Fondo Logo

Una de las claves de la última novela de Cercas es la ambigüedad: no es de extrañar si pensamos en la dificultad de convertir a su tío abuelo, un fascista común que encuentra la muerte en una batalla, nada menos que en Aquiles

Llevan un tiempo los medios de comunicación, especialmente los del grupo PRISA, bombardeándonos con el último producto de Javier Cercas Mena, El monarca de las sombras, que para variar vuelve a la guerra civil para seguir hablándonos de Falange. Ya lo hizo una vez sobre un personaje tan relacionado con Cáceres como Rafael Sánchez Mazas y ahora lo hace sobre su tío abuelo Manuel Mena Martínez. Y si en el caso de otra de sus novelas, El impostor, su protagonista Enric Marco venía a ser el Quijote ahora Cercas ha decidido asociar al fascista de su tío abuelo con el mítico Aquiles. Supongo que igual que en El impostor debió creerse Cervantes ahora se verá como Homero. Da igual que la novela sea plana, insulsa e incluso un tanto tediosa o que una vez más quiera convencernos de que sus novelas no son de ficción. Estamos ante la obsesión de un profesor de literatura por aparecer en sus novelas y querer hacerlas pasar por algo más que un mero relato con voluntad de ser literario.

Algunos llaman a esto novela de no ficción, relato real, novela antigénero, metaliteratura, género degenerado, posliteratura o como les venga en gana, pero quizás pertenezca de lleno al territorio de la egoficción. Lo curioso es que en sus declaraciones a los medios Cercas no habla como un novelista sino como un historiador, lo cual no deja de llamar la atención en alguien que está convencido de que la historia nunca es objetiva. Aunque cuando dice esto no se sabe cuál de sus muchos "yo" habla, si el personal, el literario, el pueblerino, el mentiroso, el cosmopolita, el  periodístico o el historiador. A saber.

De esta forma ocurre que, sean cuales sean sus intenciones y por muy literarias que parezcan, lo que sus lectores perciben es que lo que leen pretende pasar por Historia. Y así se produce la paradoja: los historiadores llevamos décadas intentando comprender las causas y consecuencias de la destrucción de la II República y por ahí en medio aparece Cercas disfrazado de historiador e inventándose lo que le viene en gana con el aplauso de los que nunca han querido que se conozca ese pasado.

De entrada conviene situar tanto a Cercas como a su tío abuelo Manuel Mena, a quien considera "un niño inocente". No se cansa de decir allá por donde va que "murió por culpa de una panda de hijos de puta que envenenaban el cerebro de los niños y los mandaban al matadero". No es una reflexión muy elaborada, pero a él le basta, ya que debe pensar que así se le considerará un hombre de izquierdas, un antifranquista. Pero al decir esto olvida que tanto entre los golpistas como entre los defensores de la República hubo gente muy joven, de la misma edad que Mena, y que muchos de ellos sabían perfectamente, al igual que él, por qué y contra qué luchaban.

Así que ni niños ni inocentes ni pandas de hijos de puta. Manuel Mena pudo elegir entre respetar las leyes o actuar al margen de ellas y decidió lo segundo, lo cual no es mal principio para alguien que pensaba iniciar los estudios de Derecho ese mismo año. Se asombraría Cercas si supiera el papel que tuvieron muchos de esos "niños inocentes" en los pueblos que cayeron pronto, como el suyo, en poder de los sublevados.

Según nos cuenta el propio Cercas, uno de sus antepasados, Juan Mena, padre de Manuel, propietario de tierras y ganado, era el cacique del pueblo. Por otra parte su abuelo Francisco Cercas había sido concejal durante el Bienio Negro y fue destituido en febrero del 36. En fecha imprecisa, aunque supongo que sería en los meses del Frente Popular, ambos fueron detenidos y pasaron por la cárcel "acusados de almacenar armas en una finca". Javier Cercas, al que este hecho lleva a decir: "A estas alturas todo estaba preparado para que el país entero volase en mil pedazos", los justifica diciendo que, ante el rumor de que los jóvenes socialistas de la Casa del Pueblo fuesen a realizar una matanza de derechistas, la propia Guardia Civil les aconsejó que se protegieran. ¿Y quién se supone que debía defender a los socialistas de esa gente armada y conchabada con la Guardia Civil?

Además, con ello Cercas da crédito a ese tipo de rumores que circularon a posteriori por todos los pueblos con el único objeto de justificar el golpe y la represión. Lo cierto es que su abuelo Francisco Cercas, presidente de la Sociedad de Agricultores, fue igualmente el presidente de la gestora el 20 de julio del 36, jefe local de Falange y alcalde de Ibahernando entre 1937 y 1939. "Un período bastante breve", añade Cercas sin percatarse de la eternidad que representaron aquellos dos años. Por cierto que en dicha gestora también estaba su tío Juan Domingo Gómez Bulnes, yerno del cacique y que también llegaría a alcalde. Tampoco su bisabuela, la madre de Mena, se cubre de gloria cuando la vemos arremeter contra un vecino que ha luchado por la República con el que se cruza por el pueblo echándole en cara que él viva y su hijo no.

