Fondo Logo

Entre los grandes protagonistas de las letras españolas que son orgullo para Extremadura, donde vieron la luz, resplandece por razones múltiples Bartolomé José Gallardo (Campanario, 1776 - Alcoy, 1852), quien nunca cortaría sus relaciones con la tierra patria. Baste una simple anécdota: meses antes de morir, nuestro rotundo anticlerical escribe a Diego del Rivero, sacerdote en Campanario, pidiéndole le haga llegar “una buena yunta de bueyes parejos” que el eximio bibliófilo pensaba emplear en La Alberquilla, dehesa adquirida por él (1836) próxima a Toledo y a donde trasladó su formidable biblioteca. En aquel rincón de La Serena buscó refugio más de una vez cuando se sentía en peligro y allí mantuvo amistades y familia fieles.
Quienes deseen conocer los rasgos fundamentales de tan soberbia personalidad; las múltiples vicisitudes que le tocó vivir, así como sus máximas aportaciones a la literatura hispana, disfrutarán leyendo estos Apuntes íntimos para una biografía de Don Bartolomé José Gallardo. Según sugiere el título, la obra se fundamenta sobre todo en textos privados (cartas, notas, apuntes), muchos de los cuales se reproducen. Eso facilita también degustar la magnífica prosa en que están compuestos, una de las más brillantes de la época, según demostrara en su día D. Ricardo Senabre. (Se ha normalizada la ingeniosa ortografía original). Menos valiosos son los poemas, también abundantemente recogidos. Un fallo de maquetación introduce repeticiones y errores de paginación en los cuadernillos finales.
Compuso el libro, tras varios decenios de investigación y estudio, José María Basanta Barro (Ferrol, 1923), profesor de Matemática en el Ramiro de Maeztu de Madrid. Casado con una hija del novelista Antonio Reyes Huertas, también de Campanario, esto lo indujo a interesarse por los temas extremeños. Su hijo Antonio Basanta Reyes se ha ocupado de esta edición, enriqueciéndola con un impresionante cúmulo de notas a pie de página. Antes de introducirse en la lectura, conviene leer el extenso prólogo de Bartolomé Díaz Díaz, socio fundador del Fondo Cultural Valeria y actual vicepresidente de esta asociación, que tanto ha servido para establecer la historia de Campanario. Se dedica el libro a los máximos investigadores de Gallardo, entre los que se cita a Pedro Sáinz Rodríguez, Antonio Rodríguez-Moñino y Alejandro Pérez Vidal, generosamente utilizados, con sus oportunas citas, por el autor.
Sin pretensiones de una exhaustividad imposible en tan compleja figura, destacaré lo que me parece más relevante del estudio. 1) La pasión por los libros que el futuro bibliotecario de las Cortes de Cádiz derrochaba desde sus estudios de Medicina en Salamanca, y hasta sus horas finales (muere pisteando viejas ediciones). Ni el exilio en Inglaterra, la cárcel o las reclusiones forzosas, la coyuntural etapa como diputado… lo frenarán. 2) El temperamento incandescente del hombre liberal (también republicano, tal vez masón), polemista incontenible, a quien cuadra como a ninguno el verso de Juvenal: “Acer, indomitus, libertatis magister”. 3) La falsedad de las acusaciones que como “bibliómano” hubo de sufrir (él tampoco se quedaba manco a la hora de empuñar su sarcástica pluma: díganlo, ejemplo entre miles, las ironías lanzadas contra Dono Cortés). 4) La delicadeza con que tan áspero carácter supo referirse a personas en principio poco amantes de su disolvente Diccionario crítico burlesco, tales como el obispo Tavira o su paisano P. Faustino Arévalo, otro bibliófilo genial, jesuita expulso, a quien honraría llamándole “patricio y amigo … cifra ciertamente rara de candor y saber”. 5) Por último, evocaré la mala suerte, por desgracia repetida en numerosos colegas de Gallardo, cuya biblioteca y trabajos inéditos pasaron, pues hijos no tuvo, al malhadado sobrino que destrozó un patrimonio intelectual irrepetible. Pecios del mismo quedarían al fin salvos en los cuatro valiosísimos volúmenes, póstumos, del Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos formado con los apuntamientos de Bartolomé José Gallardo, coordinados y aumentados por M. R. Zarco del Valle y J. Sancho Rayo. Antonio Basanta Reyes, Apuntes íntimos para una biografía de Don Bartolomé José Gallardo. Badajoz, Diputación/Campanario, Ayuntamiento, 2018.

