Fondo Logo

En su último año de vida, Francisco Pizarro parecía que iba a gozar al fin de los dulces frutos de sus conquistas. A pesar de los fantasmas que le perseguían a sus 63 años, el extremeño vivía feliz en su recién construido palacio de Los Reyes junto a la bella Angélica Yupanqui. Había sido un solterón empedernido, pero, empeñado en que los españoles entroncaran con la población local, se casó al final de su vida con mujeres indígenas a modo de ejemplo. Disfrutaba de cierta calma, aplastada la rebelión de su viejo aliado, Diego de Almagro, hasta que una brutal muerte le sorprendió en su palacio.

El conquistador casi sobrevivió a todo. A la ingrata tierra extremeña, al duro viaje a través del Atlántico y a una lucha contra millares de guerreros incas, pero no pudo hacer nada contra la ira de sus propios compatriotas. Cuando Pizarro pensaba que moriría de viejo rodeado de sus hijos, su esposa y sus fieles hermanos, junto a los cuales había dado muerte al traicionero de Almagro, irrumpieron los almagristas el 26 de junio de 1541, hace 475 años, en el palacio del extremeño para darle «tantas lanzadas, puñaladas y estocadas que lo acabaron de matar con una de ellas en la garganta», según la descripción de un cronista.

Terminaba con puñaladas una vida marcada por las armas y las aventura. Nacido en la localidad de Trujillo (Extremadura), Francisco Pizarro era un hijo bastardo de un hidalgo emparentado con Hernán Cortés, que combatió en su juventud junto a las tropas españolas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia. En 1502, se trasladó a América en busca de fortuna y fama, donde oyó historias sobre un rico territorio al sur del continente que los nativos llamaban «Birú» (transformado en «Pirú» por los europeos). Francisco Pizarro, de 50 años de edad, decidió unir sus fuerzas con las de Diego de Almagro, de orígenes todavía más oscuros que el extremeño, y con las del clérigo Hernando de Luque para internarse en el sur del continente.

Los almagristas vengan a su líder

Una vez finalizada la conquista de esa tierra mítica, las riñas internas entre los partidarios de Almagro y los de Pizarro, que luchaban por delimitar los territorios que pertenecían a cada uno de los bandos, entraron en conflicto armado en 1535. Tras un choque entre facciones, conocido como la batalla de Las Salinas, Pizarro cogió prisionero a Almagro y lo condenó a muerte. El conquistador suplicó por su vida, a lo cual respondió uno de los hermanos de Pizarro, Hernando, diciendo: «Sois caballero y tenéis un nombre ilustre; no mostréis flaqueza; me maravillo de que un hombre de vuestro ánimo tema tanto a la muerte. Confesaos, porque vuestra muerte no tiene remedio». Finalmente, fue ejecutado el 8 de julio de 1538 en la cárcel por estrangulamiento de torniquete y su cadáver decapitado en la Plaza Mayor de Cuzco.

En medio de la relativa calma que siguió a la muerte de Almagro, Francisco Pizarro seguía conservando su vitalidad, jugaba a los bolos y a la pelota a diario, así como sus hábitos y vestimentas austeras. «Usaba un sayo de paño negro con los faldamentos hasta el tobillo y el talle a los medios pechos y unos zapatos de venado blancos y un sombrero blanco y su espada y su puñal a la antigua», describe Agustín de Zárate sobre la despreocupada ropa de Pizarro, que vestía a la antigua, esto es, como en otro tiempo. A sus 63 años, el extremeño ya era un anciano, un hombre de otro tiempo que disfrutaba mezclándose con el pueblo y observando cómo la ciudad de Lima crecía un poco más cada día.

Lo cual no significa que Pizarro esperara ocioso el final de sus días. Como explica la historiadora Carmen Martín Rubio –autora de «Francisco Pizarro: el hombre desconocido» (Ediciones Nobel)–: «El decreto dado al teniente de Arequipa el 7 de mayo de 1541, sobre mes y medio antes de su muerte, atestigua fehacientemente la fuerza física y mental que Pizarro poseía en esos momentos. (…) tenía determinado comenzar en el próximo verano otra guerra contra el Inca (Manco Inca); es decir, unos seis o siete meses más tarde...».