Para Javier Cercas su abuelo Francisco era un "labrador instruido", "hombre cabal" y "dotado de una autoridad congénita y de una congénita capacidad para ejercerla", don este muy extendido entre quienes accedieron al poder por vía militar. Añade que procedía de Acción Republicana, el partido de Manuel Azaña, del que se nos dice que fue concejal, y también que mostró simpatías por el socialismo. Cuesta trabajo imaginar el proceso que lleva a alguien del partido de Azaña, firme partidario de la reforma agraria, a terminar poco después de presidente de la derechista Sociedad de Agricultores y de concejal (a saber por qué partido) durante el Bienio Negro*.

En cuanto a su abuelo, aparte del disparate de asociarlo al socialismo, más bien encaja en aquellos reaccionarios descolocados por la llegada de la República que se metieron en el Partido Radical para no quedar fuera de la vida política. Sería todo lo cabal y lo congénitamente capacitado que su nieto desee pero lo que debería haber hecho es presentarse a las elecciones. La forma en que llegó a la alcaldía no lo deja en muy buen lugar y sería curioso ver todos los informes políticos que llevaban su firma.

Cercas intenta mostrar la bondad de sus familiares contando cómo ayudaron a algunos izquierdistas. Parece no saber dos cuestiones básicas: que quien en esas situaciones puede salvar vidas es muy probable que también haya tenido la potestad de destruirlas y que raro fue el partidario del golpe que, por lo que pudiera pasar, no contaba en su haber con un rojo salvado. Y digo esto porque desde el desastre nazi en Stalingrado a fines de 1942 y la debacle del fascismo italiano en septiembre de 1943 más de uno empezó a pensar en el nuevo signo de los tiempos. Por suerte para ellos la censura franquista les libró de ver los cadáveres de Mussolini y otros afines colgados en una plaza de Milán en abril de 1945.

Para los que apoyaron el golpe militar y se unieron a fuerzas paramilitares como las banderas de Falange, caso de Francisco Cercas y Manuel Mena, su idea de lo que se traían entre manos era similar a la de un paseo triunfal. Tenían ante sí lo ocurrido en Cáceres, una provincia que había caído casi por completo en cuestión de días. Para esta gente su tarea consistía en ocupar el poder municipal, acabar con la vida de una serie de gente muy concreta, expulsar de todas las instancias locales a las personas relacionadas con la República y reajustar la vida local como poco a la situación existente antes del 14 de abril de 1931. La experiencia republicana debía ser destruida y borrada, como si no hubiera existido.

Pero ocurrió que la marcha triunfal terminó de manera abrupta el 7 de noviembre de 1936 en las puertas de Madrid. Contra todo pronóstico el ejército de la República paró en seco a las diferentes columnas que esperaban ocuparla en poco tiempo. Todos ansiaban celebrar la entrada en Madrid, unos con sus consejos de guerra listos para desinfectar la capital y otros con toda la parafernalia para la celebración de misas al aire libre, y resulta que no solo no lo consiguieron sino que el golpe devino en una guerra interminable, una guerra de verdad y no la escabechina que venían practicando desde julio. La decepción que sufrieron Francisco Cercas y Manuel Mena de la que habla Cercas no era otra cosa que el terrible choque que la guerra de verdad produjo incluso en aquellos que la provocaron. La guerra no era lo que les habían contado.

Nos cuenta Cercas –imposible saber qué hay de verdad en ello– que Manuel Mena, a la altura de 1938, estaba ya harto de la guerra y que si volvía a ella era por un sacrificio personal, para que no tuviera que ir otro de sus hermanos. Lo que le lleva a afirmar que era "un hombre de carne y hueso, un simple muchacho pundonoroso y desengañado de sus ideales y un soldado perdido en guerra ajena". También "había sido capaz de arriesgar su vida por valores que, (…), estaban para él por encima de la vida, aunque no lo estuvieran o aunque para nosotros no lo estuvieran".

Y añade: "… no murió por la patria…no murió por defenderla… murió por nada…". ¿Le parecerá poco a Cercas que su familia pasase a controlar el pueblo desde el 20 de julio de 1936? ¿No le choca que su abuelo Francisco Cercas, presidente de la primera gestora fascista y alcalde durante la guerra, considerara ya de mayor a los vencedores como una banda de arribistas y desaprensivos, cuando no maleantes, y que sintiera por ellos el mayor desprecio? ¿Acaso no estaban él y su familia entre ellos? Se trata de un fenómeno conocido y que pasó también a fascistas de toda Europa: con el paso de los años aquel pasado negro les empezó a estorbar.

