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Si te perdiste la pasada edición de Emérita Lúdica, llega otra oportunidad para viajar al pasado romano de Extremadura, en concreto, al menos conocido. La localidad pacense de Medina de las Torres, en la comarca de Zafra, acoge el próximo fin de semana una nueva edición de Contributa Iulia. El programa comienza el viernes 3 de julio, a las 11 horas, con una visita guiada a un Centro de Interpretación que permite conocer la historia de Contributa Iulia. El escritor latino Plinio El Viejo ya hablaba en el siglo I de esta urbe. Era una de las ocho ciudades que formaban parte de la Beturia Céltica, situada entre los ríos Baetis (Guadalquivir) y Anas (Guadiana), en plena Vía de la Plata. En 2010 se supo que Contributa Iulia pudo tener en época romana categoría de capitalidad comarcal. Tanto por su situación estratégica, en un importante cruce de caminos, -emplazada en la confluencia de las calzadas que conducen a Onuba (Huelva), Corduba, Hispalis (Sevilla) y Emérita-, como por la singularidad y la magnitud de sus importantes edificaciones, la ciudad podría considerarse como la Zafra romana de aquella época. Programa de Contributa Iulia A las 11.45 horas tendrá lugar un taller de arqueología dirigido a niños de entre 5 y 15 años. La compañía Karioka realizará una visita teatralizada nocturna. Los personas más ilustres de la historia local explicarán diversos lugares de interés histórico-cultural como la Casa de la Encomienda. El sábado 4 de julio, a las 12.30 horas, habrá un taller de abalorios romanos en la Piscina Municipal. A las 20.30 horas habrá una visita guiada y a las 21.30 horas abrirá el mercado romano y de la taberna solidaria. A las 22 horas tendrá lugar la entrada de la Legión V Alaudae. Los visitantes podrán ver una exhibición de técnicas y tácticas militares Gradiaturas, con la representación de una venta de esclavos. La edición 2015 de Contributa Iulia se cerrará el domingo día 5 con otra visita guiada por la localidad. Será a las 20.30 hroas. A las 22 horas tendrá lugar la II Yincana Romana, en la plaza de la Constitución.

 