Y entonces le llegó la muerte. Ante las amenazas de muerte que le llegaban de los partidarios de Diego de Almagro el Joven, hijo de su antiguo compañero de armas, Pizarro aumentó la seguridad en su palacio y, tal vez por estos temores, el día de su muerte pidió que se oficiara misa en su residencia. No se equivocaba el extremeño, puesto que los almagristas le esperaban junto a la iglesia para coserle a cuchilladas. No obstante, al ver que permanecía en su palacio, el grupo armado se dirigió allí al grito de «Viva el rey, muera el traidor», provocando una enorme espantada entre los acompañantes del conquistador del Perú.

Relata Pedro Pizarro que «todos los que se hallaban en la sala salieron corriendo, incluso el teniente gobernador Juan Velázquez con su vara de mando en la boca, y que se tiraron por las ventanas que daban al río Rimac... dejando solos al gobernador, a su hermano y a dos pajes».

Un error con la tumba durante un homenaje

Francisco Pizarro y su hermano Martín murieron a manos del grupo de almagristas. El extremeño se defendió «bravamente» y fueron necesarias al menos 20 heridas de espada para acabar con su vida. Tras uno de lo mayores magnicidios de la historia de la Edad Moderna, los agresores obligaron a las autoridades de Lima a nombrar gobernador al joven Diego Almagro y forzaron que Francisco Pizarro fuera enterrado de forma casi clandestina, según señala Henry Kamen, en un patio de la catedral de la ciudad. Y precisamente aquí empieza la otra parte del desgraciado ocaso de Pizarro. Las tumbas y diretes.

Los investigadores, sin embargo, hallaron en el lugar una momia que creyeron la de Pizarro y la colocaron en un mausoleo, situado en la parte derecha de la catedral

Como narra la historiadora Carmen Martín Rubio en su obra, Pizarro había dejado escrita su voluntad de ser enterrado «en la iglesia mayor de esta Ciudad de los Reyes, en la capilla mayor de la dicha iglesia». Con el paso de las décadas los restos de Pizarro sufrieron distintos traslados hasta que, en 1623, se decidió su definitivo emplazamiento: en la bóveda sepulcral debajo de la capilla mayor de la Catedral de Lima. Allí permanecieron hasta que, en 1881, el cabildo de la ciudad estableció una comisión para exhumar e investigar sus restos como conmemoración del 340 aniversario de su muerte.

Sin excesivo rigor, los investigadores hallaron en el lugar una momia que creyeron la de Pizarro y la colocaron en un mausoleo para la ocasión, situado en la parte derecha de la catedral. La comisión defendió que se trataba del extremeño porque, según su informe, el cadáver mostraba marcas de derrames sanguíneos producidos por heridas en la cabeza, cuello y extremidades.

Durante más de un siglo esa momia representó al conquistador del Perú y fue el objeto de sus actos de homenaje, sin que nadie sospechara que no se trataba de los restos de Pizarro. El 18 de julio de 1977, unos operarios encontraron durante unos trabajos de remodelación en la catedral una caja de plomo y otra de madera. En la de madera se hallaron huesos. Por su parte, en el interior de la de plomo había un cráneo y una inscripción inequívoca: «Aquí está la cabeza del señor marqués Don Francisco Pizarro que descubrió y ganó los reinos de Perú y puso en la real Corona de Castilla». Se abría el misterio: ¿cuáles eran los auténticos restos de Pizarro?

El final al misterio y a la polémica

Los sucesivos análisis arqueológicos no terminar de despejar el misterio sobre los restos de Pizarro. En un principio se dijo que los huesos de la caja pertenecían a un adulto, una mujer y dos niños, pero, incluso cuando el arqueólogo Hugo Ludeña aseguró que se trataba de Pizarro, la polémica siguió abierta. Al no alcanzarse un acuerdo en la comunidad científica, los investigadores decidieron abrir también la urna donde reposaba la momia del supuesto Pizarro. Dos antropólogos forenses procedentes de EE.UU. confirmaron las sospechas: aquella momia pertenecía a cualquier persona menos a un soldado del siglo XVI; en tanto, se procedió a trasladar los restos de las cajas a una capilla ubicada en la parte derecha de la catedral.