Otro problema es la terminología. Solo dos apuntes. Cercas y otros como él no se cansan de escribir y de hablar de cuándo estalló la guerra civil. Con ello lo que hacen es cubrir con el manto de la guerra unos meses en los que no cabe hablar de guerra alguna, sino simplemente de golpe militar y de represión. El 17 y 18 de julio no estalla guerra alguna, sino que se produce un golpe de estado contra la República, golpe que, como hoy sabemos, venía preparándose desde el mismo día de su proclamación. La guerra vino luego. Primero fue la sublevación, el trasvase a la península del ejército de África, sin el cual poco hubieran podido hacer, y el plan represivo que produjo en pocos meses un genocidio de proporciones desconocidas en nuestro país. En la zona controlada por los fascistas no hubo paseos, sino un plan de exterminio perfectamente organizado por los militares y civiles que movían los hilos de la maquinaria represiva.

Las personas asesinadas en Ibahernando, unas doce, dos de ellas mujeres, no fueron paseadas por un grupo de incontrolados sino que lo fueron por decisión de un comité local presidido por alguien en funciones de comandante militar, comité que, aunque conocido por todos –máxime en un pueblo de dos mil y pico de habitantes–, solía mantenerse en la sombra. Es posible que el comandante militar de Ibahernando fuese un guardia civil y que este estuviese asesorado en las tareas represivas por algunos  vecinos. Los componentes de dicho comité no solían mancharse las manos de sangre, para eso estaban el personal subalterno, ya fueran falangistas, guardias o simples voluntarios. Así pues hablar de paseos es ignorar la mecánica represiva puesta en marcha por los sublevados.

Una de las claves de la novela es la ambigüedad, lo cual no es de extrañar si pensamos en la dificultad de convertir a un fascista común que encuentra la muerte en una batalla nada menos que en Aquiles. Veamos un ejemplo. En un momento se puede leer que la Falange fue "la milicia armada de la reacción en el violento expediente de urgencia segregado por la oligarquía para terminar con una democracia que pretendía reducir sus privilegios…". Esto parece que procede de algún libro. Y en otro se asocia esa misma Falange al "idealismo romántico y antiliberal, la radicalidad juvenil, el vitalismo irracionalista y el entusiasmo por los liderazgos carismáticos y los poderes fuertes de aquella ideología de moda en Europa". Y aquí parece que transcribe a Sánchez Mazas.

Cercas prefiere hablar de falangistas y franquistas más que de fascistas y de fascismo, concepto que solo aparece en relación con Europa. Esta confusión sistemática está en la base de la novela y es continua y obligada, ya que si no existiera no habría forma de salvar al personaje. Parece que este es el destino de Cercas: salvar a fascistas y farsantes como Sánchez Mazas, Enric Marco o Manuel Mena.

El panfleto de Cercas se encuentra en la misma onda de aquella declaración que el gobierno de Felipe González y Alfonso Guerra realizó en 1986 con motivo del cincuenta aniversario del golpe militar. Según parece, pretendían "honrar y enaltecer la memoria de todos los que, en todo tiempo, contribuyeron con su esfuerzo, y muchos de ellos con su vida, a la defensa de la libertad y de la democracia en España". Y también manifestar "su respeto a quienes, desde posiciones distintas a las de la España democrática, lucharon por una sociedad diferente a la que también muchos sacrificaron su propia existencia".

Pues bien, este cinismo de calculada ambigüedad es exactamente el mismo que parece inspirar el escrito de Cercas. El PSOE lo hacía por satisfacer a todos, seguir obteniendo más votos que los demás y perpetuarse en el poder. Cercas lo hace para blanquear a través de su tío y de su familia el pasado del fascismo español. También para salvarse a sí mismo de tan negra memoria familiar, con la que no sabe qué hacer. Afirma que solo en la madurez ha dejado de sentir vergüenza por sus orígenes familiares, pero que ya se ha resignado a ellos. Y piensa, imbuido sin duda de la clarividencia histórica que lo caracteriza, que su familia "había sido franquista, o por lo menos había aceptado el franquismo con la misma mansedumbre acrítica que lo había aceptado la mayor parte del país".

Sin duda le hubiera venido bien un proyecto de investigación similar al que se llevó a cabo en Alemania en los años noventa, titulado "El abuelito no fue nazi. Nacionalsocialismo y holocausto en la memoria familiar".

Al recordar el entierro celebrado en el pueblo en honor de Manuel Mena Martínez viene a la memoria lo escrito por un vecino de Sanlúcar de Barrameda con motivo de un acontecimiento similar ocurrido allí durante la guerra. Decía: "Rodeada así la vida de este aparato militar y litúrgico, la vida parece una cosa despreciable. Dan ganas de convertirse en muerto". Eso debieron pensar algunos vecinos de Ibahernando, olvidando que ya había habido muertos.