Fuente: HOY

El amable ayudante del sacerdote desconoce que tras la puerta del mismo recinto religioso en el que él trabaja está la tumba de Hernán Cortés, el Conquistador de México y, en parte, el creador de este país. Su tumba, sin embargo, permanece «escondida» en un muro de una parroquia del DF tras pasar después de muerto tantas o más peripecias de las que tuvo en vida. «Si usted pregunta en la misma puerta de la Iglesia a los mexicanos que pasan por la calle dónde está la tumba de Cortés le aseguro que ninguno tiene el más mínimo conocimiento», explica a ELMUNDO Xavier López Medellín, uno de los escritores e investigadores mexicanos que más han estudiado sobre el personaje y sus restos. Tampoco muchos responsables de los organismos españoles aquí en México tienen ningún conocimiento sobre su tumba. Cortés sigue siendo un tabú entre España y México que parece mejor no agitar. «Los españoles han sido profundamente injustos con él», señala el mexicano Julián Gascón, presidente del Patronato del Hospital de Jesús (pegado a la Iglesia donde descansan los restos del conquistador), hijo de un campesino y ex gobernador y senador mexicano de 90 años. Lo hace sentado en su despacho del que es el hospital más viejo de América, fundado por el propio Cortés; junto a la mesa donde descansaron los huesos de Cortés tras ser profanada su tumba; bajo un retrato de Cortés; y en el único edificio público del DF en el que existe un busto del conquistador. «Su trato me parece injusto desde un punto de vista histórico», dice el hombre que podría catalogarse como custodio de la memoria de Cortés. Gascón, hombre culto y tranquilo, habla con parsimonia y conocimiento de un tema que es prohibido. «Allí en esa misma mesa», señala, «se colocó su cráneo que se puso sobre un cojín bordado en oro. Aquí se escondieron sus huesos para que no los quemaran y luego se decidió meterlos en un nicho en la Iglesia en la que se escribió nada más que su nombre y la fecha», explica.
Un busto y un disgusto En 1981, Gascón decidió invitar al entonces presidente de la República, José López Portillo, a inaugurar los trabajos de rehabilitación del hospital y le hizo una polémica propuesta. «Señor presidente, sé que es controvertido pero puse un busto de Cortés en el hospital que voy a cubrir y le pido que usted lo devele públicamente», le dije. «Él me contesto que eso sería muy polémico y me preguntó qué pensaba. Yo le respondí que haría mucho bien a este país hacer un monumento en una esquina de la avenida Reforma [la más famosa del DF] a Moctezuma y en la otra a Cortés. Él se rió y me contestó que tenía razón». Finalmente el presidente acudió a la inauguración y se enfrentó con el fantasma del conquistador extremeño. «Entró, vio una figura tapada por un velo y me preguntó bajito si era ése el busto. Le dije que sí y se paró un tiempo para observar hasta que finalmente lo destapó y siguió su camino. Se montó un escándalo enorme con la prensa al día siguiente», explica con una sonrisa el doctor Gascón. El ruido creado provocó la revuelta social que todo lo relacionado con Cortés genera. «Un día me avisaron que grupos indígenas que estaban bailando en la catedral habían decidido venir al hospital a destrozar el busto. Decidí avisar a la Policía y mandé cerrar todas las puertas. Me senté en mi despacho preocupado y decidí que lo mejor era recibirlos y prometerles que pondría también un busto de los emperadores Cuauhtémoc y Moctezuma. Dos manzanas antes de llegar desistieron y se fueron», recuerda Gascón. Entonces el doctor se dio cuenta de que el busto necesitaba un guardián. «Contraté al mayor Ismael Cossio para que vigilara que no le pusieran una bomba. Todos los días metía la mano para vigilar que no había artefactos. Así hasta que la gente se ha acostumbrado al busto y ya no pasa nada, pasan tranquilamente delante de él». Algo que no implica que persista el miedo a la ofensa por parte de las autoridades españolas locales que tratan el tema de Cortés con suma delicadeza y remiten «a Madrid» cualquier respuesta sobre una posible restauración de su tumba y su memoria en México. «Creo que vino hace unos años el hoy rey Felipe VI de forma