Se confirmó que se trataba de Pizarro en base a las 16 heridas punzo cortantes y de la huella de otras cicatrices en los hueso

El solemne traslado no significó el final de la polémica. Distintos historiadores continuaron desconfiando de los procedimientos empleados y exigieron nuevos estudios. Tras una investigación radiológico sobre el esqueleto, a cargo de la doctora Ladis Delpino (Universidad Cayetano Heredia), se confirmó que se trataba de Pizarro en base a las 16 heridas punzo cortantes y de la huella de otras cicatrices en los huesos, que correspondría con la forma en la que murió el extremeño y con heridas documentadas a lo largo de su vida.

Y por si aún cabía alguna duda, entre el año 2006 y el 2008 el arqueólogo forense Edwin Raúl Grenwich, de la Universidad de San Marcos, realizó análisis bio-arquiométricos que parecen haber dado al fin carpetazo al misterio. No en vano, Grenwich identificó los restos como los de un hombre diestro, robusto, de 1,74 centímetros, y que al fallecer tenía entre 50 y 68 años en el momento de su muerte.

Fuente: ABC

Festival de Teatro de Cáceres --¿Quiénes eran Las Cervantas? --Eran las mujeres que convivían con Cervantes. Su hermana mayor, Andrea; la hermana menor, Magdalena; la hija de Andrea, Constanza; la hija bastarda de Cervantes, Isabel; y la mujer del escritor, Catalina. Esos son los personajes de la obra, además del propio Cervantes como personaje ausente. --¿Cómo surgió este proyecto? --A raíz de que la actriz Gracia Olayo oyera hablar de Las Cervantas. Le interesó el tema, empezó a investigar sobre ellas y nos habló a Jose Ramón Fernández y a mí sobre la idea de escribir una obra de teatro para redimir un poco el nombre de estas mujeres, que las llamaron Las Cervantas de una manera un tanto despectiva. Cuando la Biblioteca Nacional de España nos encargó hacer algo para conmemorar el cuarto centenario de Cervantes decidimos escribir Las Cervantas . Es un proyecto que Gracia Olayo tenía en mente desde hace bastante tiempo y que se ha materializado gracias al encargo de la Biblioteca Nacional. A raíz de ahí, los productores se pusieron manos a la obra y nos llamaron para el Festival de Teatro Clásico de Alcalá, el de Almagro, el de Cáceres y algunos otros. --¿Cómo influyeron éstas mujeres en la vida y la escritura de Cervantes? --Creo que en la visión que tiene el propio Cervantes de la mujer, que es una visión bastante adelantada a su época. Se trata de una mujer culta, que quiere ser libre, que piensa por sí misma, que no se somete a los dictados del hombre... Así eran sus hermanas y así son las mujeres que encontramos en su literatura, por lo que yo creo que influyeron bastante. --¿Cómo ha sido el proceso de creación de este montaje con José Ramón Fernández? --Llevamos bastante tiempo pensando en este proyecto y la documentación la empezamos hace mucho, luego a la hora de escribir la obra ha sido un proceso bastante rápido. Ha sido muy interesante porque la visión de José Ramón y la mía han sido prácticamente idénticas y hemos tenido una sintonía a la hora de escribir maravillosa. Estuvimos hablando sobre cómo veíamos a los personajes, el carácter de cada una de ellas, qué preguntas nos íbamos a hacer sobre ellas... Nos hemos inspirado mucho en la literatura de Cervantes para crear los personajes y la verdad es que ha sido un trabajo interesantísimo. --¿Cómo han diseñado la puesta en escena? Hábleme un poco sobre la escenografía, el vestuario, la caracterización... --La obra está dirigida por Fernando Soto, que ha ideado una puesta en escena muy atemporal. De manera que son Las Cervantas pero pueden ser mujeres de hoy en día, de los años 50 o incluso de dentro de 20 años. La escenografía, visual y simbólica, se ha tratado de plasmar de una manera contemporánea y la música está muy presente a lo largo de todo el montaje. --¿Cuál es el mensaje que se quiere transmitir? --Es una reivindicación de la dignidad de la persona frente a la manipulación por parte de las autoridades para enredar un proceso y tapar al culpable de un hecho. Es una historia de corrupción y de engaños. --Se presentó en abril en Madrid y la obra ha sido seleccionada para Festivales de Teatro Clásico como el de Alcalá, Almagro o Cáceres... ¿Le ha sorprendido la acogida? --Siempre sorprenden las buena acogidas. En Alcalá hemos tenido lleno absoluto los dos días que hemos estado, en Almagro están agotadas las entradas desde el primer momento que se pusieron a la venta, espero que la plaza de Las Veletas de Cáceres, mi tierra, también se llene. Hablar de Cervantes se ha hablado mucho, pero de las mujeres que estuvieron en su vida quizá no demasiado. Y si se ha hablado ha sido para tacharlas de 'ligeras de cascos'. Por lo tanto, queríamos dignificar esa figura femenina en la vida de Cervantes. --Se trata de su tercera incursión en el mundo del teatro, después de 'El laberinto y la urdimbre' y 'Sí, vale, vale chao'. ¿Es 'Las Cervantas' el proyecto con el que más realizada se ha llegado a sentir? --Desde el punto de vista de la difusión, Las Cervantas es el proyecto más grande. El laberinto y la urdimbre es una obra publicada, sobre la que se hizo una lectura dramatizada, pero que nunca se ha llegado a montar y Sí, vale, vale chao es una comedia que se representó durante el año pasado. --¿Algún proyecto futuro del que se pueda adelantar algo? --Muy pronto, el próximo 13 de septiembre sale mi nueva novela: Tierra sin hombres , editada por Planeta. De temática femenina, narra la historia de dos hermanas residentes en Galicia, en una pequeña aldea cercana a Ferrol, a principios del pasado siglo XX.

