiene luz en sus manos. La reparte
de Aldehuela a Sauceda, de Muela a Mesegal,
como quien deja
un pedazo de pan entre los dedos,
un pedazo de vida.
A veces, si son sombras las noticias,
si terribles, las lágrimas le empañan
la luz y la sonrisa, y se le queda
un aire entre los ojos, helado y taciturno.
La cartera de Horcajo
tiene cara de ángel.
Tiene el rostro de un ángel
tan humano y tan vivo
que ningún dios pudo soñarlo.
Con su oficio de ángel
viene y va, repartiendo la luz y la esperanza.
Cuando se marcha,
la sierra queda a oscuras.
Mañana,
la cartera de Horcajo
subirá nuevamente con su carga de estrellas
a encender el camino mientras siembra de alas
los aires de los montes.
Horcajo, Avellanar, Castillo, Aldehuela, Sauceda, Muela y Mesegal
son alquerías pertenecientes al municipio de Pinofranqueado,
escondidas en las fragosidades de las Hurdes.

(* ) Cartera: Repartidora de Correos.

(Del libro La luz en el espejo, ERE 2015)

VERDE

I
Una hoja de lechuga.
Cri cri… cri cri… cri cri… interminable.
Los élitros de acero y cromo. Manchas
de oro en la armadura.
Era un Grillo Real.
Era un grillo –cri cri… cri cri… cri cri—
que cantaba, lloraba, en su jaulita
de alambre y de madera.
El niño lo miraba.
Los élitros vibraban en el aire,
cri cri… cri cri… vibraban
en el pecho del niño,
para llamar con su temblor de timbre,
con su clamor urgente,
en su breve conciencia
de luz recién nacida.
El niño lo miraba.
Antenitas oscuras palpando los alambres.
Jaula del corazón, qué grillo escondes.

II
Cantas –cri cri, cri cri—
con todo tu dolor preso en las alas.
Cantas, lloras, monótono y oscuro,
golpeas los barrotes, gimes, comes
un pedazo de vida o de lechuga,
alzas tu voz, tus alas, tu sonoro metal,
cri cri, cri cri, buscando aquella mano
que libere tu canto.
Pero el canto, monótono y oscuro,
repite su tristeza mientras comes
tu hoja de lechuga,
tu pequeño universo verde y agua
que magnifica el número infinito
de las facetas de tus ojos. Cuesta
aceptar la prisión. Gritas, cri cri,
cri cri, mientras la noche
te va apagando el verde.
Gritas, maldices, lloras,
--ellos creen que cantas—
mientras la noche apaga
el brillo en las facetas de tus ojos
el metálico fulgor
que tanto te alabaron.

III
Lloró su desconsuelo,
la jaulita en su mano.
Y aquella sombra inerte
sobre un inútil fondo de lechuga
dejó su no latido
en los ojos del niño.
Pasaron años, siglos, eras.
Jaula del corazón, qué grillo escondes.

(Del libro La luz en el espejo, ERE 2015 )

José Antonio Zambrano

Viernes, 13 de Mayo de 2016

 

 

LA LEYENDA DEL AMOR HIELA EL NOGAL

con las primeras nieves.

Sólo el espacio inhabitado

graba visible los entornos del mundo.

Como una bóveda de tilos

la hojarasca ha cubierto de temblor los arraigos.

La leyenda del amor

umbría por mi piel una mota de espuma.

 

(De "Después de la noche", Calambur. Madrid, 2000)

 

Entre el rumor y la transparencia

está mi padre

abriéndome sus brazos.

Viene tiñendo el suelo

de par en par

como las alas de un refugio.

Alto de brumas

lo extraño y lo acaricio

y es cada vez más luz

ese perfíl de invierno.

Pasa, esta es tu casa

donde nunca nací.

Yo, el tercero de tus hijos,

en el vacío de tus manos.

¿Dónde la nieve, padre,

de esa seca lealtad

que hoy como tú me honra?

 

(De "Las orillas del agua". Calima Ediciones. Palma de Mallorca, 2003)

 


LO QUE DEJÓ LA LLUVIA

Hoy tiene el día cara de sueño,

el mundo no celebra nada

y la lluvia cae como una canción sin prisas.

Ne me quitte pas, dice Jacques Brel,

mientras en las calles clama el rumor de los niños

como una caricia intraducible.

Qué tiempo tendría que vivir

para que tú llegaras

al aire respondido de mi verso.

Cuántos otoños ha de velar esta inocencia

que tanto teme al miedo.

Todo sigue

en un secreto cabizbajo que oculta su desnudez

y recuerda la unidad venerada

de la alegría y la tristeza.

Todo para decir

que esta invención celebra el canto de un hombre

que ha pactado con su sombra

lo que dejó la lluvia.

 

(De "Lo que dejó la lluvia". Calambur. Madrid,  2014)

Contacto Real Academia de Extremadura

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Palacio de Lorenzana.

C/ de la Academia s/n.
Apdo. 117 C.P. 10200 Trujillo

Tels.: 927-32 3109 / 927-323131

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