Desgraciadamente Cercas aporta escasa información sobre los vecinos de su pueblo que fueron asesinados a partir del 20 de julio. Quizás la más citada sea la maestra Sara García, de 22 años, cuyo cadáver apareció en una finca. Como en otras muchas ocasiones el crimen se justifica por motivos externos: porque su novio, un izquierdista, había huido o, también, porque se trató de una venganza de un pretendiente anterior. Conocemos estas historias. Son ya muchos años intentando asociar la represión a cuestiones personales. Hay, sin embargo, otra opción que Cercas no tiene en cuenta: por lo general la gente dedicada a la enseñanza fue asesinada por ser de izquierdas y representar la apuesta más importante realizada en nuestra historia a favor de la educación pública. Por su edad, la maestra Sara García pudo ser una de esas maestras de la generación de la República que no encajaban de ninguna manera en los planes de enseñanza que los sectores más reaccionarios de la sociedad española, con la Iglesia en cabeza, impusieron de inmediato. También fue asesinado otro maestro.

Para justificar el terror que segó vidas en una pequeña localidad en la que hasta ese momento no se había derramado sangre, Cercas recurre a fórmulas que no cuadran con el caso. No se trata ya de dar pábulo a rumores como el de que jóvenes socialistas habían creado una lista con los nombres de los derechistas que había que eliminar, sino de hablar de "la situación explosiva" existente en el pueblo en los meses anteriores al golpe o aludir a los propietarios "asustados por la deriva revolucionaria de la República y sobre todo por la atmósfera de violencia que desde hace meses se respira en Ibahernando". Tampoco se priva de decirnos que sería raro que Manuel Mena "no respirase allí [Cáceres] la atmósfera de preguerra que se respiraba en todo el país" y que sintiese "la inminencia del estallido violento" que todo el mundo sentía. Cercas está preparando el terreno para el golpe y para su familia.

Al poco tiempo de morir, el nombre de Manuel Mena pasó a denominar una calle del pueblo. Según la ley de memoria histórica esta calle debería desaparecer. Nadie que se sume a un golpe de estado merece una calle. La pregunta que surge ahora, tras la salida al mercado de la novela de Cercas, es quién se atreverá quitar del callejero de Ibahernando al héroe local que su sobrino nieto ha convertido en mito. ¿Qué más da que sirviese por voluntad propia en fuerzas paramilitares como Falange o a las órdenes de golpistas como Yagüe o Barrón? Es más, tal como van los tiempos es muy posible que Javier Cercas, además de dar nombre a la Casa de la Cultura de su pueblo, pase a denominar alguna de las calles cercanas a la de su tío abuelo. El día que eso ocurra se cerrará esta historia. Aquiles y Homero juntos.

La cuestión de fondo del libro de Cercas es dejar sentado que se puede ser "un joven noble y puro y al mismo tiempo luchar por una causa equivocada", es decir, ser un fascista. Como es lógico, la respuesta del sobrino nieto de Manuel Mena Martínez, en la estela de la declaración del gobierno de González y Guerra en 1986, es que sí.

Este mismo espíritu es el que ha llevado hace poco a un juez de Soria, Carlos Sánchez Sanz, a decidir que el nombre de Yagüe debe seguir unido al de San Leonardo, su pueblo. Esto y un acuerdo de pleno de 2016 en el mismo sentido firmado por PP, PSOE y Ciudadanos. El argumento es similar al de Cercas: una cosa es el Yagüe falangista, guerrero y represor, y otra muy diferente el Yagüe benefactor que convirtió a su pueblo en un oasis soriano. Naturalmente se deja a un lado que la decisión de denominar al pueblo San Leonardo de Yagüe es de enero de 1940, cuando el jefe de la columna de la muerte aún no había derramado su acción benéfica sobre su pueblo.

Y es que Yagüe, como Mena, también entra dentro de ese privilegiado grupo de hombres puros y cabales que dieron vida, cada uno desde su sitio, al fascismo español, igual que "el poeta" Pemán o "el aviador" Ruiz de Alda. ¿Para cuándo la reposición de las plazas y avenidas antaño dedicadas a Franco, el gran benefactor de España? Sería solo el principio. Al fin y al cabo hombres de tan gran corazón como el carnicero de Badajoz no hubo muchos, pero de héroes locales está el país lleno.

 

* Rectificación: El artículo contenía un error en su versión inicial. Según Javier Cercas su abuelo Francisco fue concejal de Acción Republicana, germen de la Izquierda Republicana de Manuel Azaña, y no de Unión Republicana (como se decía), escisión del Partido Radical que pasaría a integrar más tarde Izquierda Republicana. No hay por tanto contradicción en lo que afirmaba Cercas.

