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Cuando un clérigo da lugar a un escándalo se aparta del mundo con discreción y se dice que lo hace para dedicarse a «altos estudios eclesiásticos». A este eufemismo vaticano que protege, por ejemplo, a sacerdotes acusados de pederastia, recurrió Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) cuando en 1955 se apartó del mundo literario y renegó de su éxito. Abominaba de 'Alfanhuí', del 'bombazo' de 'El Jarama', y pretendía apartarse de los focos. «Durante 15 años me sumergí en la gramática y la anfetamina», explica el gran narrador y ensayista que huyó del «grotesco papelón del éxito» sin dejar de escribir como un poseso y atiborrado de anfetaminas. «A mí no me hizo falta ningún obispo que me retirase, sino que me bastó con el inmenso genio de Karl Bühler -autor de 'Teoría del lenguaje'- y la irresistible sugestión teórica y expositiva de su obra para apartarme de la circulación y dedicarme a los 'altos (o bajos) estudios gramaticales' durante quince años. Nunca me lo he pasado mejor», explicó Ferlosio en 'La forja de un plumífero', su único texto autobiográfico. Y a este relato se remitió, más de medio siglo después, para presentar ayer en conversación con el filósofo y antropólogo y «cómplice intelectual» Tomás Pollán (León, 1948) 'Ensayos I. Altos Estudios Eclesiásticos' (Debate). Es el primero de los cuatro volúmenes que en año y medio recogerán todos sus ensayos y artículos. Son la punta del iceberg de las decenas de miles de páginas que a caballo entre la gramática, la filosofía y la política escribió Ferlosio, Premio Cervantes 2004 y considerado el prosista y ensayista más capaz y brillante de las letras españolas. Son los escritos de su «época gloriosa» y «no deberían asustar», advierte Ignacio Echevarría, crítico y editor de las cuatro entregas del gran desafío que son estos 'Ensayos reunidos'. «Ferlosio es un excelente gramático que nunca actúa exclusivamente como tal. La gramática le sirve como marco para otros temas», apunta Echevarría, que completará la ambiciosa recuperación editorial con 'Gastos, disgustos y tiempo perdido', 'Entre Escila y Caribdis' y 'Babel contra Babel'. Se pone así orden en un magma de escritos muy diversos, algunos inencontrables, surgidos de la torrencial escritura de Ferlosio a lo largo de muchos años. El casi nonagenario escritor mantiene un discurso vivo, caudaloso y con tantos meandros como sus textos y su pensamiento. Dio prueba ayer de su portentosa memoria en una conversación con Pollán solo apta para filósofos avezados. A velocidad de vértigo, atropellándose a sí mismo, pasó Ferlosio de Saladino y los martirios de San Vicente y San Esteban a Calvino y Max Webern, de Turgéniev a los primitivos poetas arábigos, de Deleuze a Newton o Leibniz, de Hegel a Anaxágoras. De categorizar ángeles y espíritus, a hablar de predestinación, 'otreridad' y apocatástasis, o a recordar cómo los jesuitas instaban a los críos en el colegio «a no tocarnos la pilila para no condenarnos». Ilustró sus argumentos con citas en latín y griego y poemas cuyos versos buscó y halló con esfuerzo en lo más hondo de su portentoso cerebro. «El triunfo final del bien sobre el mal es un tópico de muchas religiones», dijo al abordar el concepto de 'victoria final' que recoge en sus ensayos. En este primer volumen recoge los escritos más ligados a los años de dedicación a la gramática: 'Las semanas del jardín', 'Guapo y sus isótopos', las 'Glosas castellanas' y la traducción y notas del 'Victor de l'Aveyron', de Jean Itard, que se recupera tras más de veinte años.