Fuente: El Periódico Extremadura.

Las VIII Jornadas de Historia versarán sobre tres centenarios, el del teatro Carolina Coronado, el cuarto de la muerte de Miguel de Cervantes y el de la muerte de Rubén Darío. El presidente de la Asociación Histórica de Almendralejo, organizadora de las jornadas, Francisco Zarandieta, presentó ayer esta cita, que se llevará a cabo del 18 al 20 de noviembre. El director de la Real Academia de Extremadura de las Letras y de las Artes, Francisco Javier Pizarro, ofrecerá una conferencia sobre los 'Personajes y programas cervantinos en el arte extremeño'. Además, el arquitecto que restauró el teatro Carolina Coronado Vicente López Bernal ofrecerá otra sobre 'La reconciliación de un edificio con la ciudad'. Por último, el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Extremadura y decano de la facultad de Filosofía y Letras, José Luis Bernal, será el encargado de dar su visión sobre el escritor y padre del Modernismo en la conferencia 'Huellas extremeñas de Rubén Darío'. Zarandieta, que también es el cronista oficial de Almendralejo, indicó que el programa de las jornadas se completa con una exposición sobre la 'Arquitectura en Tierra de Barros (1870-1930)', que se podrá ver durante todo el mes en el Centro Cívico. Un espectáculo musical en el teatro Carolina Coronado y una visita de los congresistas a la localidad de Salvatierra de los Barros, donde se ofrecerá la ponencia 'Alfarería tradicional en el tiempo de El Quijote', completarán estas jornadas, para las que la organización espera numerosas comunicaciones. «Tenemos que anunciarlas con tiempo porque sabemos que son referentes para muchos investigadores en la región», apuntó Zarandieta ayer en la presentación.