Fuente: ElDiario.es

«Mala señal será si algún día siento que he llegado a la meta». Carmen G. Castro lleva mucho camino recorrido (dedicado sobre todo a la investigación), y aún le queda mucho por andar como artista, para lo que cuenta con tesón y calidad

Qué le interesa. En mi obra hay dos cuestiones que siempre me han inquietado. En primer lugar, el interés por traspasar las fronteras de la imagen pintada hacia el espacio que la rodea para darle un carácter de instalación. Por eso utilizo la anamorfosis, una imagen que se deforma cuando el cuadro se mira frontalmente y se reconstruye cuando se observa desde el marco. Me interesa activar al espectador y hacer que se mueva en torno al cuadro.

«Tengo una tendencia a mostrar lo que considero que son los grises de una realidad que las redes sociales polarizan hacia el blanco o el negro» En segundo lugar, la disección de la Historia y sus referentes culturales a través de las imágenes que nos proporciona y que intento traducir al tiempo presente. Para ello me sumerjo en los mitos griegos, porque presentan una extraña atemporalidad. Son perfectamente extrapolables a cualquier época, y, aunque tienen un rostro y una estética determinados, nos son curiosamente cercanos.

Persigo las obras de las que me apropio; analizo de dónde vinieron, a dónde fueron a parar, qué subyace bajo su origen. Me fascinan las numerosas capas de significado que hayan podido ir adquiriendo a lo largo de los siglos y las que todavía están por llegar. Su memoria se diluye, pero dejan una pátina, no son objetos congelados; están vivos y la proyección del espectador las modifica constantemente.

De dónde viene. Llevo pocos años produciendo, porque dediqué bastantes a la carrera investigadora y a la teoría, escribiendo y publicando, cosa que ahora me da mucha fuerza para abordar proyectos de creación. Mi primera exposición individual tuvo lugar en la galería Punto Rojo, en Granada, hace menos de tres años. Después, en Madrid he colaborado varias veces con galerías como Fernando Pradilla o Factoría de Arte y Desarrollo, y participado en varias colectivas en Granada, Madrid, Barcelona y Londres. Una de mis mejores experiencias profesionales fue la que viví como residente en La Térmica, en Málaga, porque me dio un empuje muy fuerte y me ayudó a madurar mi obra.

Supo que se dedicaría al arte desde el mismo momento mismo en que…Cada día de mi vida que recuerdo fue «el momento». Era el contexto familiar que me rodeaba y que me sigue apoyando hoy. Recuerdo muy bien la primera vez que vi un cuadro en una exposición, de pequeña: Zurbarán. Pensé que aquello era imposible de imitar, que no había mano humana que lo pudiera reproducir, me parecía obra de un semidiós. Así que decidí que me haría astrofísica. Aquello me parecía más a mi alcance (¡pobre de mí!), y ahora creo que si presté tanta atención al espacio durante unos años y leí sobre ello es porque en el fondo me atraía la valentía de los científicos cuando se lanzan a la búsqueda de lo desconocido, que es lo que más nos puede gustar a los artistas.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Definitivamente, hay cosas que no se pueden contar, así que mejor hablaré del diseño de un cartel de cine que lleva mi firma pero que jamás reconocería como algo mío. La película era muy mala, pero dos amigos participaban en ella y el cartel se hizo siguiendo las instrucciones del director, que cada día me pedía un cambio. Claramente, no le gustó mi primer boceto. Aquello quedó como un cadáver exquisito espantoso. No había por dónde cogerlo. Nunca más aceptaré un trabajo en el que no confíen en mi criterio y con el que no me vaya a sentir satisfecha.

Su yo virtual. Actualmente, intento limitar el uso de mis perfiles de Instagram y Facebook para compartir noticias sobre mi trabajo o sobre aquello en lo que me encuentro investigando. Pero el «feedback» que recibimos por esa vía es un espejismo. Sabemos que nuestros amigos nos reirán la gracia y nos darán un «like» incondicionalmente.

«Tengo miedo de caer en un cierto tipo de bulimia productiva. Y el síntoma es que, para mí, cualquier trabajo terminado es trabajo caducado» La virtualidad desvirtúa las relaciones, así que mejor cultivarlas con el contacto de la piel y la voz. Especialmente porque tengo una tendencia a mostrar lo que considero que son los grises de una realidad que las redes polarizan hacia el blanco o el negro. Cada vez muestro menos ahí esa faceta mía, donde la comunicación está repleta de lagunas, y eso, para mí, no es comunicación. Por supuesto, sigo a determinadas cabecitas pensantes en cuyo criterio confío, y cuento con una página web, provisional, que se transformará después de las exposiciones que tengo programadas para este año.