particular, sin avisar a nadie y de incógnito, a visitar el hospital», dice Gascón. La foto de un monarca español frente a la estatua de Cortés o su tumba es probable que causara en México una fuerte controversia. La Casa Real ha confirmado a ELMUNDO que «el entonces Príncipe de Asturias realizó una visita privada al Hospital de Jesús Nazareno el 22 de noviembre de 1991». Los Reyes de España comienzan una visita oficial en México mañana (hasta el 1 de julio) y, en principio, no está previsto que visiten la tumba de Cortes, algo que ningún gran mandatario español ha realizado nunca. Mientras, los restos de Cortes descansan en una Iglesia que ha estado cerrada hace dos años por obras. «No me generan más que problemas, nadie ayuda ni quiere hacer nada por esta iglesia en esta país», respondía el sacerdote del templo, Eduardo Lozano, ante nuestras reiteradas peticiones de poder visitar la tumba en enero pasado. Finalmente nos abrió la puerta.Antes, el investigador López Medellín adverttía que «hace pocos años se pintó la vieja placa de cobre en color rojo». Efectivamente, ahora que la Iglesia vuelve a estar abierta, hemos podido comprobar que la colorada placa está a un lado del altar y al otro una lápida más grande de una descendiente del durante años marquesado italiano de la familia Cortés, María Gloria Pignatelli Aragon Cortés. No hay en todo el recinto ni fuera de él una sola referencia a la presencia de los huesos de Cortés en la Iglesia.
Háblenlo en casa «Mover la tumba de Cortés sin generar controversia es imposible. En las familias mexicanas es un problema tocar el tema», dice López Medellín. «Se ha pretendido hacer un olvido forzado, obviar la parte española. Venimos de una madre traidora (Moctezuma) y un padre olvidado (Cortés). Cortés tiene un papel histórico y fue un personaje formidable», afirma. Por su parte, el catedrático y miembro de la Academia de Historia de México, Bernardo García, autor de varios libros de Historia mexicana, califica el debate de la tumba del conquistador de fetichista. «Hay un punto de fetichismo en los restos. Sacralizar huesos no tiene fin, no sé si aporta algo». El catedrático aboga más por un debate profundo y por derribar estereotipos. «Hay demasiados clichés. México es un país de blancos y negros con demasiada carga histórica. Un tema como éste en manos de un demagogo puede ser un problema». Sin embargo, escritores como el español Ricardo Coarasa, autor de Hernán Cortés: los pasos borrados, sí hablan abiertamente de la necesidad de acabar con la leyenda negra del conquistador y reivindicar su lugar en la historia, «como reclamaba Octavio Paz», con sus virtudes y sus defectos. «México debe asumir tarde o temprano que la conquista de México fue una empresa mexicana liderada por un español», dice. «Cortés tiene claros y sombras, pero protagonizó una de las grandes epopeyas de la historia y no se puede negar que es el padre del México actual, país al que amó como ningún otro conquistador y donde quiso ser enterrado. No es lógico que su tumba, por el valor histórico del personaje, esté escondida. Es una vergüenza para España y México», afirma Coarasa. Finalmente, el doctor Gascón, el viejo guardián de la memoria, resume así el futuro de Cortés y México: «Mientras este país exista no podrá desligarse de España y de Cortés como tampoco podrá hacerlo de Moctezuma y Cuauhtémoc. Pienso que la leyenda negra de Cortés, que era un hombre culto que hizo cosas extraordinarias, nace con su equivocación en el trato que da a Cuauhtémoc. El pueblo no le ha perdonado que no le diera una muerte digna a un emperador. Los indígenas usan la bandera de Cortés, pero es cierto que sufrieron mucho como también lo hicieron los esclavos africanos en este continente. José Vasconcelos, político y filósofo mexicano, dijo que el futuro de América es grandioso porque lo conforman europeos, africanos y americanos y que de esa mezcla saldrá el hombre cósmico en 500 años», concluye el doctor. Mientras, la tumba de Cortés, esa que nadie conoce y que a nadie le importa, permanece olvidada en un viejo rincón de la ciudad que el mismo destruyó y reconstruyó. Lo hace, cosas del destino, justo en el mismo lugar en el que el emperador Moctezuma le recibió y agasajó cuando llegó por primera vez. El azteca invitó a dormir al extremeño en el que era el palacio de su padre, en los mismos terrenos en los que hoy guarda ya descanso eterno. Quizá sea mejor así, quizá México y España, donde tampoco el conquistador ha recibido ningún reconocimiento, no necesiten a Cortés o no estén preparados para ese sereno debate que reclama el catedrático Bernardo García. En Madrid hay sólo una pequeña calle en el centro que lleva su nombre. La tumba de Cortés es probable que esté condenada a ser un tabú eterno.