Fuente: HOY

Todo esfuerzo tiene su recompensa. Así ha quedado demostrado con el apoyo que Trujillo ha recibido y que le ha valido ser nombrada la maravilla rural de España en su edición del año 2015. Y no solo eso, además, se ha alzado con la primera posición del certamen con 7.448 votos, lo que supone un 56,4% de un total de 13.211 votos recogidos en el portal Toprural. La ciudad extremeña ha resultado la ganadora con un amplio margen de distancia con el segundo clasificado, que ha sido la localidad asturiana de Cudillero, con 1.186 votos y un 8,6% del total. De hecho, Trujillo prácticamente ha triplicado el mejor resultado obtenido por el anterior ganador, que fue la comarca de Las Hurdes en el año 2014, que se hizo con la primera posición con el 21,2% de los votos. El fin del título es servir para promocionar los recursos patrimoniales, gastronómicos y naturales de los lugares que, a juicio de los votantes, reúnen los valores necesarios para ser un lugar de referencia turística. La candidatura regional ha contado con el apoyo de numerosos famosos que han ayudado a alzarse con el título a través de sus videos colgados en las redes sociales ensalzando los valores trujillanos. Algunos han sido los grupos de música Tennessee y Medina Azahara, los humoristas Mariano Mariano y Agustín Jiménez, el periodista Roberto Gómez o el ganadero Victorino Martín. Igualmente, durante tres semanas, un grupo de voluntarios ha recorrido diversas poblaciones de Extremadura con el objetivo de captar apoyos. Según la organización de la votación, "este concurso que se está consolidando como una forma importante de dar visibilidad y promocionar los destinos rurales de España entre los millones de usuarios de Toprural". RIQUEZA Y EMPLEO Al respecto, el alcalde de Trujillo, Alberto Casero, y además responsable de Turismo, expresó ayer su satisfacción por el resultado, ya que supone "un título más y un aliciente más para visitar Trujillo, y de paso para promocionar toda la comunidad, ya que somos únicos porque ninguna otra comunidad tiene tanta diversidad", dijo el regidor popular. Casero subrayó también que se sigue trabajando para ofrecer mayores servicios turísticos en la ciudad, destacando la próxima apertura del Centro de Visitantes de la Ruta de los Conquistadores construido en la iglesia de la Preciosa Sangre, así como las rutas medioambientales en el entorno de la zona amurallada, "todo ello con el objetivo de que se genere riqueza y empleo en la ciudad", resaltó un más que orgullo alcalde.

Fuente: El Periódico Extremadura

El sacerdote Francisco García Portalo ha sido nombrado presidente de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEX) en el transcurso de la asamblea celebrada el pasado fin de semana en la sede de esta asociación, en la Biblioteca Regional de Extremadura en Badajoz. Esta asociación, que en 2016 cumple 25 años de vida, tiene como fin dar a conocer el patrimonio bibliográfico de la región a través de sus archivos y bibliotecas. Entre sus presidentes se encuentran personalidades como Joaquín González Manzanares, José Luis Bernal, Carmen Fernández-Daza o Manuel Pecellín Lancharro, informa en nota de prensa el Arzobispado de Mérida-Badajoz. La UBEX supone la culminación de proyectos soñados por insignes bibliófilos extremeños durante estos dos últimos siglos, entre los que destacan Vicente Barrantes, Tomás Romero de Castilla o Antonio Rodríguez Moñino, que se sentían herederos del "gran patrimonio humanista" que representaron en el siglo XVI insignes extremeños como Benito Árias Montano y Pedro de Valencia, entre otros. Entre los proyectos de Francisco García Portalo se encuentran mantener la actividad que hasta ahora se ha ido desarrollando y, sobre todo, abrirlo al conocimiento de las nuevas generaciones de extremeños, que han conocido un gran desarrollo cultural, especialmente a partir del nacimiento de la universidad en la región.

Fuente: HOY

Francisco García Portalo, joven sacerdote diocesano y conspicuo bibliófilo, ha sido elegido hace unas fechas nuevo presidente de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx), dando fin al largo interregno que, en forma de Comisión Gestora, ha presidido durante los últimos años el académico y bibliófilo de pro, Manuel Pecellín Lancharro. La noticia me la ha dado la amable secretaria de la UBEx, Teresa Morcillo Valle. La Asociación, fundada en Badajoz en 1991, ha tenido, en el devenir de su cuarto de siglo de vida, estos mandatarios: 1º. Joaquín González Manzanares
2º. José Luis Bernal Salgado
3ª. Carmen Fernández-Daza Álvarez
4º. Bartolomé Miranda Díaz
5º. Manuel Pecellín Lancharro (presidente Comisión Gestora) Y aprovechando el nombramiento del actual, Francisco García Portalo, a las puertas de que la UBEx cumpla sus bodas de plata, bueno será dar a conocer las circunstancias que se dieron en la fundación de esta benemérita institución, que, seguro, tratará de recuperar, en esta nueva etapa, parte del esplendor perdido. Y para ello, tomamos parte del texto que aparece en la nota 1 al artículo "Historia, etnografía y derecho consuetudinario: la mirada reflexiva de Matías Ramón Martínez y Martínez (1855-1904)", de Javier Marcos Arévalo, profesor de Antropología Social y Cultural de la UEx y bibliófilo, uno de los socios fundadores de la UBEx, aparecido en las Actas de las XII Jornadas Bibliográficas "Bartolomé J. Gallardo", celebradas en la facultad de Biblioteconomía y Documentación de Badajoz, los días 12, 13 y 14 de diciembre de 2005, y el 19 de ese mismo mes y año, en la localidad de Campanario (Badajoz, Unión de Bibliófilos Extremeños, Tecnigraf, 2006, p. 32), que dice así: "La UBEX se creó a partir de la reunión que trece personas mantuvimos el día 24 de abril de 1991 en el Hotel Zurbarán de Badajoz. En tal fecha, allí nos reunimos, convocados por Joaquín González Manzanares, las siguientes personas: José María Casado Martín, Juan García Gutiérrez, Miguel Gómez Rey, Agustín Jiménez Benítez-Cano, Javier Marcos Arévalo, Tomás Martín Tamayo, Manuel Martínez Mediero, Álvaro Meléndez Teodoro, Agustín Muñoz Sanz, Manuel Pecellín Lancharro, Antonio Pedrero Rubio y Tomás Rabanal Brito". Desde El Avisador de papel, mis mejores deseos a la UBEx y a su flamante presidente, el amigo Francisco García Portalo. ¡Larga vida a la UBEx.