Fuente: HOY

A partir de 2007, se concretó una reflexión sobre todos los muertos de la Guerra Civil que, fuesen del bando que fuesen, merecían respeto y dignidad. Durante el franquismo, pocos tuvieron en cuenta el destino de este enterramiento militar*. Cuando se diseñó en 1937, se quería dar un destino digno a los soldados italianos y españoles muertos en batalla en la Sierra de Argallén, junto a Campillo de Llerena. Posteriormente, fue fosa común de otros muchos muertos en la guerra civil. Pero su estado general fue el de abandono. Ni siquiera había un cartel o una placa que indicase que era el lugar y qué contenía. No fue hasta bien entrada la democracia derivada de la Constitución Española de 1978, en la legislatura municipal y autonómica 2003-2007 y sobre todo, en la 2007-2011, cuando se impulsó y se logró la financiación para la restauración y rehabilitación del recinto funerario. Desde la Transición democrática, el cementerio fue igualmente preterido. Pero a partir de 2007, se concretó una reflexión sobre todos los muertos de la Guerra Civil que, fuesen del bando que fuesen, merecían respeto y dignidad. La idea se fraguó en el propio Ayuntamiento de Campillo de Llerena que, con la ayuda de Premex (Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura) y otros organismos oficiales, pensó darle una solución adecuada a un cementerio que, aunque adecentado por el municipio con sus escasos medios, distaba mucho de ser rehabilitado para los vecinos y ofrecido a la comprensión de todos los que pasaban a su lado por la carretera Ex -107. La voluntad principal del Ayuntamiento de Campillo de Llerena está expresada en unos versos anónimos que están reflejados en uno de los paneles que explican el sentido y la historia del recinto: Hay que escribir bien los nombres,
los de un lado y los del otro,
hay que decir que la sangre
fue derramada por todos
y todos eran iguales:
hombres, como sois vosotros,
hombres que sudaron pan
en estos campos de plomo
y hombres que se han sembrado
como simiente en el polvo.
Ya nada importa el color:
recemos todos por todos Había otra opción, que era destruirlo definitivamente. Pero según aseguró al diario Hoy de Extremadura Cayetano Ibarra Barroso, escritor y coordinador para el Proyecto de la Memoria Histórica de Extremadura, tal decisión "hubiese tenido consecuencias morales y legales". Finalmente llegaron los casi 45.000 euros necesarios** para el trabajo concreto de la restauración, que incluía labores arqueológicas, una adecuada documentación y una exposición pedagógica para explicar a los viajeros que parasen ante qué tipo de monumento estaban. Una visita el cementerio incluye la atención personalizada del propio impulsor del proyecto de restauración, Francisco Martín Portalo. Toda la información relevante está expuesta en paneles explicativos que informan sobre la historia, la evolución y el sentido con el que ha sido restaurado este cementerio. Aunque la intención no tiene nada que ver con la exaltación de la Guerra Civil ni de ninguno de sus bandos, Martín Portalo nos confesaba que había habido incomprensiones hacia el proyecto, e incluso, alguna vez, se habían sufrido pintadas en las instalaciones. En la prensa nacional, destacó el título del artículo del diario Público: "Un cementerio turístico-fascista", lo que da una idea de cómo fue recibido el hecho en ambientes culturales de la izquierda española. La pieza recordaba adecuadamente que había sido durante el gobierno del PSOE extremeño cuando se había consumado la restauración. Además, incluía la queja de Cecilio Gordillo, de la CGT de Andalucía e impulsor de proyectos de recuperación de la Memoria Histórica de la zona republicana. Decía Gordillo: "Yo me daría con un canto en los dientes si los Lugares de la Memoria que ha prometido habilitar la Junta de Andalucía estuvieran la mitad de trabajados, señalizados y completos que este cementerio", poniéndolo