Es sabido que la provincia de Badajoz experimenta durante la II República (1931-1936) un notable incremento de la conflictividad que desde decenios anteriores había surgido en Extremadura, vale decir en todas las zonas rurales de España. La prensa regional, cada medio desde su orientación ideológica, notificaba casi a diario un creciente cúmulo de manifestaciones, huelgas, enfrentamientos, robos, sabotajes, destrozos e incendios, talas de árboles, destrucción de cosechas, ataques entre personas y grupos, multas y encarcelamientos frecuentes, disparos contra las multitudes o las sonadas ocupaciones de tierras. El muy documentado estudio de Hortensia Méndez Mellado, Por la tierra y el trabajo. La conflictividad campesina en la provincia de Badajoz durante la II República (1931-1936), volumen con casi 500 páginas, galardonado con el Premio Arturo Barea 2018, ofrece una detallada nómina, pueblo por pueblo, a la vez que analiza los factores desencadenantes de aquella turbulenta situación.
Nacida en Cáceres (1948), ya jubilada de su trabajo para el INSS, doctorada en Historia y licenciada en Antropología, a Méndez le debemos estudios aparecido en obras colectivas, como “Extremadura y la guerra civil 70 años después de su final: 1939-2009” o “Renacer, una asociación de mujeres republicanas”. En ellos, como en el libro que presentamos, son manifiestas sus simpatías por las causas populares, lo que, creemos, no resta objetividad a sus exposiciones.
Según la autora, la raíz última de la conflictividad que se experimenta en ambas provincias es la injusta distribución de la tierra. La mayor parte de la misma están en manos de grandes latifundistas o ricos arrendatarios, pocos y unidos familiarmente, mientras el resto de la población (si se exceptúan los medianos y pequeños propietarios) sólo cuenta con su fuerza productiva, a saber, sus brazos, o, como mucho, algunas bestias y útiles para la labranza, según es el caso de los casi míticos “yunteros” (a la postre, los más activos en muchas reivindicaciones). Como el latifundio se explotaba según métodos arcaicos, con una agroganadería extensiva a espaldas de los avances modernos, las famosas dehesas resultan poco productivas. El paro obrero es un azote cruel en todas las poblaciones pacenses, grandes, pero dispersas, mal comunicadas, con mínimas condiciones de salubridad e ínfimos índices de alfabetización. El hambre arrasa, especialmente en determinadas épocas del año, más aún si se suma una mala cosecha. La emigración, salida tradicional, se contuvo en el periodo republicano, incrementándose el problema. La clase obrera se identifica cada vez más con organizaciones socialistas y anarquistas, entre las que adquirirán singular relevancia la FETE (Federación de los Trabajadores de la Tierra), perteneciente a la UGT.
El nuevo régimen republicano despertó extraordinarias expectativas entre las clases trabajadoras, sobre todo porque creyeron que sería posible, al fin, una reforma agraria capaz de permitir el acceso a la tierra y su laboreo. La lentitud, seguramente ineludible, de tan revolucionaria medida produjo exasperación y, pronto, la voluntad cada vez más extensa de tomarse las cosas (roturaciones de fincas) por iniciativa propia. Claro que ni los grandes propietarios, ni el Gobierno mismo, con sus fuerzas de orden, estaban dispuestos a facilitar la distribución de terrenos cultivables. Más bien lo boicotearon de múltiples modos. Tampoco la Iglesia apoyó las reivindicaciones populares, si bien el libro se abstiene de estudiar esta parcela de poder.
Sí lo hace, con especial detención, de acontecimientos como la huelga general campesina (1934), la huelga de mozos de mulas de Almendralejo (1936), el lok-out patronal de Montijo (1932) o la huelga general española (octubre 1934), que tan insolidaria fue con los intereses de las masas campesinas. Hortensia Méndez Mellado, Por la tierra y el trabajo. La conflictividad campesina en la provincia de Badajoz durante la II República (1931-1936). Badajoz, Diputación, 2018.