 

Fuente: El Avisador

Rafael Sánchez Ferlosio o la gramática como medida del mundo
Después de escribir El Jarama, la novela que lo consagró en 1955, Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) huyó "del grotesco papelón del literato" retirándose de la vida pública durante 15 años (del 57 al 72) para estudiar gramática de manera autodidacta y solitaria, deslumbrado por la Teoría del lenguaje de Karl Bühler y enganchado a las anfetaminas, como él mismo confesó años después en su única obra autobiográfica, La forja de un plumífero (1998). "Nunca me lo he pasado mejor", asegura el autor considerado por la crítica como uno de los mejores prosistas españoles del siglo XX. Durante esos tres lustros, Ferlosio escribió decenas de miles de páginas, pero solo sacó a la luz una pequeña parte de esos textos, publicados intermitente a lo largo de muchos años. No obstante, buena parte de aquellos ensayos publicados estaban dispersos y, en muchos casos, inencontrables. Por eso el crítico Ignacio Echevarría asumió la necesaria tarea de recopilarlos y ponerlos en orden. El resultado es Altos estudios eclesiásticos, editado por Debate y presentado este jueves en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid, con un coloquio entre Sánchez Ferlosio y el filósofo Tomás Pollán con la moderación de Ignacio Echevarría y ante un público en el que se encontraban Félix de Azúa, Andrés Trapiello, Belén Gopegui y Arcadi Espada, entre otros escritores e intelectuales. Pollán (que Echevarría presentó como "un sabio ágrafo que se resiste a volcar por escrito sus enormes conocimientos") y Ferlosio se conocieron en 1976 en la tertulia de Agustín García Calvo. Pollán le había recriminado al capataz de los contertulios su definición de metáfora, demasiado estricta para su gusto. Al final de la reunión, Ferlosio se acercó a él para interpelarle y ahí comenzó una amistad que hoy perdura. El coloquio en la Fundación Telefónica transcurrió, pues, entre sobreentendidos y complicidades de dos amigos eruditos, mientras el auditorio trataba de seguir la estela de la conversación. Rebosante de autores, conceptos filosóficos y etimología griega, esta planeó sobre Deleuze, Santo Tomás, Ortega, Hegel, Anaxágoras, el Calila e Dimna, el incompatibilidad teológica entre la inmortalidad del alma y la resurrección de la carne, los "índices escatológicos" que según Ferlosio predestinan a los personajes de un relato mediante la elección de unos rasgos físicos determinados, o el "principium individuationis" con el que critica las actuales connotaciones de la palabra "individuo"... Al comienzo del coloquio, el crítico y editor advirtió de que el título del libro, Altos estudios eclesiásticos, puede confundir al lector, pero en realidad es una jocosa alusión a la manera en que Ferlosio explicaba en La forja de un plumífero aquella reclusión voluntaria que dio origen a estos ensayos. "Cuando un clérigo da lugar a algún escándalo, la discretísima Iglesia católica, experta en tales trances, lo retira rápidamente de la circulación, y al que pregunta por él, tras haber advertido su ausencia, se le contesta indefectiblemente: 'Oh, el padre Ramoneda se ha recogido para dedicarse a altos estudios eclesiásticos'; a mí no me hizo falta ningún obispo que me retirase, sino que me bastó con el inmenso genio de Karl Bühler y la irresistible sugestión teórica y expositiva de su obra para retirarme de la circulación y consagrarme a 'altos (o bajos) estudios gramaticales' durante quince años...". La prehistoria del ensayista
Este libro, "que reúne la prehistoria de Sánchez Ferlosio como ensayista" (muchos de los textos recopilados fueron escritos hace más de medio siglo y en algunos casos el autor siente hoy cierto desapego hacia ellos), es el primero de cuatro volúmenes en los que se contempla reunir en un año y medio el conjunto "casi total" de sus ensayos y artículos. Echevarría aclaró que no todo es gramática en sus más de 700 páginas: "La gramática es en realidad el marco jurídico con el cual analizar cualquier asunto de su consideración". En palabras de Pollán, "estos escritos se parecen a la cuenca fluvial de un gran río con unos brazos principales que serían los estudios sobre el lenguaje, gramática, narratología y antropología", y a partir de ellos nacen los afluentes que desembocan en reflexiones de toda índole. En este sentido, añade Echevarría, estos textos "establecen el marco teórico en el que hay que leer y comprender su obra en su conjunto, y además son el semillero de todas sus preocupaciones que saldrán a la luz en los 40 años siguientes". La primera parte del libro, llamada "Antigüedades", reúne casi todo lo que Ferlosio salvó de aquellos 15 años legendarios. Bajo el epígrafe "Los que se quedan en casa", se incluyen dos ensayos fechados entre 1965 y 1966 (uno de ellos publicado entonces en la Revista de Occidente y otro inédito hasta 1992) que tratan sobre la infantilidad y la feminidad como conceptos construidos por varones adultos, y son un buen ejemplo de cómo "las consideraciones gramaticales se imbrican siempre con otras de más amplio interés", insiste Echevarría. En esta primera parte también figura "Guapo" y sus isótopos, un ensayo de semántica inédito hasta 2009, y una de sus empresas ensayísticas de más largo aliento: Las semanas del jardín (título tomado de un proyecto inconcluso de Cervantes), "un inclasificable tratado de narratología" que es la máxima expresión de la prosa ferlosiana, recargada de oraciones compuestas y, como el propio autor define en Sobre la hipotaxis y el aliento de la lectura, asemeja un galeón "de poderoso casco, múltiple arboladura y complicado aparato de velamen". La segunda parte de Altos estudios eclesiásticos, titulada "Diversiones", está formada por textos escritos y publicados muchos años después de aquella etapa de reclusión, Bühler y anfetaminas, pero están conectados con ella porque en estos sale a relucir indirectamente "el genio gramático" de Ferlosio. En esta etapa más reciente, el autor ya había vuelto a la "normalidad" de un escritor y publicaba con regularidad artículos en prensa sobre política, en los que se colaba a menudo cuestiones lingüísticas y en los que argumentaba "con apasionamiento y humor a partes iguales", explica su editor. Culmina el volumen la traducción y los comentarios que hizo Ferlosio sobre el informe del doctor Jean Itard sobre Víctor de Aveyron, el niño salvaje que apareció en Francia en los últimos años del siglo XVIII. El propio Ferlosio consideró sus comentarios sobre esta obra "su mejor producto", y Pollán los sitúa "por encima de otros textos clásicos de antropología escritos por los autores alemanes en el siglo XX".