como ejemplo de "memoria histórica desigual". Ciertamente, en ambos bandos hubo un olvido de las víctimas enemigas e incluso de las propias. Por ejemplo, aún no se conoce la identidad ni han sido reclamados los restos de muchos de los muertos enterrados en el cementerio de los italianos, salvo la de algunos oficiales italianos y españoles***. Pero en general, la iniciativa fue bien considerada por erigirse en referente de cómo podría haberse concretado un proyecto nacional de recuperación de la memoria histórica sin tintes sectarios. De hecho, como consecuencia de la labor culminada, Martín Portalo acometió una segunda parte de su proyecto para Campillo de Llerena abriendo lo que ya es hoy un Museo de la Guerra Civil en la localidad con elementos procedentes de los dos bandos.
pacomartinportalo.jpg&x=468&y=0
Martín Portalo en el cementerio de Campillo de Llerena
Entre ellos destaca la reproducción de una trinchera, lugares de miedo y mal olor; la exposición de las botellas donde se introducía un papel con la identidad de los fallecidos en caso de ausencia de placas identificativas; la aportación de restos de los combates y se espera que, poco a poco, conforme avances las investigaciones, se convierta en un importante museo que recoja la historia de los dos bandos que sufrieron una violencia extrema en la localidad hace 80 años. Como elemento anecdótico, se cuenta en sus paneles las carreras de piojos, ácaros enemigos de los soldados de ambos bandos. Había tantos, se recuerda, que si se dejaba un jersey en el suelo, la prenda se movía sola. Era una incomodidad para todos los combatientes. Por ello, se distraían de ella trazando un círculo dentro de un plato de aluminio. Luego colocaban cuatro piojos debajo de un tapón de cerveza. Se elegía uno de ellos y se apostaba por él. El piojo que llegaba antes al borde del círculo era el ganador. Era una forma de olvidarse de los insectos y del por qué se estaba en esa guerra. Por otra parte, se ha criticado la voluntad "turística" macabra de tales proyectos pero todos los proyectos de memoria histórica tienen una vertiente lúgubre. Que las visitas turísticas a otros emplazamientos similares sean comprendidos e incluso impulsados, no se compadecen con las críticas a un pueblo que, entre sus pocos recursos, cuenta con el Cementerio de los italianos y el Museo de la Guerra como reclamos para sus posibles visitantes. Que tal proyecto fuera ideado por un alcalde socialista, concretado por otro alcalde de Independientes por Extremadura, puesto en marcha con ayuda de la Junta de Extremadura gobernada por el PSOE y luego por el PP y otros organismos e inaugurado por un alcalde de IU en presencia de un consejero del PP, enseña que las cosas, en este país, pueden hacerse, y deberían, ser hechas de un modo más cercano a la reconciliación que al enfrentamiento. Recordemos los versos finales del Cementerio de los italianos: "Ya nada importa el color. Recemos todos por todos". ​ *En la documentación disponible hasta 1967 no se pregunta por el destino de este cementerio militar. En un oficio de 25 de noviembre de 1967 el gobierno civil de Badajoz se interesó por el estado de este emplazamiento. Esto es, fue abandonado a su suerte tras el fin de la Guerra Civil. **Los 44.856 euros, coste del proyecto, fueron aportados por el Ejército, los fondos del Consorcio Centro de Desarrollo Rural Campiña Sur (Ceder), el Premehex, Consejería de Cultura y Turismo de la Junta y el Ayuntamiento de Campillo de Llerena. ***En el bando franquista, las instrucciones para el enterramiento de los enemigos en los frentes de guerra eran: "Los cadáveres del enemigo serán enterrados en fosa común, en lugares próximos a donde se encuentren, cercándole también para su posible reconocimiento". Los cadáveres de los propios eran enterrados en fosas individuales en los cementerios municipales próximos o si eran muchos, se habilitaban espacios para ello.