Hubo un tiempo en que los dioses nacían en Extremadura. Así lo proclaman el novelista García Serrano y, posteriormente, el Conde de los Canilleros, historiador, refiriéndose a los conquistadores del Nuevo Mundo. Aquella tremenda estirpe fue considerada por muchos pueblos indígenas como encarnación de seres superiores y, más allá del juicio que sus desorbitadas actuaciones nos puedan merecer, demostraron extraordinarias capacidades de valor, resistencia física, ingenio y desenvoltura para afrontar victoriosamente empresas cuasi sobrehumanas con medios mínimos. Caro lo pagarían casi todos ellos.
Junto a los nombres míticos de Hernán Cortés, Pizarro, Hernando de Soto, Orellana, Núñez de Balboa, Alvarado o Pedro de Valdivia, puede figurar el de Ñuflo de Chaves (1518-1568), si menos conocido, no inferior en empuje y entrega para el descubrimiento, conquista y colonización de nuevos territorios allende el Atlántico.
La obra que acaba de dedicarle su paisano Francisco Cillán, aunque no despeja todas las dudas que la biografía del personaje mantiene, permite una aproximación muy sustanciosa al mismo, sobre todo durante sus años americanos. Porque de la infancia y juventud bien poco se sabe. Ni siquiera es absolutamente seguro que naciera en Santa Cruz de la Sierra, pueblo del alfoz de Trujillo, o que se llamase “Ñuflo”, pues textos de la época a él referido recogen otras variantes nomínicas.
Hijo de familia hidalga (su hermano Diego fue confesor de Felipe II), con casa solariega en Trujillo y de buena instrucción, pasa a la América austral cuando el imperio incaico y sus enormes riquezas estaban ya en manos de los españoles. Pero quedaban aún muchas zonas periféricas por el Cono Sur sin conquistar, donde tal se encontraban fabulosos yacimientos de metales preciosos, llámense El Dorado, Sierra Rica, Sierra de la Plata o Cerro Rico, que a la postre se encarnarían en las inagotables minas del Potosí.
Don Ñuflo lo buscará afanosamente, bien al servicio de otros gobernadores, como Álvar Núñez Cabeza de Vaca o el vasco Martínez de Irala, bien por iniciativa propia, por latitudes que se corresponden con las actuales Argentina, Paraguay y Bolivia. El también extremeño Martín del Barco Centenera (n. Logrosán, 1535), tantas veces aquí citado, lo evoca a menudo en las octavas del poema histórico Argentina y conquista del Río de la Plata con otros acaecimientos de los reinos del Perú, Tucumán y el Estado del Brasil. Baste decir que D. Ñuflo, que al parecer hablaba el guaraní, recorrió muchos miles de leguas con sus menguadas tropas y fue el primero en ir desde el Atlántico al Pacífico superando ríos enormes, gigantescas montañas, pantanos inmensos y belicosas tribus, no pocas antropófagas, uno de cuyos miembros terminó al fin arrebatándole la vida con ruda maza.
El Dr. Cillán, autor de numerosas publicaciones, ofrece la relación más ajustada posible de cuanto llevó a cabo Chaves, resaltando la fundación (1561) de Santa Cruz de la Sierra, hoy gran ciudad de Bolivia (millón y medio de habitantes), bautizada como el pequeño rincón que lo viera nacer y que él poblaría llevándose desde Asunción, en impresionante “gran marcha”, buena parte de sus colonos. Ateniéndose a fuentes de la época y a historiadores posteriores, el autor compone a la vez un ambicioso marco del contexto dela conquista y colonización suramericanas. Francisco Cillán Cillán, Ñuflo de Chaves en la conquista de Bolivia Oriental. Cáceres, Diputación, 2018.