Fuente: El Cultural.

El Museo de Bellas Artes de Badajoz (MUBA) ha adquirido en los últimos meses tres nuevas obras de los pintores Javier Fernández de Molina, José Vega Osorio y Nicolás Megía, y ha recibido además tres donaciones. La diputada de Cultura, Cristina Núñez, y la directora del Museo de Bellas Artes de Badajoz, María Teresa Rodríguez, presentaron ayer las últimas donaciones, adquisiciones y depósitos con los que cuenta la pinacoteca provincial. En cuanto a las adquisiciones, el Museo de Bellas Artes de Badajoz cuenta con tres nuevas obras, entre ellas, un gran óleo de Javier Fernández de Molina del que el museo sólo poseía obra gráfica. Este nuevo óleo titulado 'Entre dos luces' del año 1997 es «una de sus composiciones marcadas por el lirismo y la poesía compositiva», según explicó María Teresa Rodríguez. La segunda pintura adquirida por la pinacoteca es un bodegón del año 2005 de pintor extremeño afincado en Madrid José Vega Osorio, fallecido el pasado mes de noviembre. La obra pertenece a su última etapa como artista y se caracteriza por las gamas oscuras dentro de ambientes de interior y adscritos a una nueva figuración. También se ha adquirido un boceto inédito de tamaño natural de una de las figuras que aparecen en el gran lienzo de historia 'La Defensa de Zaragoza', de Nicolás Megía. De esta obra, propiedad del Museo del Prado, se conocen varios bocetos parciales que se exhibieron en 2011 con motivo de la exposición que le dedicó el MUBA. En cuanto a las donaciones, el museo ha recibido tres, como el 'Boceto para la obra La Cínica del Doctor Jiménez Díaz' de los años 50 y obra de Eugenio Hermoso, según informó la Diputación de Badajoz en nota de prensa. La segunda y tercera donación son el autorretrato fechado en 1885 de Antonio Candelas Cortés, pintor decorador de Badajoz, y un dibujo de una fachada de un edificio civil cuyo autor es su hijo Antonio Candelas Carmona. Por último, el pintor valenciano Alejandro Cabeza ha donado al Museo el retrato de Pérez Comendador, realizado en 2015 y basado en una antigua fotografía del artista extremeño.

Fuente: HOY

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