Fondo Logo

No sé si Antonio Ramiro es la persona más afecta a Guadalupe, pero lo juzgo el investigador que mejor conoce la historia, significación y contenidos culturales de su Monasterio y Puebla. Tuvo la suerte de contar en estas lides con un maestro insuperable, fray Sebastián García, con quien publicó multitud de libros y artículos sobre el Cenobio de las Villuercas. Allí sigue trabajando el ya maduro autor de esta nueva obra, otra aproximación a uno de los grandes tesoros que los frailes jerónimos y franciscanos alcanzarían a conformar en aquel Santuario, su extraordinaria biblioteca (víctima de crueles expolios ya en época contemporánea).
Necesitaban textos de todas las materias la Comunidad y las instituciones mantenidas bajo sus recios muros y que tan valiosos servicios prestarían a lo largo de siglos: Colegio de Gramática y Humanidades; Escuelas de Medicina, Farmacia y Cirugía; talleres de bordaduría, escribanía, tejeduría, rejería, pergaminería, arquitectura y orfebrería; el prolífico scriptorium (inolvidables sus miniados) o las más recientes escuelas de Primera Enseñanza y los Estudios de Formación franciscanos.
Vale la pena reproducir cómo describe el lugar Francisco de San José OSH en su Historia Universal de la Primitiva y Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe Madrid (1743, p.114):
“Es pieza muy anchurosa, alta, alegre y de mucha luz, por las grandes ventanas que tiene a sus dos costados: la cercan enteramente estantes de madera fuerte y muy bien lucidos, en que ay de los mejores libros en todas las facultades: guárdanse algunos originales manuscritos, y entre ellos hallo las Obras de Euthimio, escritas en lengua Griega el Doctor Juan Hentenio, como el mismo lo assegura, siendo monge de este Monasterio, llamado Fr. Juan de Nalines. Por cima de los estantes sube hasta encontrar las bóbedas el adorno de pinturas. Tiene primera, y segunda puerta para su mayor custodia, que caen a las espaldas del Coro, sitio el más acomodado a la dilatación grande de este Monasterio”.
Entre sus fondos, figuraría una formidable colección de incunables, cuyo inventario completo aún se desconoce. Según constaba en una relación del siglo XVIII, que fr. Hermenegildo Zamora tuvo el acierto de publicar, Catálogo de Libros de la antigua biblioteca del Monasterio de Guadalupe (Madrid, 1976), pasaban de dos centenares los “libros de molde” editados cuando la imprenta aún estaba en la cuna (1450-1499). Como se sabe, a raíz de la desamortización se hizo llevar (1835), en horrorosas condiciones, la biblioteca guadalupana a la de Cáceres, donde no se guardaría en el mejor estado. De hecho, Fulgencio Riesgo ya sólo pudo localizar 78 incunables para su estudio “Interesante a los amantes de las ciencias. Catálogo de los incunables de la antigua Biblioteca de Guadalupe, hoy existente en la Provincial de Cáceres” (Guadalupe, (1914). Ya se sabe cuanto ocurre con libros valiosos expuestos a depredadores (humedad, ratas, polillas) y/o humanos. Cuando una R- Orden (20 agosto 1924) dispuso se trasladasen a la Nacional los ejemplares impresos del siglo XV, de Cáceres únicamente (ya en ferrocarril y oportunamente relacionados por García Camino) 42 volúmenes (algunos, con varias obras).
Con otros títulos después identificados, más los que aparecerían en la “biblioteca Barrantes”, llevada a la de Guadalupe merced a la generosidad de los herederos del gran bibliófilo (1923), junto a las múltiples labores de los Franciscanos para reinstaurar en el Monasterio una biblioteca digna de su fama (la antigua fue durante la exclaustración sala de bailes), Antonio Ramiro pudo confeccionar este catálogo. El cronista oficial de la Puebla Villa de Guadalupe hace bien en pedir se restituya a su lugar de origen este magnífico tesoro. Los lectores pueden calibrar la importancia de sus piezas repasando las 86 fichas bibliográficas que proporciona de otros tantos “incunables de Guadalupe”. Antonio Ramiro Chico, Los incunables de Guadalupe, el saqueo de un patrimonio. Cáceres, Diputación provincial, 2017.