Justo cuando comenzaba el invierno 2018, aparecía este nuevo libro de Juana Vázquez, autora polifacética, a tono con sus propias inclinaciones y multidisciplinares estudios. Nacida en Salvaleón (1951), donde tuvo una infancia feliz, es doctora en Filología Hispánica y licenciada en Ciencias de la Información por la Complutense. Ha ejercido la docencia como catedrática de instituto y profesora de la Universidad Autónoma y la de Alcalá, combinándola con colaboraciones en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y numerosos medios (Diario 16, ABC, El Mundo, Ínsula, Cuadernos Hispanoamericanos, Cuadernos del Sur, El País), donde ha ejercido la crítica literaria. Extraordinarias fueron las entrevistas que para Oeste Gallardo (publicación periódica mantenida por la UBEx y el HOY) hizo a los mejores escritores españoles, textos cuyo conjunto constituye una auténtica Historia de nuestra literatura contemporánea.
La producción de Vázquez Marín se divide en tres grandes áreas: el ensayo histórico, con títulos como El Madrid de Carlos III, El costumbrismo español del siglo XVIII, Zugazagoitia precursor de la novela social o El Madrid cotidiano del siglo XVIII; los poemarios Signos de sombra, El confín del nombre, Nos+otros, Yo oscura, Gramática de luna, El incendio de las horas, Escombros de los días, Tiempo de caramelos, más las novelas Con olor a naftalina y Tú serás Virginia Woolf.
Al género narrativo pertenece Personajes de invierno, novela enmarcada en el Madrid actual, donde sus protagonistas viven unos meses angustiosos, marcados por las tristes experiencias que los hacen sufrir y los condicionan profundamente. Son dos los personajes sobre quienes se sustenta el relato: Thays, el joven holandés llegado desde Amsterdan con un oscuro pasado y enormes traumas, cuyas claves no se desvelarán hasta las páginas últimas y que trabaja en una internacional haciendo proyectos de consultoría, y Virginia, atractiva treinteañera, melancólica, profesora universitaria y periodistas, de origen extremeño, recién divorciada de un marido aborreciblemente (como lo fue su propio padre), a menudo deprimida.
El discurso se estructura merced a las voces de uno y otra, que en primera persona van asumiéndola sin solución de continuidad, alternándose con la de la narradora omnisciente, más los abundantes diálogos.
Casi todo discurre en un bar de la periferia madrileña, epicentro del barrio, cálido y acogedor, aunque algo cutre, que llega a adquirir importancia fundamental en el relato. El Murgo funciona como lugar de encuentro, ocasionales o permanentes, tertulia y casi hogar para todo tipo de parroquianos que por allí discurren, entre ellos las figuras centrales de la novela. Los camareros derrochan simpatía y, claro está, sirven productos preferentemente de Extremadura. Entre las paredes, acaso poco cuidadas, de Murgo se repetirán, con generosas libaciones, los encuentros entre Thays y Virginia (ambos juegan al ajedrez), sin que la tela de araña amorosa, tejida fundamental por la segunda, llegue a fructificar por culpa de muy íntimas contradicciones.
Llamativa es también la alternancia, según los pasajes pertinentes, de prosa casi poética, muy cuidada, con el habla coloquial, los lugares comunes, el refranero e incluso las jergas juveniles o barriobajeras (las expresiones más vulgares suelen parecer en cursivas). Ese caleidoscopio lingüístico se corresponde bien y da verosimilitud a la compleja fauna visitante de Murgo.
Resulta desconcertante el singular uso de las comas, más aún si pueden soportar alcance semántico. (No es lo mismo escribir “dame la mano (,) preciosa”, según el signo de puntuación esté o no ausente después del sintagma imperativo y antes del vocativo. En fin, se supone que el lector también contribuirá, atrapado sin duda por esta apasionante historia de dos personalidades tan distintas, la del holandés y la extremeña. “Atrévete a degustarla” (sapere aude), sería nuestro consejo kantiano, a tono con el nombre de la editorial asturiana.

Juana Vázquez Marín, Personajes de invierno. Oviedo, Sapere Aude, 2018.