Viajes, conspiraciones y secretos El investigador Xavier López Medellín ha hecho un completo trabajo de investigación sobre los ajetreados restos de Hernán Cortés. Su conclusión: viajó casi tanto cuando estuvo muerto que cuando estuvo vivo y pasó algunas situaciones igual de comprometidas: Cortés murió el 2 de diciembre de 1547 en España, en el municipio de Castilleja de la Cuesta, vecino a Sevilla. En su testamento, firmado en octubre de 1547, Cortés escribió que quería ser enterrado en la parroquia del lugar donde muriese pero parece que, después, el testamento fue modificado y se dio a los albaceas libertad para que decidiesen su destino. Así que su primer entierro fue en el mausoleo del monasterio de San Isidoro del Campo, en Sevilla. Pero,por alguna razón, el monasterio no resultaba apropiado, de modo que, tres años después, los restos del conquistador fueron trasladados por primera vez al altar de Santa Catarina, en la misma Iglesia. Fue el primer cambio de opinión. Sólo 15 años después de su muerte, se dio por buena una nueva versión: Cortés había pedido ser enterrado en un monasterio que debía construirse en Coyoacán, que hoy es parte de México DF,con dinero donado por él, La pega es que el dinero se habia destinado a otros fines que no fueron la construcción del recinto religioso. Por eso, aunque se hizo el traslado de los restos desde España a México, se le enterró en la Iglesia de San Francisco de Texcoco, donde descansa también su madre y una hija. Allí permaneció 63 años. Aprovechando la muerte del cuarto marqués del Valle, último descendiente varón de Cortés, se decidió en 1629 trasladar sus restos a la Iglesia de los Franciscanos, en Coyoacán. Se honraron sus huesos durante ocho días y se metieron en una urna de hierro y cristal. Pero no hubo paz: en 1716, se decidió de nuevo trasladar sus huesos al retablo mayor de la iglesia. Allí duró 78 años hasta que, de nuevo, se tomó la decisión de trasladar la urna esta vez a la Iglesia del Hospital de Jesús. Por una vez, hubo una ceremonia con gran boato y se colocó la urna junto a un escudo y un busto encargado a Manuel de Tolsá hecho de mármol. La ceremonia se anunció tocando campanas en toda la ciudad. En 1823, recién conquistada la independencia mexicana, hubo un plan para profanar la tumba de Cortés y quemar sus restos en la plaza de San Lázaro. El ministro de Asuntos Exteriores, Lucas Alamán, junto con el capellán mayor del hospital, decidieron en secreto sacar los huesos del mausoleo y esconderlos en el hospital de Jesús. Se desmontó todo el recinto funerario y se mandó a Palermo, a los descendientes de Cortés, haciendo creer que se habían enviado también los huesos a Italia. En 1836, aún temerosos de la turba, los responsables de la Iglesia decidieron sacar los huesos de la tarima de la iglesia y meterlos en un nicho en el muro del lado del Evangelio sin poner ninguna referencia. Así, ocultos de todos, permanecieron 110 años. Alemán, no obstante, entregó a la Embajada de España y a la familia del conquistador un documento secreto que revelaba el destino de los huesos. En 1946, algunos investigadores accedieron al documento y promovieron la excavación en la pared de la iglesia para encontrar la urna con huesos. Tras encontrarla se hizo un estudio forense que determinó que efectivamente eran los restos de Cortés. El 9 de julio de 1947 se decidió volver a meter la urna con sus huesos en la pared de la Iglesia y poner una simple placa en la que figure su nombre y su fecha de nacimiento y de muerte. Hasta ahora ese es el último viaje de Cortés ya muerto.