Dónde está cuando no hace arte. Escribo, normalmente textos para catálogos de exposiciones, bien por encargo de artistas o de instituciones, como Mapfre, por ejemplo. Pertenezco a dos grupos de investigación, en la Universidad de Granada y en la Kingston University de Londres. También imparto talleres, como el que hice en Washington sobre arte contemporáneo en el aula, o en el Museo Ruso de Málaga, donde trabajé con adolescentes. Para mí es fundamental desarrollar actividades que conecten con mi campo de trabajo pero me saquen del estudio. A veces nos obnubilamos en la soledad del taller.

Le gustará si conoce a... Mis referentes forman un retablo muy extraño, no acabaría nunca. De Fragonard a Mona Hatoum; de Bacon a Alex Katz, Bill Viola, Howard Hodgkin, David Lynch, Burne-Jones… No pongo a todos al mismo nivel, pero cada uno ha tenido mayor o menor importancia en distintos momentos de mi vida, y los admiro por motivos muy diferentes.

Si me concentro en los pintores, tengo que referirme a Soledad Sevilla. He aprendido mucho de su valentía, su forma de trabajar y de entender el trabajo del artista. Simón Zabell fue profesor mío por partida doble y todavía a veces recurro a él cuando dudo. Admiro la obra de Jesús Zurita, Ángeles Agrela,Santiago Ydáñez y Paco Pomet. Ellos han estado dentro de mi contexto granadino desde siempre, como Juan Francisco Casas, al que sigo mucho. Más cercanos a mi generación, los hermanos José Luis y Javier Valverde, Irene Sánchez y Antonio Montalvo. Tengo muy presentes también a Alejandro Botubol y Rubén Guerrero.

¿Qué se trae ahora mismo entre manos? He inaugurado en marzo en lagalería Ruiz-Linares de Granada y muestro algunas piezas de dos series en las que estoy trabajando desde los últimos meses. Ambas son una vánitas. En la primera, «Introspectiva», ocupo el lugar del modelo de las obras de las que me apropio, y el resultado es un autorretrato múltiple. Me represento rodeada de un contexto de vísceras, porque quiero enfrentar un canon de belleza clásico a un tipo de belleza convulsa, de raíz muy barroca.

«Es fundamental desarrollar actividades que conecten con mi campo de trabajo pero me saquen del estudio. A veces nos obnubilamos en la soledad del taller» La segunda serie, «Pigmalión y Galatea», habla sobre el hecho artístico, y para mí el mito cobra hoy un nuevo significado. Es la historia del escultor que decide vivir en el celibato y se enamora de su propia escultura. Así veo la situación de muchos de nosotros, en la que nuestra pasión por lo que hacemos nos obliga a recluirnos en el estudio, sorteando solos un obstáculo tras otro que únicamente podemos afrontar con una voluntad férrea.

¿Cuál es su proyecto personal favorito hasta el momento? A veces tengo miedo de caer en un cierto tipo de bulimia productiva. Y el síntoma es que, para mí, cualquier trabajo terminado es trabajo caducado, aunque siempre suele ser preludio del siguiente. Así que, normalmente, lo que más me satisface suele ser lo último, pero para hacer justicia, mi serie «O tempora, o mores» va aguantando bien el paso del tiempo en mi memoria. Además, fue la puerta para mi primera colaboración con la galería Fernando Pradilla y el proyecto que me llevó a La Térmica. También es un eslabón sin el que no hubiera surgido la obra que ha venido después.

¿Por qué tenemos que confiar ella? No creo que el nuestro sea un ámbito más saturado que otros. Mi obra sale literalmente de las tripas. Veo y siento el arte en su historia como totalidad, sin que su pasado deje de estar activo como fuente inagotable, sin ninguna contradicción con la contemporaneidad. Es más un vehículo hacia la modernización de los lenguajes y los códigos. Por eso también es tan importante estar muy al día de lo que están haciendo otros artistas.

«Intento emplearme al máximo en cualquier cosa que haga, independientemente de que lo vaya a mostrar en el estudio o en una galería» Creo haber elegido una dirección de trabajo en la que me siento segura y fuerte, que me estimula y lo seguirá haciendo por mucho tiempo. Y eso me ayuda a concentrarme por completo en mi producción. Intento emplearme al máximo en cualquier cosa que haga, independientemente de que lo vaya a mostrar en el estudio o en una galería. Obviamente, creo que la tenacidad, la constancia y la autoexigencia son imprescindibles, y a medio o largo plazo producen frutos, a pesar de que es difícil nadar en nuestro mar sin hundirse. Pero me siento muy preparada para enfrentarme a ello y espero no bajar la guardia. Mala señal sería si algún día siento que he llegado a la meta.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? Es dificilísimo elegir entre tanta gente que admiro, pero se lo cedería a José Luis Puche. Por su obra, tan sólida, por su generosidad en compartir los secretos de su proceso sin guardar nada (como si a estas alturas alguno tuviésemos la exclusiva de algo); por su cultura y su inquietud; por su fortaleza y su capacidad de regenerarse, de trabajar y de reconvertirse. Su trabajo es una apuesta segura de calidad que no creo que llegue nunca a decepcionarnos.