A finales de 1517, Martin Lutero fijaba en una puerta de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg un documento con 95 tesis, dando así origen a la Reforma (realmente, la revolución) protestante. Profesor de universidad, aquel fraile agustino no hacia entonces sino seguir una costumbre académica, mostrando al público el tema de un debate que proponía se estableciese sobre una cuestión entonces de rabiosa actualidad, las indulgencias. El título del manifiesto rezaba así: “Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum”. Pero aquellas tesis iban mucho más allá del debate en torno a una compra-venta que ya había irritado al autor (como a tantos buenos católicos) por considerarla sencillamente un negocio, con derivaciones sociopolíticas (enormes caudales, recaudados en todos los lugares de la cristiandad, acababan en Roma, cuyos Pontífices, a menudo poco ejemplares, erigían soberbios edificios). Lo que el texto luterano recogía era todo un programa teológico radicalmente contestatario frente a la mayor parte de los dogmas establecidos.
Con el apoyo de los príncipes alemanes (cuyos intereses resultaban manifiestos) y la ayuda intelectual de numerosos colaboradores (ninguno tan inteligente, eficaz y fiel como el joven filólogo Phillip Melanchton), Martín irá conformando el “credo” de la Reforma, nunca unánimemente establecido (de ahí las distintas confesiones protestantes), tal vez porque faltaba una autoridad suprema reconocida por todos, pero que se expandirá como la pólvora por el continente europeo, escindiéndolo en dos mitades, hasta el día de hoy. Como era previsible, lo mismo habría de ocurrir en el Mundo recién descubierto, según fuesen las metrópolis allí dominantes. Por supuesto, en todas las latitudes se mantendrán o aparecerán “islotes” confesionales y ello pese a las persecuciones que sobre tales minorías se desencadenen (díganlo tribunales como los de la Inquisición, Calvino o Isabel I). La literatura, las artes y el pensamiento quedarán también afectadas por aquella extraordinaria subversión en los orígenes de la Modernidad. Desde luego, la imprenta tuvo un papel clave para llevar las nuevas ideas a todos los rincones.
Martín Lutero, fraile agustino, preocupado hasta la angustia por la reforma de la Iglesia, sí, pero aún más por la salvación de su propia alma ante la justicia de Dios, conocía bien el lema del maestro de Hipona: Noli foras ire; in te ipsum reddi. In interiore hominis habitat ueritas (No salgas fuera de tu; vuélvete hacia ti mismo; la verdad reside en el interior del hombre). Esta consigna me ha parecido siempre raíz originaria del meollo de la fe protestante: cada persona por sí misma, sin necesidad de instancias ajenas, está facultada para encontrar la verdad, relacionándose directamente con Dios (a cuya palabra revelada puede acceder con la lectura de la Biblia). Todo lo demás, fruto de alifafes históricos, sobra o, más bien, estorba. Sola fides, sola Scriptura, constituye el núcleo del Protestantismo. (El nombre procede del documento suscrito en Espira el año 1529 por seis príncipes alemanes y catorce ciudades libres protestando contra un edicto de Carlos V, que anulaba la tolerancia religiosa antes concedida).
El Emperador Carlos I de España y V de Alemania fue bien pronto consciente del peligro que tanto para sus estados como para el catolicismo suponía la rebelión luterana. Por más que se esforzó, incluso con armas, dietas y concilios ecuménicos, cada vez estuvo menos en sus manos la posibilidad de contenerla. “Yo erré en no matar a Lutero”, hizo escribir en el codicilo de su testamento. Seguramente, el recluido en Yuste no captaba que otros habrían liderado la rebelión y era imposible cortar tantas cabezas.
Fue muy atinado que la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste, junto con la Universidad de Extremadura, celebrase el verano de 2017 un curso sobre Carlos V y la Reforma. Este volumen, recoge las ponencias allí defendidas por una docena de investigadores. Algunas son ligeros apuntes, espigados entre la bibliografía al uso, pero la mayoría ofrecen enorme interés, sobre todo las relacionadas directamente con Lutero. Sólo se echa en falta, entre tantos filólogos e historiadores, la aportación esclarecedora de algún teólogo. Rosa María Martínez de Codes y César Chaparro (coords.), El mundo de Carlos V: 500 años de Protestantismo. El impacto de la Reforma en la Europa imperial y actual. Yuste, Fundación Academia Europea e Iberoamericana, 2018.