Por J. BRANDOLI

Fuente: El Mundo

El fotógrafo y periodista Chema Conesa, que en los últimos 35 años ha fotografiado a cientos de personajes famosos para sus trabajos en prensa, expone sus obras en la Fundación Mercedes Calles y Carlos Ballestero, con un proyecto denominado 'Retratos de papel', que muestra una radiografía de la sociedad española en las últimas décadas. Se trata de 80 fotografías de diferente formato.

Fuente: El Periódico Extremadura.

Los festivales de Mérida y Almagro, mascarones de proa del verano teatral español, levantan el telón esta semana. Centrado en el repertorio clásico grecolatino el primero, y en los autores del Siglo de Oro fundamentalmente el segundo, siguen también dos modelos de festival muy distinto. El primero busca el reclamo de los rostros populares y los carteles estelares, mientras que el segundo trata de integrar a toda la población en torno a un programa que busca la variedad en la oferta. Los dos, sin embargo, comparten un objetivo común: la calidad de sus propuestas.
Mérida El imponente Teatro Romano, creado en los años 16 y 15 a. C. y descubierto a principios del siglo XX, es la principal razón de ser del festival que cada año concentra en la localidad pacense de Mérida a más de 82.000 espectadores. Nueve montajes teatrales -seis de ellos estrenos absolutos- componen la 61ª edición del certamen, que dirige desde hace cuatro años Jesús Cimarro, y que ha puesto este año el foco en la mujer y el teatro. Actores de tirón popular y mediático son la principal baza del festival. En el año 1933, la legendaria actriz Margarita Xirgu inauguró el festival con la «Medea», de Séneca, en versión de Miguel de Unamuno. Este mítico personaje es, sin duda, uno de los grandes símbolos del festival emeritense, que cuenta este año con dos versiones. Una de ellas es la encargada de inaugurar el certamen. El 1 de julio se estrena «Medea», a partir de los textos de Eurípides, Séneca y Apolonio de Rodas con dramaturgia de Vicente Molina Foix. El reparto lo encabeza Ana Belén, que intepreta a la oscura hechicera. Le acompañan Adolfo Fernández, Consuelo Trujillo, Luis Rallo, Alberto Berzal, Olga Rodríguez y Poika Matute, bajo la dirección de José Carlos Plaza. El siguiente montaje que podrá verse en Mérida, del 8 al 12 de julio, es «Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano», escrito y dirigido por Mario Gas a partir de los escritos de Platón sobre el juicio y muerte de su maestro. José María Pou y Carles Canut encabezan el reparto. Los tres montajes con los que ha echado a andar el Teatro de la Ciudad visitarán Mérida del 15 al 19 de julio. Son «Medea», con dirección de Andrés Lima; «Edipo Rey», dirigido por Alfredo Sanzol, y «Antígona», con dirección de Miguel del Arco. En sus repartos figuran nombres como Aitana Sánchez-Gijón, Laura Galán, Joana Gomila, Andrés Lima («Medea»), Paco Déniz, Elena González, Natalia Hernández, Juan Antonio Lumbreras, Eva Trancón («Edipo Rey»), Carmen Machi, Manuela Paso, Ángela Cremonte, Cristóbal Suárez, Raúl Prieto, José Luis Martínez, Silvia Álvarez y Santi Marín. Seguirá, del 22 al 26 de julio, «César y Cleopatra», con dramaturgia de Emilio Hernández y dirección de Magüi Mira, que dice de su montaje: «Dos de los mayores hitos del poder y la seducción, de la erótica del poder y del poder de la erótica, se reencuentran en 2015». Ángela Molina, Emilio Gutiérrez Caba, Lucía Jiménez y Marcial Álvarez integran el reparto. «La asamblea de las mujeres», de Aristófanes, en versión de Bernardo Sánchez, se presentará del 29 de julio al 9 de agosto, con la dirección de Juan Echanove y un reparto que componen Lolita, María Galiana, Pastora Vega, Pedro Mari Sánchez, Concha Delgado, Luis Fernando Alves, Vicente Díez, Bart Santana y Santiago Crespo. Y cierran el festival dos producciones de acento extremeño. El musical «Hércules», con textos del dramaturgo Miguel Murillo y dirección de Ricard Reguant, se presentará del 12 al 16 de agosto, con Pablo Abraira, Paco Arrojo y Víctor Ullate Roche. Y se clausura el certamen con «El cerco de Numancia», de Cervantes (del 19 al 23 de agosto), con versión de Florián Recio y dirección de Paco Carrillo. Es una producción de la compañía Verbo Producciones.
Almagro