Fuente: ABC

El viaducto sobre el Almonte, de la línea de alta velocidad Madrid-Extremadura, gana la Medalla Gustav Lindenthal

El viaducto construido sobre el río Almonte, situado en el subtramo embalse de Alcántara-Garrovillas, perteneciente a la línea de alta velocidad Madrid-Extremadura, ha ganado la medalla Gustav Lindenthal.

Adif Alta Velocidad se ha alzado con este galardón que otorga anualmente la International Bridge Conference (IBC) en reconocimiento a un "logro sobresaliente" en materia de ingeniería de puentes en el que, además, quede demostrada la "innovación técnica y material, así como la participación positiva de la comunidad, el mérito estético y la armonía con el medio ambiente".

Este premio será entregado el próximo 6 de junio durante la celebración del congreso de IBC, que tendrá lugar en Maryland (Estados Unidos), según ha informado Adif en nota de prensa.

La singularidad del viaducto sobre el río Almonte reside en la construcción de un vano central, tipo arco, de 384 metros de longitud. Con una altura sobre el nivel medio del embalse de Alcántara en el entorno de los 100 metros, este viaducto de Almonte se convertirá en el de "mayor luz del mundo" en su tipología de puente arco para uso ferroviario.

Hasta el momento, el récord mundial de luz de arco en un viaducto de hormigón para el transporte ferroviario lo ostentaba el viaducto de Froschgrundsee, en Alemania, con 270 metros de luz.

Adif Alta Velocidad también está construyendo en las proximidades el Viaducto sobre el río Tajo, que pasará a ocupar el segundo puesto en la relación al disponer de un arco de luz de 324 metros, lo que representa "una muestra más" de la capacidad técnica de las empresas españolas de construcción e ingeniería.

Para el periodo 2014-2020 está previsto que el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) cofinancie a través del P.O. Crecimiento Sostenible, Objetivo Temático 7: Transporte sostenible, la línea Madrid-Extremadura.

Fuente: Europa Press

Es el único cuadro recuperable de una trilogía del hospital de la Concepción. Amigos de Badajoz pide a las instituciones que lo adquieran

Por 70.000 euros. Ése es el precio de salida por el que la casa de subastas Fernando Durán pone a la venta una obra maestra del pintor pacense Luis de Morales El Divino (Badajoz, 1515-1586). Se trata de Abrazo de San Joaquín y Santa Ana en la Puerta Dorada y forma parte de una trilogía de obras de altares, de grandes dimensiones (mide 2 por 1,5 metros cuadrados) que adornaban la capilla del antiguo hospital de la Concepción, en la calle San Lorenzo, de donde fueron descolgadas para ser vendidas con la desamortización en 1836. Desde entonces está fuera de Badajoz. A esta trilogía pertenece otro cuadro más conocido, Virgen con el Niño y el Pajarito, que causó expectación en la exposición que el Museo del Prado dedicó hace un año al Divino Morales y que pertenece a la iglesia de San Agustín de Madrid. La tercera obra es Cristo con la Cruz a Cuestas y fue adquirida por la Universidad de Yale, (Estados Unidos). En Badajoz sólo se conservan de este pintor cinco tablas de menor tamaño en el Museo de la Catedral.

La subasta tendrá lugar la próxima semana, el 5 de abril, en la galería de Conde Aranda, 23, en Madrid. El propietario es un anticuario que prefiere permanecer en el anonimato. Desde la Asociación Amigos de Badajoz, el historiador de arte José Ramón González, miembro de la Comisión Provincial de Patrimonio, hizo ayer un llamamiento a las instituciones (Museo de Bellas Artes, diputación y ayuntamiento) para que hagan lo posible por recuperar esta obra que estuvo 200 años en la ciudad y lleva casi otros tantos fuera de ella. Este cuadro no se había expuesto y desde los años 60 no se conocía su paradero. El valor de las obras de Morales se ha disparado desde la exposición del Prado.

Fuente: El Periódico Extremadura.

El escritor de Alburquerque estuvo ayer en el Meiac en la presentación del número que le dedica esta publicación cultural

La revista cultural 'Turia' rinde en su nuevo número un homenaje al extremeño Luis Landero, escritor que en opinión de la hispanista francesa Elvire Gomez-Vidal destaca «por abordar la lucha entre lo que se es y lo que se pretende ser, un anhelo que el hombre «quizá no se había planteado antes de forma tan aguda» como en estos momentos.

Elvire Gomez-Vidal, fue una de las expertas invitadas ayer en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Badajoz en el acto de presentación del nuevo número de la revista, y considera, en palabras a Efe que la obra de Landero está sin duda a la par de la realizada por Antonio Muñoz Molina o Juan Marsé.