El año 1817 fallecía en Montpellier, exiliado para rehuir las persecuciones de Fernando VII contra constitucionalistas y liberales, el poeta y ensayista Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, 1754). Para conmemorar el segundo centenario de tan triste muerte, los organizadores de las IX Jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros, decidieron dedicar el simposio a tan ilustre personaje bajo el lema “Juan Meléndez Valdés y su tiempo en Tierra de Barros…”. Se recogen las ponencias y comunicaciones allí defendidas en este volumen con 430 páginas de formato mayor, que coordinan Juan Diego Carmona Barrero y Matilde Tribiño García.
Felipe Lorenzana, que recientemente dio a luz el estudio Extremadura, voto en Cortes. El nacimiento de una provincia en la España del siglo XVII (Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2018), boceta aquí el contexto histórico de la región, resaltando las inquietudes políticas dominantes en la época durante la centuria del enfrentamiento entre el Antiguo y Nuevo régimen, con la Constitución de Cádiz en lontananza.
El segundo ponente, Jesús Cañas Murillo, estudia las relaciones entre el Meléndez Valdés y el “casi extremeño”, aunque nacido en Madrid, Manuel José Quintana, buen amigo del escritor pacense, más bien maestro, cuyos versos antologó en el tomo cuarto de la obra Poesías selectas castellanas desde el tiempo de Juan de Mena hasta nuestros días (1830). Quintana le antepuso (sin firma) el valioso preliminar “Noticia histórica y literaria de Meléndez”. Ya antes, él mismo se había encargado de preparar los cuatro volúmenes de las Poesías de D. Juan Meléndez Valdés (Madrid, Imprenta Nacional, 1820).
Muy breve, aunque enjundioso, es el apunte de Miguel Ángel Lama, que lo titula “El desamparo de Juan Meléndez Valdés. Poesías e ideas de un ilustrado”. Se inspira el profesor en la oda XXIV del de Ribera, cuya entradilla preanuncia ya el doloroso sentir del sujeto lírico, que los románticos harán famoso: “A la mañana, en mi desamparo y soledad”.
El resto de las comunicaciones contribuyen a contextualizar la vida de Meléndez: estado social y económico de Ribera (Juan Antonio Balleteros Díez); la encomienda en dicho pueblo asentada (Ángel Bernal Estévez) o las propiedades allí radicadas de la casa de Medinaceli (José María Moreno González). Otros congresistas exponen cuestiones artísticas, demográficas, jurisdiccionales, históricas e incluso pedagógicas de poblaciones del entorno (Burguillos del Cerro, Villalba, Almendralejo).

Juan Diego Carmona Barrero y Matilde Tribiño García (coords.), Juan Meléndez Valdés y su tiempo en Tierra de Barros en el bicentenario de su muerte (1817-2017). Almendralejo, Asociación Histórica de Almendralejo, 2018


Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura e Igualdad


 

Últimas Noticias

La Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes celebró sesión solemne, el sábado 8 de junio de 2019, para recibir como académica de número a Maria del Mar Lozano Bartolozzi, catedrática...
En la Feria del Libro de Badajoz Manuel Pecellín Lancharro, secretario de la Real Academia de Extremadura, presentó una de sus últimas obras, “Libre con libros”, publicada por “Editamas”, en la que...
A finales del pasado mes de abril falleció en Méjico el doctor Luis Maldonado Venegas, presidente de la Academia Nacional de Historia y Geografía de la Universidad Autónoma de México, colaborador de la...
En el pasado mes de abril, diferentes instituciones extremeñas tributaron un homenaje a don Antonio Montero, primer arzobispo de la provincia eclesiástica extremeña y académico numerario de la Real...
La Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes ha elegido por unanimidad miembro numeraria a Trinidad Nogales Basarrate, actual directora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, en...
More inActividades  

Agenda

La XIX Feria del Libro de Cáceres contará con 19 expositores, 42 presentaciones y la presencia de la finalista del Premio Planeta, Cristina López Barrios, y Pilar Eyre como ya adelantó HOY. Además,...
La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en Madrid, acogerá el día 17 la mesa redonda 'Cipriano Segundo Montesino (1817-1901): un extremeño en el origen de la Real Academia de...
Un fotógrafo, Pedro Casero, un pintor, Jorge Juan Espino, y un escultor, José Luis Hinchado, han unido sus trayectorias en una asociación que ha generado una extensa actividad expositiva. Sus...
La sala Europa del complejo cultural San Francisco acoge, hoy a las 19,30 horas, la presentación del libro del mago cacereño Jorge Luengo 'Supertrucos mentales para la vida diaria'. La publicación,...
More inAgenda  