Los festivales de Mérida y Almagro, mascarones de proa del verano teatral español La presencia en la Plaza Mayor de Almagro de un corral de comedias, cuya construcción está fechada en torno a 1626 justifica plenamente la existencia de un festival dedicado al teatro del Siglo de Oro, máxime cuando se trata de uno de los períodos más brillantes de la historia de nuestro teatro. En 1978 nació el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que celebrará del 2 al 26 de julio su trigésima edición. Bajo la dirección de Natalia Menéndez desde hace seis años, el festival ha tomado en sus últimas ediciones un rejuvenecido aspecto, con propuestas atractivas, inteligenes y sugerentes que hacen de la población manchega un bullicioso espacio teatral. «Un clásico, ¿te atreves?» es el lema de esta edición, que por primera vez en muchos años no contará entre sus reclamos con el nuevo estreno de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (lo reserva en esta ocasión para la reapertura, prevista para septiembre, del teatro de la Comedia). Sí estará la Compañía presente, sin embargo, con tres de sus producciones: «Enrique VIII y la cisma de Inglaterra», de Calderón; «En un lugar del Quijote», de Ron Lalá sobre la novela de Cervantes; y «Don Juan Tenorio», de Zorrilla, en la controvertida versión de Blanca Portillo. Diecisiete espacios de Almagro acogerán cerca de un centenar de representaciones (habrá veintidós estrenos) que llevarán a cabo cincuenta y tres compañías. De ellas, treinta y nueve son españoles; el resto provienen de países como Reino Unido, Francia, Italia, México, la República de Corea, Alemania o Estados Unidos. Precisamente de este país proviene una de las propuestas con mayor tirón del festival: «El sueño de una noche de verano», de Shakespeare, a cargo de The Actor’s Gang, que dirige el actor Tim Robbins. Un homenaje a José Luis Gómez, que recibirá el premio Corral de Comedias, abrirá el día 2 la programación del festival, dominada este año por la comedia, y que incluye muy distintas disciplinas artísticas, como el cine, la fotografía o la danza. Ésta regresa a Almagro de la mano de la bailaora Carmen Cortés, que presenta una versión flamenca de «La gitanilla», de Miguel de Cervantes. Especialmente llamativa es la presencia en la jornada inaugural de «Fuenteovejuna», de Lope de Vega, en el montaje que presentan, dirigidos por Ángel Luis Martín, los vecinos de la localidad onubense de Fuente Obejuna. Será la primera de una serie de citas entre las que destacan «Entremeses», de Cervantes, con dirección de José Luis Gómez; «El príncipe», de Maquiavelo, con dirección de Juan Carlos Rubio; «Ojos de agua», un monólogo basado en «La Celestina» que interpreta Charo López; «La cena del rey Baltasar», de Calderón de la Barca, dirigida por Hermann Bonnin; «El cielo que me tienes prometido», un texto escrito y dirigido por Ana Diosdado y basado en la vida y la obra de Santa Teresa; la zarzuela «La cantada vida y muerte del general Malbrú», de Jacinto Valledor, con dirección musical de Carlos Garcés y dirección escénica de César Dieguez; «Hamlet», de Shakespeare, bajo la dirección de Alfonso Zurro: otro montaje sobre Santa Teresa, en este caso el creado por Rafael Álvarez «El Brujo», «Teresa o el sol por dentro»; «El mercader de Venecia», de Shakespeare, con dirección de Eduardo Vasco; «Mujeres y criados», la obra reencontrada de Lope de Vega; «Las alegres casadas», de Shakespeare, adaptada y dirigida por Andrés Lima; «Marta la piadosa», de Tirso de Molina, con dirección de Amaya Curieses; y «El rey Juan», de Shakespeare, dirigido por Carmen Portaceli.
Otros festivales Olmedo. Del 16 al 25 de julio se celebra la décima edición de Olmedo Clásico, que presenta en esta ocasión quince espectáculos, con atención especial a dos aniversarios: los 500 años del nacimiento de Teresa de Jesús y los 400 de la aparición de la segunda parte del Quijote. «El príncipe», de Maquiavelo, con versión y dirección de Juan Carlos Rubio, e interpretado por Fernando Cayo, abre el festival, que clausura Ron Lalá con su espectáculo «En un lugar del Quijote». Alcántara. El Convento de San Benito, una construcción del siglo XVI situado en la localidad cacereña de Alcántara, acoge del 5 al 9 de agosto la trigésimo primera edición de su festival clásico. El certamen rinde homenaje a Santa Teresa, con dos montajes basados en su obra, y que llevan, respectivamente, la firma de Juan Mayorga y de Rafael Álvarez «El brujo». Se presentarán, además, obras como «La hermosa Jarifa», «El burgués gentilhombre» y «En un lugar del Quijote». Alcalá de Henares. Inaugurado hace dos semanas, Clásicos en Alcalá sigue su programación hasta el domingo 5 de julio. El estreno en España de «El sueño de una noche de verano», con dirección de Tim Robbins, es la cita más destacada de este fin de semana. De aquí a su clausura, se podrán ver espectáculos como «La gitanilla», de la compañía Teatro de Cámara Cervantes; «Marat Sade», de Atalaya, o «Triunfo de amor», de Nao D’Amores