La correspondencia cruzada entre Gerardo Diego y Juan Larrea durante casi 65 años constituye, sin duda, “un conjunto documental de excepción”, según la definen en los preliminares sus dos editores, Juan Manuel Díaz de Guereñu (Universidad de Deusto) y José Luis Bernal Salgado (Universidad de Extremadura y miembro de la RAEX). Ha quedado perfectamente recogida en este volumen que supera el millar de páginas, con estudio introductorio, reproducción de los textos, notas a pie de página (casi mil), más tres índices de gran ayuda para bien conducirse en este bosque, tan íntimo como pleno de referencias históricas y literarias: el cronológico de las cartas; el de los poemas –propios o traducidos- que en ellas se remiten los autores y el onomástico, una casi interminable relación de nombres donde aparecen todas las personalidades españolas relevantes del pasado siglo (escritores, sobre todo, pero también políticos, actrices, periodistas, cineastas, catedráticos, críticos, etc.).
Entre los extremeños apenas figuran Enrique Díez-Canedo y Juan Antonio Ortega, con ocasionales alusiones a B. Torres Naharro, Hernán Cortés, Zurbarán y Eugenio Hermoso.

Ordenadas cronológicamente, las 414 epístolas (de las que se han corregido las erratas evidentes y actualizado la acentuación, con el oportuno desarrollo de las abreviaturas, más algunas otras leves modificaciones, oportunamente notadas), abre la manuscrita que el joven estudiante (flojito) Gerardo Diego dirige desde Madrid a Juan Larrea (25 octubre 1916) y concluye con la que, mecanografiada, mandase éste a su gran amigo, desde Córdoba (23 enero 1980) para felicitarle porque acababa de obtener el Cervantes, compartido junto a Jorge Luis Borges. Personalidades tan lúcidas, inquietas, cultas, bien relacionadas y mejor informadas como ambos corresponsales, con la libertad de espíritu que proporciona el género epistolar, se constituyen en testigos imprescindibles de una España transida de tradición plural, abierta a los aires foráneos (¡ Vicente Huidobro y César Vallejo!), por donde discurren escritores geniales (Generaciones del 98, 14, 27, guerra e inmediata posguerra, así como las de cada una de las épocas posteriores), políticos de todos espectros (desde los revolucionarios a los fascistas), un pueblo convulsamente zarandeado, utópicos y pragmáticos, vencedores y vencidos (sin olvidar a los del exilio)… los más plurales paradigmas, en fin, de la humana especie, considerados por lo general sin acritud, más bien con la benevolencia generada por la indiscutible bonhomía de los dos amigos. Larrea (Bilbao, 13 de marzo de 1895 - Córdoba, Argentina, 1980), poeta y ensayista, desarrolló en América gran parte de su obra, casi toda enmarcada en el ámbito de la poesía vanguardista. Max Aub lo juzga «el más puro exponente de los ismos en España». Fue sin duda lo que indujo a Gerardo Diego (Santander, 1896-Madrid 1987) a incluirlo en su famosa Antología. Llegó éste a nonagenario sin salir de una patria con miles de costurones, donde “el exilio interior” fue un recurso para tantos. Después de haber compartir escenarios comunes, los dos van a relacionarse desde otros bien distintos, haciendo no obstante posibles complicidades reservadas, sobre todo en relación con el proceso creativo de cada uno. Muchas se revelan a los lectores de este volumen, por lo demás exquisitamente diseñado e impreso. Cabe advertir que casi todas las cartas (213) de Juan Larrea fueron ya recogidas en el libro, hoy descatalogado, Cartas a Gerardo Diego. 1916-1980 (1986). Las de éste permanecía hasta ahora inéditas.
Amigos desde sus estudios universitarios en Deusto, con enfrentadas opciones durante la contienda civil (se reflejan en no pocos textos), seguramente la poesía los salvó de roces incurables, permitiéndoles no romper la empatía mutua que en estas páginas se percibe, si bien lo sustancial de las entregas (hay otras aún no localizadas) es anterior a 1939. A sus pulcros editores no cabe sino agradecer faciliten el acceso a tan enjundiosos manantiales. M.P.L.
Gerardo Diego/Juan Larrea, Epistolario 1916-1980. Madrid, Fundación Gerardo Diego/Residencia de Estudiantes/UEX/Gobierno de Aragón, 2017