Libros Recomendados

Elegía a tus atajos entre nuestros rodeos
Miércoles, 07 Agosto 2019
En un texto de Terentianus Maurus, gramático latino del s. II, se localiza el hexámetro cuyo segundo hemistiquio se hará especialmente famoso, aunque algunos estimen el primero como un avance de la...
El final del camino
Miércoles, 07 Agosto 2019
Cada vez que en un texto literario surge la palabra “camino”, entre las referencias inevitables se impone ineludiblemente Kavafis, con sus sabias recomendaciones: Cuando emprendas tu viaje a Ítaca...
Ahora
Lunes, 15 Julio 2019
José Antonio Zambrano (Fuente del Maestre, 1946) es uno de los poetas extremeños más reconocidos a nivel nacional. Análisis y apreciaciones sumamente positivas de sus obras han sido expuestas por...
Novelas cortas
Lunes, 15 Julio 2019
Antonio Pedrero Rubio y Bartolomé Miranda Díaz son dos bibliófilos extremeños (el segundo llegó incluso a presidir la UBEx), residentes en Sevilla y cuyo interés por el escritor Antonio Reyes...
Un hombre poliédrico
Martes, 18 Junio 2019
Julio Cienfuegos (Azuaga, 1920-Badajoz, 1996), “hombre multicompetente” según expresión de Manuel Vaz-Romero (Ars et Sapientia, nº 26, agosto 2008), “un hombre poliédrico” como reza el subtítulo de...

Últimas Publicaciones

Félix Pinero Periodista y escritor No es la primera vez que el historiador del arte y las tradiciones extremeñas, José Antonio Ramos Rubio, acude a la fotografía para revelarnos el pasado de...
Desde que el año 1992 se descubriese en Barcarrota una biblioteca emparedada, que Fernando Serrano demostró pertenecía al médico judío Francisco de Peñaranda, dicho pueblo, próximo a la frontera...
Libertad González Nogales y Cayetano Ibarra, Memoria de Libertad. Zafra, Imprenta Rayego, 2018. Cayetano Ibarra ha puesto la letra al relato oral con el que fue recomponiendo su vida Libertad, una...
-Cortés Cortés, Fernando (dir.), Revista de Estudios Extremeños, 2017-III. Badajoz, Centro de Estudios Extremeños. Tomo LXXIII de la clásica revista extremeña, recoge en sus casi 800 páginas...
Francisco Joaquín Pérez González, Elisa. Barcarrota, autoedición, 2018-05-26 Escritor polifacético, promotor de ediciones (siempre relacionadas con su terruño natal, Barcarrota) y etnógrafo, Pérez...
More inPublicaciones  

Boletines

MEMORIA DEL CURSO ACADÉMICO 2016-2017 (PDF) SEPARATAS Francisco Fernández Golfín (II). Notas para una biografía del diputado doceañista extremeño. CARMEN FERNÁNDEZ-DAZA ÁLVAREZ (PDF) El sonido de...
Partituras: Ave Maris Stella, La Pirroquia, Canción al Niño Jesús. Miguel del Barco Gallego (PDF) Francisco Fernández Golfín (I) Notas para una biografía del diputado doceañista extremeño. Carmen Fernández-Daza...
Descargar (PDF) MIGUEL DEL BARCO GALLEGO: Partituras: Dos Elegías, Himno de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y Marcha Académica.PDF ANTONIO GALLEGO GALLEGO: Música y...
Descargar (PDF) FRANCISCO JAVIER PIZARRO GÓMEZ: José Miguel Santiago Castelo (in memoriam). PDF JOSÉ ANTONIO ZAMBRANO, Pesar de un son. PDF CARLOS MEDRANO, Poema Casteliano. PDF CARLOS GARCÍA...
More inBoletín  

Contacto Real Academia de Extremadura

Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes

Palacio de Lorenzana.

C/ de la Academia s/n.
Apdo. 117 C.P. 10200 Trujillo

Tels.: 927-32 3109 

© 2015 Your Company. All Rights Reserved. Designed By JoomShaper