Fuente: Libertad Digital

La pintura «Femme assise» («Mujer sentada») del español Pablo Picasso se ha convertido este miércoles en la obra cubista más cara subastada hasta ahora, al alcanzar en Londres los 43,2 millones de libras (56,3 millones de euros). La casa Sotheby's ha informdo de que este cuadro del pintor malagueño es, además, la pieza de arte más cara que se ha rematado en los últimos cinco años en la capital británica. La obra, que fue subastada por última vez hace 43 años, ha superado las expectativas de la firma londinense, que esperaba venderla por unos 28 millones de libras (35 millones de euros). Este retrato, en el que Picasso plasmó el rostro de su amante Fernande Oliver en 1909, partía como la estrella indiscutible en una puja de obras impresionistas y de arte moderno en Sotheby's. «Todas las otras obras de las series de Picasso, con una o dos excepciones, se encuentran en museos públicos, así que, para los coleccionistas, poder adquirir esta pieza es una oportunidad excepcional que se produce pocas veces», ha indicado a Efe James Mackie, experto de la casa de subastas. La importancia de esta creación, que se ha expuesto en el Museum of Modern Art (MoMa) en Nueva York y en la Tate Gallery de Londres, entre otros reconocidos escaparates, radica en que se erige como una de las obras que iniciaron el cubismo. «Desde el contexto del arte moderno, 'Femme assise' es un elemento clave, ya que marca los comienzos de un movimiento pictórico que derivó a su vez en el constructivismo, el futurismo y en el arte abstracto», en palabras de Mackie. El óleo sobre lienzo, con referencias estilísticas y trazos que beben de una de sus obras más conocidas («Las señoritas de Avignon», 1907), es, para el experto de la casa de subastas, un reflejo del «viaje» que experimentó el artista malagueño y que terminó por originar uno de los movimientos pictóricos más importantes. «Les femmes d'Alger (versión 'O')», firmada también por Picasso, se convirtió mayo de 2015 en la pintura más cara jamás vendida en una subasta, después de que la casa Christie's de Nueva York pulverizará récords al recaudar 179 millones de dólares (160 millones de euros) por ella. Además de la pieza de Picasso, Sotheby's ha sacado a subasta este miércoles en Londres un retrato de Jeanne Hébuterne, la musa del artista italiano Amadeo Modigliani, cuyo precio final ha alcanzado los 38,5 millones de libras (50,1 millones de euros). También han salido a la puja una litografía de «El grito» de Edvard Munch de 1895, que se ha vendido por 1,8 millones de libras (2,2 millones de euros), y la obra «Nature morte aux pommes» del postimpresionista Paul Gauguin, que ha sido adquirida por 3,3 millones de libras (4,3 millones de euros). La escultura de bronce «Ève» (1881) de Auguste Rodin, que ha formado parte de la colección privada del actor Sylvester Stallone, se ha quedado sin comprador tras no alcanzar el precio de reserva.

Fuente: ABC

Con el objetivo de poner en común diferentes propuestas para el uso del patrimonio urbano como herramienta de integración para los colectivos socialmente vulnerables, el Palacio de la Isla acogió ayer unas jornadas técnicas que contaron con representación de los 15 municipios nacionales que conforman el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad (GCPH). Elena Nevado, alcaldesa cacereña, dio la bienvenida a los asistentes como anfitriona y destacó la importancia de "trabajar juntos para hacer posible las ciudades inclusivas". La acompañaba Elisa de Cabo, subdirectora general de Protección del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, y varios miembros de la corporación municipal. Las jornadas giraron en torno a la obra Ciudades más humanas, patrimonio más social , escrito por Amaya Herrero, y que recoge varias propuestas en este sentido. "Este libro pone en valor que el patrimonio no es solo una joya arquitectónica sino que también tiene una función social", remarcó Nevado, quien alabó el Secretariado Gitano y a Cocemfe Cáceres al entender que han contribuido en "la integración social de los colectivos más vulnerable". Del mismo modo, De Cabo recordó que, desde el Ministerio de Cultura, siempre se ha hecho hincapié en "la dimensión social del patrimonio". "El objetivo es ver la realidad, cuáles son las necesidades de los colectivos vulnerables y, a partir de ahí, ver cómo se pone el patrimonio a su servicio", finalizó Nevado. Tras ella, los representantes de cada ciudad del GCPH desmenuzaron sus acciones y propuestas de mejora.

Fuente: El Periódico Extremadura.

Últimas Noticias


Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura, Turismo y Deporte


 

Agenda

More in Agenda  

Últimas Publicaciones

  • Inventario de Publicaciones
    MEMORIAS (Trabajos de investigación de historia y arte de Extremadura)   Memorias de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes I. -- Trujillo: Real Academia de...
More in Publicaciones  

Boletines

More in Boletín