El proyecto del Campillo, impulsado por el Ayuntamiento de Badajoz, se ha topado con un nuevo escollo. La Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes ha emitido un informe en el que critica esta actuación argumentando que puede dañar la imagen «singular y genuina» del Casco Antiguo. La institución afirma que la intervención incumple la Ley del Patrimonio Histórico Español y la Ley de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, así como la norma del Plan Especial de Protección del Casco Antiguo, debido a la pérdida del parcelario que propiciaría en la zona. En el documento al que ha tenido acceso HOY, señala que estas leyes se pasan por alto debido a que la construcción de las primeras 44 casas agrupadas en dos manzanas alterarían el entorno del Campillo.
Considera que hubiera sido «más operativo y transparente» haber convocado un concurso de ideas La institución asegura que al llevar a cabo un derribo sistemático de las viviendas que existían en el barrio se ha perdido la parcela catastral del área, destruyendo el parcelario histórico «sin razones de peso que lo justifique», recoge el informe. «Se han ejecutado las demoliciones sin que la Consejería de Educación y Cultura conozca los proyectos de derribo y sin autorizarlos», agrega. Según la Academia de Extremadura la situación se agravaría aún más si finalmente se levantan las dos urbanizaciones que están planteadas en el proyecto. El plan municipal contempla la construcción de dos vecindarios cerrados. Cada uno contará con 22 casas adosadas de tres alturas. La Real Academia las considera más propia de «una zona de ensanche de la ciudad o una actuación en playa». Este organismo dice que su diseño rompe el paisaje patrimonial y arquitectónico del conjunto monumental que lo rodea. El Campillo se ubica entre la Alcazaba, la Torre de Espantaperros y la muralla abaluartada, un espacio declarado Bien de Interés Cultural. Por ello, se recuerda en el dictamen, las viviendas unifamiliares en hilera proyectadas «no respeta el parcelario histórico». «El volumen, la tipología, la configuración y los colores de las edificaciones no pueden alterar ni perturbar el área», se añade. En este sentido, recomienda que la actuación que se acometa en este barrio permita la continuidad de las viviendas típicas de la zona del Casco Antiguo separadas con muros medianeros. Temen que, si se ejecutan las manzanas homogéneas planteadas en estos instantes, desde la Alcazaba se obtenga una visión uniforme de las cubiertas del Casco Histórico de la capital pacense «distorsionando la estampa de heterogeneidad propia de intramuros», indica el informe. Advierte, además, que el proyecto puede devaluar el patrimonio monumental.