Hace mucho que comparto con otros amigos la opinión de que Pablo Jiménez (Navalmoral de la Mata, 1943) es uno de los más importantes poetas extremeños contemporáneos. Confirma nuestra opinión este volumen con más de 500 páginas, que reúne su producción desde el ya remoto 1970 hasta 2014. Recoge los poemarios, bien difíciles ya de localizar casi todos ellos, La luz bajo el celemín, Cáceres o la piedra y otras soledades, Descripción de un paisaje (Premio Ciudad de Badajoz 1982), El hombre me concierne (Premio Ciudad de Toledo 1985), Destiempos y moradas (Premio Ciudad de Irún 1986), La voz de la ceniza, Prosas para habitar la noche, Figuraciones (cuadros de una exposición) (Premio Tardor 2011), Deducida materia y Círculos (Premio Leonor, 2014). Los cinco primeros han ido experimentando, tras su publicación, las reelaboraciones que el poeta se exige, por lo que en sus versos se localizan multitud de cambios, sustanciales unos, ligeros otros.
Suscribe el estudio preliminar, firmado en New York donde ejerce docencia, José Muñoz Millanes, otro moralo distinguido por sus producciones literarias (en especial, ensayos y traducciones). Centrándose casi exclusivamente en los aspectos temáticos, destaca el interés de Pablo Jiménez por los asuntos cotidianos, el desgaste temporal, la música, la rutina del fracaso y, especialmente en los tiempos iniciales, el paisaje de origen (Extremadura) como refugio salvífico y el amor, donde refugiarse del naufragio. Acertadamente, se reproduce el prólogo que el también poeta moralo Ángel Sánchez Pascual, catedrático de literatura, puso en su día a Cáceres o la piedra.
“Lo breve es mi enemigo, proclama el autor en un extenso poema, “Mito y azar”, hermosa elegía dedicada a su hermano Antonio, el profesor de la Complutense, gran especialista en Krausismo, al que la muerte arrebatase de forma inesperada. En efecto, casi todas las composiciones de Jiménez son de amplio aliento, labradas en versos blancos y libres (si se exceptúa La voz de la ceniza, donde predominan los sonetos canónicos, algunos tan formidables como “Breve fulgor entre dos sombras”, desgarradora proclama existencial de quien se dice pertenecer al “linaje del llanto”).
Entre los muchos dedicados a Extremadura (pertenecientes sobre todo a la juventud del poeta, ya se dijo), destacaré “Garganta de la Olla”, incluido en Cáceres o la piedra y otras soledades (pág. 72), “donde la anciana protagonista, asimilada al paisaje como una planta o un animal más, viene a ser un ejemplo de figura intrahistórica (en el sentido unamuniano de la palabra), pues representa un modo de existencia anacrónico que se rige por curso recurrente de la naturaleza, al margen del progreso moderno”, escribe Millanes (pág. 15).
Melómano confeso y gran conocedor de la historia de la música, nos es raro que Pablo Jiménez haya dedicado, en sus diferentes libros, poemas a Bach, Brahms, Händel y tantos grandes creadores. Para que no falte la clásica conjunción, son también numerosos los artistas del pincel, de todas las épocas, que le han motivado.
Esta antología (se quedaron al margen centenares de poemas aparecidos en boletines, revistas, periódicos, publicaciones ocasionales) ofrece abundante material para los paladares más exigentes y confirma al autor como figura ineludible de nuestras letras. Pablo Jiménez, Secuencias. Poesía reunida (1970-2014). Mérida, ERE, 2018

Faustino Lobato, La sorpresa de lo humano. Badajoz, Fundación CB, 2018-05-07

Los poemas al hijo son un lugar común de la lírica. Padre ya en la madurez, Lobato (Almendralejo, 1952) evoca su primogénito en los cuatro partes de la obra, una por cada año que ha cumplido ya Rodrigo, que así se llama este brote de esperanza en un hogar hospitalario. El poeta nos dice sus emociones ante los gestos que, según cada situación, va componiendo esta promesa de hombre. Le lastima el temor de irse antes de verla plenamente cumplida.