Gomez-Vidal y otros expertos en literatura española han participado en este trabajo de estudio sobre Luis Landero, escritor cuya obra indaga en la relación del hombre con el mundo, un mundo «despiadado» que le obliga a superarse con el fin de concretar sus sueños.

Es lo que el autor nacido en Alburquerque llama el «afán», como ha indicado Gomez-Vidal, entendido como el deseo de ser un otro yo «más brillante», una aspiración que produce sin embargo «desajustes» en los «personajes relativamente mediocres», sobre los que indaga Landero.

«Da lugar a escenas de muchísimo humor, -ha indicado la hispanista francesa- y también plantea el problema ya abordado en El Quijote, el deseo de ser un caballero andante».

Elvire Gomez-Vidal ha reconocido que este abismo entre el ser y el parecer ya era abordado por Miguel de Cervantes, pero la sociedad actual del espectáculo y de la «gloria fácil» agranda hoy este abismo.

 

Un gran supermercado

Por su parte, Luis Landero, que ha destacado el homenaje que se realiza desde la revista, cree, en palabras a Efe, que la creación literaria está sometida hoy a unos momentos complicados, marcados por el «gran supermercado» que representa la cultura del ocio, las redes sociales o gobiernos poco interesados en la cultura.

Dentro de esta situación, el escritor extremeño se ha mostrado «optimista», como se demuestra por ejemplo en los «estupendos» escritores y obras que conviven hoy día, aunque se pregunta si hay un público lector lo suficientemente amplio para recibir esta creación.

Por otro lado, la profesora argentina Analía Vélez de Villa considera que «lograr que literatura y vida se confundan, que lleguen a ser la misma cosa, que puedan ser afrontadas con el mismo sentimiento de realidad y de plenitud es el afán que Luis Landero persigue con su obra».

Fuente: HOY

La Feria del Libro de la localidad pacense de Olivenza, que se celebrará desde este viernes, día 31, hasta el domingo 2 de abril, rendirá homenaje al poeta Miguel Hernández, por el 75 aniversario de su muerte, y dedicará "especial atención" al público infantil.

En concreto, según ha informado el consistorio oliventino en nota de prensa, el objetivo de este evento es promocionar "la lectura y el acercamiento entre el público y autores", y se celebrará en la avenida de Portugal de Olivenza.

Así, la programación de esta feria ofrece "propuestas para todas las edades", y rendirá homenaje al poeta Miguel Hernández, en el 75 aniversario de su muerte. De esta forma, se realizará una lectura pública de poemas y una exposición que propone un "apasionante" viaje en el tiempo y la historia.

De igual modo, en esta edición también se prestará "especial atención" a los más pequeños, ya que el 2 de abril se conmemora el Día Internacional del Libro Infantil bajo el lema 'Crezcamos con los libros'.

 

Literatura local

Por otro lado, la literatura "con sello oliventino o relacionada de uno u otro modo con la ciudad", tendrá de nuevo su espacio con presentaciones y recitales sonoros, y también habrá una exposición bajo el título 'Manuel Pacheco y sus libros', centrada en la biografía del poeta local.

En otro orden, la premisa de las actividades infantiles será el "aprendizaje a través del juego y el entretenimiento", con el objetivo de que los niños "se acerquen de forma amena a una de las competencias claves en su desarrollo integral".

 

Programa

Por su parte, el viernes 31 de marzo tendrá lugar la apertura de la Feria del Libro de Olivenza, con una lectura pública en homenaje al poeta Miguel Hernández, y posteriormente se presentará el libro 'Resistencia al fuego' de Julián Portillo.

Asimismo, a las 20 horas tendrá lugar la presentación del libro 'Happy fútbol', de los autores Álvaro Roa y Fernando D'Amico. En otro orden, el sábado 1 de abril tendrá lugar actividades como cuentacuentos y talleres de elaboración de títeres, entre otros.

De igual modo, el sábado día 1, a las 19 horas, tendrá lugar la presentación del libro 'Lo que no sabemos', del autor Juan Carlos Toribio Fernández, y posteriormente a las 21 horas se realizará un espectáculo literario-musical.

Finalmente, el 2 de abril se realizarán talleres de actividades infantiles, destinados a niños de 4 a 8 años, y también se llevará a cabo un taller de lectura dramatizada del cuento 'Un mismo sol para todos'.

Fuente: HOY

Últimas Noticias


Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura, Turismo y Deporte


 

Agenda

More in Agenda  

Últimas Publicaciones

  • Inventario de Publicaciones
    MEMORIAS (Trabajos de investigación de historia y arte de Extremadura)   Memorias de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes I. -- Trujillo: Real Academia de...
More in Publicaciones  

Boletines

More in Boletín