 

Fuente: HOY

Los partidarios del hijo de Diego Almagro, antiguo aliado de Pizarro, entraron en su palacio el 26 de junio de 1541 para darle «tantas lanzadas, puñaladas y estocadas que lo acabaron de matar con una de ellas en la garganta», relata un cronista sobre su amargo final
La salvaje muerte de Francisco Pizarro a manos de otros conquistadores españoles
Wikipedia
Francisco Pizarro trata de defenderse del ataque de los seguidores de Almagro Francisco Pizarro sobrevivió a casi todo. A la ingrata tierra extremeña, al duro viaje a través del Atlántico y a una lucha contra millares de guerreros incas, pero no pudo hacer nada contra la ira de sus propios compatriotas: acabó sus días apuñalado por otros españoles en su palacio en Lima. Entre el grupo de españoles que acompañó a Pizarro a la conquista del Imperio Inca se sucedieron las traiciones, como la protagonizada por Diego de Almagro, y los intentos por alcanzar la gloria de forma individual a toda costa, como ocurrió con Sebastián de Belalcázar y su desesperada búsqueda de El Dorado. Y quien siembra vientos recoge tempestades. Cuando Pizarro pensaba que moriría de viejo rodeado de sus fieles hermanos, junto a los cuales había dado muerte al traicionero de Almagro, irrumpieron los partidarios del hijo de Almagro el 26 de junio de 1541 en el palacio del extremeño para darle «tantas lanzadas, puñaladas y estocadas que lo acabaron de matar con una de ellas en la garganta», según la descripción de un cronista. Francisco de Pizarro, nacido en la localidad de Trujillo (Extremadura), era un hijo bastardo de un hidalgo emparentado con Hernán Cortés de forma lejana, que combatió en su juventud junto a las tropas españolas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia. En 1502, se trasladó a América en busca de fortuna y fama, no siendo hasta 1519 que Pizarro alcanzó un cargo de cierta relevancia: alcalde de la colonia de Panamá, una insalubre aldea de covachas poblada por una horda de aventureros europeos. Estando en este cargo, el conquistador debió escuchar las historias que llegaban sobre un rico territorio al sur del continente que los nativos llamaban «Birú» (transformado en «Pirú» por los europeos). Frustrado por su mala situación económica y sus pocos logros profesionales, Francisco Pizarro, de 50 años de edad, decidió unir sus fuerzas con las de Diego de Almagro, de orígenes todavía más oscuros que el extremeño, y con las del clérigo Hernando de Luque para internarse en el sur del continente.
La salvaje muerte de Francisco Pizarro a manos de otros conquistadores españoles
ABC
Francisco Pizarro se encuentra con el líder inca Atahualpa Diego de Almagro procedía de la villa manchega de Almagro, en Ciudad Real, de donde tomó el apellido por ser hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y Elvira Gutiérrez. Criado por su severo tío Hernán Gutiérrez, Almagro decidió refugiarse a los 15 años en el hogar de su madre, que permanecía separado de su vástago a causa de su condición de hijo ilegítimo. La madre de Almagro le entregó un trozo de pan y unas monedas y le dijo: «Toma, hijo, y no me des más presión, y vete, y ayúdate de Dios en tu aventura». Así lo hizo. Almagro arribó en el Nuevo Mundo el 30 de junio de 1514, donde iba a iniciar años después una lucrativa aventura con Pizarro. Tras aventurarse en las profundidades del Imperio Inca, la pequeña expedición de españoles se abrió paso entre miles de incas para capturar al líder local Atahualpa, en Cajamarca. «En Cajamarca matamos 8.000 hombres en obra de dos horas y media, y tomamos mucho oro y mucha ropa», escribió un miembro vasco de la expedición en una carta destinada a su padre.
La salvaje muerte de Francisco Pizarro a manos de otros conquistadores españoles
abc
Retrato de Francisco Pizarro No en vano, la captura y posterior muerte de Atahualca no trajo tras de sí la caída del Imperio Inca. La guerra se alargó varias décadas, precisamente, por los conflictos internos entre los conquistadores. Las rencillas internas ente los partidarios de Almagro y los de Pizarro, que luchaban por delimitar los territorios que pertenecían a cada uno de los bandos, como si fueran ellos los propietarios y no la Corona, estallaron en conflicto armado en 1535. Tras un choque entre facciones, conocido como la batalla de Las Salinas, Pizarro cogió prisionero a Almagro y lo condenó a muerte. El conquistador suplicó por su vida, a lo cual respondió uno de los hermanos de Pizarro, Hernando, diciendo: «Sois caballero y tenéis un nombre ilustre; no mostréis flaqueza; me maravillo de que un hombre de vuestro ánimo tema tanto a la muerte. Confesaos, porque vuestra muerte no tiene remedio». Finalmente, fue ejecutado el 8 de julio de 1538 en la cárcel por estrangulamiento de torniquete y su cadáver decapitado en la Plaza Mayor de Cuzco.
El conquistador «se defendió bravamente» Pizarro despojó de sus tierras al hijo de Almagro y le cerró el acceso al cargo que había ostentado su padre, gobernador de Chile. Pero en un nuevo giro de los acontecimientos, el 26 de junio de 1541 un grupo de veinte españoles congregados en torno a la figura del hijo de Diego Almagro, cuyo nombre era similar al de su padre, entraron sigilosamente en el palacio de Pizarro en Lima y asesinaron al conquistador extremeño. Pizarro, de 65 años de edad, murió con al menos 20 heridas de espada. En posteriores estudios, el antropólogo forense Edwin Greenwich ha defendido que por las evidencias se puede afirmar que «Pizarro se defendió bravamente» e incluso su rostro quedó desfigurado: recibió una estocada que indica que le vaciaron el ojo izquierdo y otro corte recto en el pómulo derecho. Los agresores obligaron a las autoridades de Lima a nombrar gobernador al joven Diego Almagro y forzaron que Francisco Pizarro fuera enterrado de forma casi clandestina en un patio de la catedral de la ciudad, pero quedaron lejos de tomar ventaja en esta guerra civil entre conquistadores. El conflicto se prolongó durante años obligando incluso a la Monarquía hispánica a tomar partido. En este contexto, el hermano menor de Pizarro, Gonzalo, encabezó la Gran Rebelión de Encomenderos en 1544 contra la Corona española en protesta por la dación de las Leyes Nuevas. Él y muchos de los conquistadores rebeldes fueron ajusticiados por esta causa.

 

Fuente: ABC

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