Este es el cuarto volumen de las entregas que de la revista-libro Parábasis viene publicando la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura (ESAD). Se combinan en sus dos centenares de páginas artículos de investigación, crítica, creación y divulgación de las artes escénicas. Según la tradición helenística, la parábasis alude al momento de la representación en que todos los miembros del coro lo abandonan para dirigirse directamente al público. Ese carácter de “divulgación” (vulgus =pueblo) distingue los trabajos aquí recogidos, sin merma de su calidad e interés.
Los abre Miguel Á. Tejeiro, profesor de la UEX, especialista en la dramaturgia extremeña del renacimiento. Sobre el teatro escrito por autores naturales de la región durante el siglo XVI se ocupa, recordando autores tan interesantes como Torres Naharro (ha poco rescatado para los contemporáneos merced a los afanes de Ana Zamora, que acaba de reponer en Madrid la comedia Aquitania del genial extremeño), el erasmista Diego Sánchez de Badajoz, el judeoconverso Díaz Tanco de Fregenal, Miguel de Carvajal, Luis de Miranda, Romero de Cepeda y otros creadores coetáneos, una valiosa pléyade de dramaturgos que anticipan el esplendor de nuestro teatro durante el Siglo de Oro. Sin duda, el apoyo de mecenas extremeños como los Zúñiga, Alba, Roca, Vera, Feria, Rocha Golfín … fue clave para aquella floración literaria.
Tras la extensa entrevista que Juan Manuel Sánchez Rodríguez sostiene con Alberto Conejero y el estudio en que Ana Murillo del Puerto analiza cómo fue la recepción de Plauto (especialmente de su obra Anfitrión) durante el siglo XVI, Isidro Timón Rodríguez se ocupa del Peropalo, fiesta con largas raíces históricas celebrada anualmente en Villanueva de la Vera, a la que califica como “expresión teatral-popular pagana del tardomedioevo”. Su representación está cargada de simbolismos múltiples, que Fulgencio Castañar, generosamente aquí citado, conoce como nadie. La figura del poderoso malhechor que violentaba a sus conciudadanos, especialmente a las mujeres, más la bien perceptible carga antisemita, con la Inquisición de Llerena como trasfondo, constituyen la nerviatura de las celebraciones. Las coplas populares, aquí reproducidas, bien lo expresan.
Se reproduce a continuación Líneas de emergencia, obra con que Carlos Fernando Posada Tique obtuvo el III Certamen de Textos Teatrales Parábasis-Jardín de Ulloa, convocado por la Fundación Mercedes Calles-Carlos Ballesteros, el Museo Palacio de los Golfines de Abajo, la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura y la propia Parábasis. Estructurada en cuatro escenas, podría incluirse dentro del género policíaco, modalidad cada día más en auge.
Los editores han tenido el acierto de reproducir también el accésit de dicho certamen, La madrugada herida, compuesta por Fernando de las Heras (que recoge conocidos poemas, tal el de Quevedo “Parióme adrede mi madre”). Se inspira en el Madrid de finales de 1936, herido por la guerra, y en cuyas calles pueden transitar personajes como Antígona, Hamlet, Segismundo, Pedro Crespo y otros clásicos de la dramaturgia europea.
Ambas comedias constituyen el núcleo de la publicación.
Cierra el volumen una breve sección bibliográfica, con reseñas dedicadas a Peter Shaffer y Ricard Salvat. AA.VV., Parábasis. Mérida, Junta de Extremadura, 2018


Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura e Igualdad


 

Últimas Noticias

More in Actividades  

Agenda

More in Agenda  

Libros Recomendados

  • Saturday, 30 May 2020
    José Luis Muñoz (Salamanca, 1951), hombre polifacético, es sobre todo novelista. Como tal, ha sido galardonado con muchos de los más importantes premiosos españoles: el Azorín, Tigre Juan, Café...
  • Saturday, 23 May 2020
    Lleva casi medio siglo Esteban Cortijo (Cañamero, Cáceres, 1952), licenciado en Ciencias de la Información, catedrático de Filosofía y ateneísta, tenazmente resuelto a rescatar para los lectores...
  • Saturday, 02 May 2020
    José Antonio Cáceres Peña (Zarza de Granadilla,1941) es un notable escritor cacereño, al que no se le ha hecho justicia en Extremadura hasta época reciente. Su nombre figuró durante la década 65-75...
  • Saturday, 25 April 2020
    También las hubo durante el Medievo en numerosos países. A impulsos de la Iglesia católica, bien apoyada por los poderes civiles y militares de la época (más los suyos propios), irían erigiéndose...
  • Monday, 20 April 2020
    Evaristo Pimienta (n. 1957) es natural de Oliva de la Frontera, en la Raya sur de Extremadura, pueblecito agroganadero próximo al mítico Barrancos, su homólogo portugués donde el teniente Antonio...
More in Libro recomendado  

Últimas Publicaciones

  • Volver a encontrase con R. Rufino Félix constituye siempre una experiencia conmovedora. La hemos sentido, una vez más, en su entrega última (él dice: final, lo que yo ni creo, ni deseo), justamente...
  • Félix Pinero Periodista y escritor No es la primera vez que el historiador del arte y las tradiciones extremeñas, José Antonio Ramos Rubio, acude a la fotografía para revelarnos el pasado de...
  • Desde que el año 1992 se descubriese en Barcarrota una biblioteca emparedada, que Fernando Serrano demostró pertenecía al médico judío Francisco de Peñaranda, dicho pueblo, próximo a la frontera...
  • Libertad González Nogales y Cayetano Ibarra, Memoria de Libertad. Zafra, Imprenta Rayego, 2018. Cayetano Ibarra ha puesto la letra al relato oral con el que fue recomponiendo su vida Libertad, una...
  • -Cortés Cortés, Fernando (dir.), Revista de Estudios Extremeños, 2017-III. Badajoz, Centro de Estudios Extremeños. Tomo LXXIII de la clásica revista extremeña, recoge en sus casi 800 páginas...
More in Publicaciones  

Boletines

More in Boletín  

Contacto Real Academia de Extremadura

Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes

Palacio de Lorenzana.

C/ de la Academia s/n.
Apdo. 117 C.P. 10200 Trujillo

Tels.: 927-32 3109 

© 2015 Your Company. All Rights Reserved. Designed By JoomShaper