Fondo Logo

Eladio Méndez Fernández

LA CREACIÓN
Decidiste
que no te gustaba este mundo
y te proclamaste diosa
para crear uno a tu medida.
El primer día,
citaste mi nombre y dijiste:
que salgan de él todas las tormentas,
los mares, la flor de la azucena,
los secretos más íntimos,
la nieve y la planicie,
los seres animados,
la bruma y las estrellas…
Los restantes seis días
los consagraste a buscar
algún defecto en mí.
CREER

Teníamos el deseo
de transformar el mundo.
Entre tabaco de liar
y cervezas a granel,
en cada barra
de cada bar de la ciudad,
en todas nuestras plazas
buscábamos el cómo.
Ya,
de madrugada
en un gélido parque, alguien
nos ofreció un abrazo,
en nuestros corazones,
como un rayo anhelado
sentimos el latir
de aquella sangre hermana.
Allí,
comenzamos a creer
en una sociedad
sin tantas amarguras.
LOS OLVIDADOS

Sabed hermanos que vengo
de la cárcel del olvido
de fundirme con los nuestros.
Vengo de un lugar maldito
donde los niños se amparan
entre bombas y fusiles,
a la sombra de las balas...
he visto el hambre desnuda
en estómagos de arañas,
cadáveres verticales
sin sueños sin esperanzas.
Allí he visto a la injusticia
silenciar a la cigarra.
Vengo de un mundo arrasado
por la sordidez humana.

CARTA PARA  ÁNGELA
Querida Ángela.
Hermana de la metáfora y la aurora,
te escribo desde el alba que dibujan mis ojos
cuando sueñan tus versos.
Me gustaría decirte que hace ya varios días
tuve la fortuna de hallar “tu carta abierta”,
esa epístola que a Jesús de Nazaret va dirigida
y que firma y rubrica un tal Segundo López,
carpintero, para más señas.
Quiero decirte, Ángela,
que he sentido cercana tu voz en esa carta,
y en esa cercanía deseo preguntarte:
De qué parte del árbol candeal brota tu verso
que ni el fuego minucioso del olvido lo consume,
ni ajarlo logra el transcurrir de tiempo
de qué candente bronce se forja tu poema
que al rugir de los cañones intimida
y el tañer de la campana lo desea.
Dime,
de qué arcilla primaria surgieron esos versos
que se oponen a las caricias de manos alfareras
e indómitos escapan al calor del horno ufano.
No quiero terminar sin preguntarte
en qué surco de luz sembraste la palabra
que los párpados sedientos inquietos la procuran
y con fervor demandan los labios ávidos de versos.
Desconozco el camino que tomará esta carta hasta llegar a ti,
pero en la seguridad de que saldrás a su encuentro,
recibe el abrazo sincero de alguien que por azar
tuvo la dicha de hallarte en la poesía.

Últimas Noticias


Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura, Turismo y Deporte


 

Agenda

More in Agenda  

Últimas Publicaciones

  • Inventario de Publicaciones
    MEMORIAS (Trabajos de investigación de historia y arte de Extremadura)   Memorias de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes I. -- Trujillo: Real Academia de...
More in Publicaciones  

Boletines

More in Boletín